Lunes 10 de julio


Imaginación reflexiva

En el traslúcido e inquieto limbo de la imaginación flotan solitarias las fugaces abstracciones que, una vez escritas o pronunciadas, cobran vida y se integran a manera de voz, de percepción o de historia, en la realidad articulada y bulliciosa, llena de mensajes y otras emisiones que forman el mosaico de los estímulos que nos impactan.

Por Enrique Contreras

En esta realidad que azota al mundo con su impredecibilidad, con sus pocas alegrías y sus muchas soledades tecnológicas, se vierte, también, la frescura imaginativa del arte, como desafío a los cánones impuestos por el realismo.

Se vierte la rebeldía del pensamiento que busca superar o darle nuevos giros a los logros artísticos preexistentes, creando así innovadoras aproximaciones a la realidad a través de corrientes y géneros.

La concreción de estas abstracciones, en obras o actos, da pistas sobre la disposición interpretativa y desafiante de la mente humana, ante las contradicciones que condimentan a la vida.

Vida, en estos términos, se despoja de su referencia biológica para convertirse en el torrente donde conviven, se mezclan y se degustan las abstracciones en su etapa de concreción, en la diversidad del quehacer humano.

Es lógico, entonces, que sea en esta misma viva realidad donde la imaginación haga su juego y exprese sus inconformidades y exageraciones, como una manera de escapar al suicidio sentimental de cada día.

Es muy lógica, entonces, la existencia de la ficción hasta en la expresión más pura del realismo y que el hombre busque la ilusión en la realidad que evita.

La misma interpretación es ya una ficción cuya magia se centra en la exageración de las facciones de lo real con el objetivo de explicarla, criticarla o trascenderla.

Sin realidad, no habría soledades, no se gestaría la decisión de vencerlas con artilugios fantasiosos.

En el sincretismo con que el arte captura a la realidad está el secreto de su fuerza emotiva.

En su mentira, en su perfección, está la realización interna del artista inconforme que lacera a su realidad particular.

En una fotografía, en un poema, en una novela, en una escultura, en una pintura, en el arte mismo de observar, hay siempre un desafío latente a esta vida de abstracciones, bien o mal realizadas en el torrente cotidiano.

El hombre desafía continuamente el filo hiriente de una realidad heredada que desea actualizar y cumple su papel histórico de crear. Para ello desafía la soledad de lo real.


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