Música para
niños enfermos
Desde hace cuatro años, el Hospital
de Niños Benjamín Bloom puso en
marcha un programa de musicoterapia en la Unidad
de Cuidados Intensivos, pero fue suspendido hace
dos años debido a la falta de equipo
adecuado.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Lizette Moreno
La
musicoterapia es una técnica
terapéutica que utiliza las notas
musicales en todas sus formas y melodías
para tratar pacientes que padecen problemas
nerviosos, mentales, musculares o por
traumatismos craneoencefálicos, entre
otras anormalidades.
A pesar de ser un método que
según algunos autores inició como
rama de la medicina recuperativa en los
años 40, en nuestro país esta
técnica se puso en práctica en
1996.
Surgió cuando unos familiares de un
niño con problemas neuromusculares,
ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos
(UCI) del hospital, le obsequiaron una caja
musical para que se entreteniera mientras estaba
interno.
A partir de entonces el infante empezó
a mostrar mejoras en su estado de salud general,
mostrando algunos signos alentadores de
recuperación, caso contrario de otros
menores que estaban ingresados por el mismo
problema, pero que no tenían
música en su cuna (estos niños
pasaban un promedio de dos semanas en la UCI,
mientras que el bebé que escuchaba la
cajita con música salió de la UCI
en ocho días).
Resultados alentadores
"Ese fue nuestro punto de partida para
documentarnos e investigar aún más
sobre la musicoterapia y gestionar
posteriormente la adquisición de
radiocaseteras portátiles para los
niños de la UCI", afirma el doctor Luis
Antonio Villatoro, subdirector del hospital.
Entonces
era común observar a los niños en
sus cunas utilizando un par de audífonos
en los que escuchaban musica de Mozart, Bach,
Beethoven o Vivaldi.
Aunque no existen estudios en el país
sobre el número de niños enfermos
que han sido sometidos a esta técnica y
que han presentado mejoría, la
musicoterapia se utilizó en forma
constante en los pacientes ingresados en esa
unidad.
Según el doctor Villatoro, ellos no
solo se basaron en esa experiencia para ponerla
en práctica, ya que también
existen estudios y casos documentados en Estados
Unidos y otros países sobre la
efectividad de esa terapia.
Con 16 radiocaseteras con sus respectivos
audífonos se les empezó a poner
tres veces al día, en períodos de
media hora, todo tipo de música a los
internos, desde melodías clásica
hasta música "pop".
Sin embargo, después de dos
años de funcionamiento, poco a poco el
equipo se fue extraviando; algunas veces los
mismos padres de familia se los llevaban o en
otras desaparecian sin que nadie se diera cuenta
de su paradero. Igual suerte corrieron algunos
casetes donados por la empresa privada.
En la actualidad, solo dos aparatos
están funcionando en la UCI, los cuales
muchas veces no son utilizados debido a que no
se cuenta con baterías.
"Ahora queremos volver a poner en marcha este
proyecto, pero designando personal que se
dediquen exclusivamente a esta actividad, para
que no vuelvan a ocurrir los problemas del
pasado, por lo que hacemos un llamado a personas
o instituciones que quieran colaborar con este
programa para que nos ayuden", dice el doctor
Villatoro, quien hace un llamado a
jóvenes voluntarios que quieran colaborar
con esa actividad para que se comuniquen con el
hospital.
Una de las instituciones que ha colaborado
con la reactivación de ese proyecto es
Radio El Mundo, que ha grabado casetes con
música clásica para las
terapias.
A nivel de hospitales públicos en
Centroamérica, el Bloom es el
único que ha puesto en marcha este
proyecto, a través del cual se pretende
mejorar la salud de los pacientes con los
acordes de las notas musicales.
Música para dormir
Los
especialistas que ponen en práctica este
método recomiendan una variedad de
música clásica para tratar de
mejorar la digestión, la
depresión, la ansiedad y el insomnio,
entre otros padecimientos.
Por ejemplo, para combatir el insomnio y
quedarse dormido plácidamente se
recomiendan canciones de cuna y los nocturnos de
Chopin.
Para la ansiedad se puede escuchar la
sinfonía Linz K425 de Mozart, el primer
movimiento de la sinfonía Nº 5 de
Schubert, el concierto de Aranjuez de Rodrigo y
las Cuatro Estaciones de Vivaldi.
Contra la depresión y
melancolía, el Concierto para
Violín de Beethoven, además de
Melodías Acuáticas de Haendel y el
Concierto para Piano Nº 2 Rachmanino, entre
otras.
Y para relajarse se recomienda Claro de Luna
de Debussy, Canon en Re de Pachelbel y Harp of
the Healing Waters de Erik Berglund.