La
Nota del Día
Voluntarios del
desarrollo
Los recursos que hay ahora para elevar
sustancialmente la calidad de la
educación en el país son una
esperanza, y lo mejor es que se requiere de poco
presupuesto para utilizarlos
Que ciertas comunidades se desarrollen con
más rapidez que otras, se debe usualmente
a la iniciativa y empuje de una persona o un
grupo de individuos, que ponen empeño en
sacar adelante el conjunto. Se trate de
actividades culturales, de formar equipos de
fútbol o limpiar la zona verde del
barrio, todo comienza con la idea y entusiasmo
de alguien; de igual forma como la apatía
se propaga, y el deterioro de una casa termina
por llevar a la ruina la calle entera, el
proceso también obra a la inversa. Si un
vecino renueva la fachada de su casa, es
probable que otros seguirán el buen
ejemplo.
Esa idea, o percepción, tuvo que ver
en el lanzamiento del programa de los "Cuerpos
de Paz" del difunto John Kennedy, el
único legado perdurable y positivo de sus
acercamientos con Hispanoamérica, a la
que el entonces presidente casi llevó al
desastre con la "Alianza para el Progreso". Al
día de hoy, jóvenes voluntarios
&emdash;por lo general estudiantes de
Universidad y "niños ricos"&emdash;
dedican dos, tres y cinco años de sus
vidas a enseñar a salir de miserias y
oscuridades. Desde el altiplano de Bolivia y
Perú, hasta las zonas rurales de Centro
América, los del "Cuerpo de Paz" intentan
y en ocasiones logran, elevar la calidad de vida
de la gente.
¿No sería deseable iniciar un
movimiento similar en nuestro país, en
beneficio de comunidades y áreas cultural
y económicamente deprimidas? De hecho hay
asociaciones femeninas y grupos vinculados a
iglesias, que con sus variantes hacen una labor
parecida y encomiable. Desde cómo atender
partos, cuidar infantes y organizar mejor sus
hogares, hasta enseñar a leer, el aporte
que efectúan voluntarios es
valiosísimo en ir sacando adelante a las
comunidades. Un querido amigo, don Alberto
Hellebuyck, se ha empeñado en instruir a
los campesinos de la zona de Suchitoto, a
levantar "tapadas" en los cauces de ríos,
para conseguir una mayor absorción de
agua al subsuelo. Ese único recurso puede
salvar sus tierras de la
desertización.
Sobran buenas ideas, pero
falta voluntad en aplicarlas
Donde más beneficios se
obtendrían de estos cuerpos de
voluntarios, es en introducir una nueva
mentalidad y formas de trabajo entre maestros y
padres de familia. Los bajísimos niveles
educativos que se sufren en El Salvador son
"lodos de aquellos polvos", efecto de la
caída del magisterio en manos de
movimientos enloquecidos, que les hizo retorcer
su misión y usar sus puestos con fines
políticos. Más y más
maestros están asumiendo una
responsabilidad constructiva frente a los
niños y jóvenes, pero necesitan
del soporte de la metodología para
encauzarlos.
Los recursos que hay ahora para elevar
sustancialmente la calidad de la
educación en el país son una
esperanza, y lo mejor es que se requiere de poco
presupuesto para utilizarlos. Desde las
páginas que se publican en EL DIARIO DE
HOY, hasta los programas de canales como el
"Discovery", hay un gran soporte
pedagógico a disposición aun de
las comunidades más pobres. Todo es que
haya personas que enseñen su
utilización y que los maestros y padres
de familia se ocupen de emplearlos en las
aulas.
Buenas ideas sobran; lo que falta es voluntad
y ganas para ponerlas en práctica. Dios
mediante "voluntarios del progreso" empujen al
país hacia arriba.