Martes 11 de julio


La Nota del Día
 

Voluntarios del desarrollo

Los recursos que hay ahora para elevar sustancialmente la calidad de la educación en el país son una esperanza, y lo mejor es que se requiere de poco presupuesto para utilizarlos

Que ciertas comunidades se desarrollen con más rapidez que otras, se debe usualmente a la iniciativa y empuje de una persona o un grupo de individuos, que ponen empeño en sacar adelante el conjunto. Se trate de actividades culturales, de formar equipos de fútbol o limpiar la zona verde del barrio, todo comienza con la idea y entusiasmo de alguien; de igual forma como la apatía se propaga, y el deterioro de una casa termina por llevar a la ruina la calle entera, el proceso también obra a la inversa. Si un vecino renueva la fachada de su casa, es probable que otros seguirán el buen ejemplo.

Esa idea, o percepción, tuvo que ver en el lanzamiento del programa de los "Cuerpos de Paz" del difunto John Kennedy, el único legado perdurable y positivo de sus acercamientos con Hispanoamérica, a la que el entonces presidente casi llevó al desastre con la "Alianza para el Progreso". Al día de hoy, jóvenes voluntarios &emdash;por lo general estudiantes de Universidad y "niños ricos"&emdash; dedican dos, tres y cinco años de sus vidas a enseñar a salir de miserias y oscuridades. Desde el altiplano de Bolivia y Perú, hasta las zonas rurales de Centro América, los del "Cuerpo de Paz" intentan y en ocasiones logran, elevar la calidad de vida de la gente.

¿No sería deseable iniciar un movimiento similar en nuestro país, en beneficio de comunidades y áreas cultural y económicamente deprimidas? De hecho hay asociaciones femeninas y grupos vinculados a iglesias, que con sus variantes hacen una labor parecida y encomiable. Desde cómo atender partos, cuidar infantes y organizar mejor sus hogares, hasta enseñar a leer, el aporte que efectúan voluntarios es valiosísimo en ir sacando adelante a las comunidades. Un querido amigo, don Alberto Hellebuyck, se ha empeñado en instruir a los campesinos de la zona de Suchitoto, a levantar "tapadas" en los cauces de ríos, para conseguir una mayor absorción de agua al subsuelo. Ese único recurso puede salvar sus tierras de la desertización.

Sobran buenas ideas, pero falta voluntad en aplicarlas

Donde más beneficios se obtendrían de estos cuerpos de voluntarios, es en introducir una nueva mentalidad y formas de trabajo entre maestros y padres de familia. Los bajísimos niveles educativos que se sufren en El Salvador son "lodos de aquellos polvos", efecto de la caída del magisterio en manos de movimientos enloquecidos, que les hizo retorcer su misión y usar sus puestos con fines políticos. Más y más maestros están asumiendo una responsabilidad constructiva frente a los niños y jóvenes, pero necesitan del soporte de la metodología para encauzarlos.

Los recursos que hay ahora para elevar sustancialmente la calidad de la educación en el país son una esperanza, y lo mejor es que se requiere de poco presupuesto para utilizarlos. Desde las páginas que se publican en EL DIARIO DE HOY, hasta los programas de canales como el "Discovery", hay un gran soporte pedagógico a disposición aun de las comunidades más pobres. Todo es que haya personas que enseñen su utilización y que los maestros y padres de familia se ocupen de emplearlos en las aulas.

Buenas ideas sobran; lo que falta es voluntad y ganas para ponerlas en práctica. Dios mediante "voluntarios del progreso" empujen al país hacia arriba.


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