Lunes 10 de julio


Tomando la palabra
Al oído de doña Lourdes
Lic. María de los Ángeles Mazzini de Pleités

Hace varias semanas se publicó en uno de los periódicos matutinos en su edición dominical un reportaje claro, objetivo y preciso de algunos problemas que afronta el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor, en el que se analizaba y ponía en evidencia situaciones de descuido, negligencia y poco profesionalismo en la atención de los niños y niñas internos en una de las dependencias de dicho Instituto. Estas situaciones suelen darse en centros masivos de atención, sean estos para menores de edad, para enfermos o para ancianos, si es que no se establecen reglamentos claros donde se puntualicen las funciones del personal y se determinen mecanismos de control efectivos, seguidos por la periódica supervisión y el concurso de jefaturas responsables y competentes. Entendemos que la Presidencia del Cuerpo Colegiado del Instituto, que es la Primera Dama, así como la señora Directora Ejecutiva del mismo habrán tomado nota de esta denuncia pública y le prestarán atención para darle solución a la misma. Sería de gran interés nacional corroborar la efectividad y calidad de los programas que publicara en un desplegado el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor en su séptimo aniversario de creación como tal, antes se llamó Consejo Salvadoreño de Menores; así como evaluar el plan operativo de la política de atención al menor.

Con el respeto que la Primera Dama merece, me refiero también al reportaje televisivo que le hiciera un noticiero nocturno. En esa ocasión, ella informó de las actividades que está llevando a cabo, mencionando dos: "Nutrición con amor", su nombre explica su contenido y objetivos, y otro llamado "País joven". Me surge entonces una pregunta, ¿quién realiza estas actividades, el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor como organismo ejecutor y administrador, responsable de todos los programas referentes a la atención de niños y jóvenes, o lo hace la Secretaría Nacional de la Familia?

Recordemos que el principio básico que gestó la creación de la Secretaría Nacional de la Familia hace once años y el espíritu que rigió en sus inicios fue el de que actuara como un organismo rector, coordinador y promotor de programas en el área social. Se daba en esta forma un viraje de carácter técnico en la concepción y formulación de programas de acción social, modificándolos en su concepto de asistencialista y paternalista que eran a programas preventivos, integrales, coordinados, promocionales y participativos, poniendo a la Primera Dama como enlace y coordinadora de los programas con la Presidencia de la República. Ella goza, en su carácter de máxima autoridad de la Secretaría Nacional de la Familia de rango de Ministra, pues integra tácitamente el Gabinete, ya que tiene acceso y participación en el Consejo de Ministros. La Primera Dama y Secretaria de la Secretaría Nacional de la Familia en su función dual constituye una posición clave y el enlace gubernamental "ad-hoc" para prestarle el apoyo político requerido a instituciones ejecutores, que son vitales y que pueden y deben participar de manera relevante en la realización de estrategias que desarrollan las políticas sociales del Gobierno.

Finalmente, el 4 del corriente leímos otro reportaje publicado en un suplemento dominical, en el que podemos apreciar no solamente la información referente a las actividades y compromisos de la Primera Dama en sus múltiples actividades, sino a comentarios interesante de lo que hace y se espera de la Secretaría Nacional de la Familia, haciéndose evidente el vacío que deja lo que no se ha hecho y que la ciudadanía demanda. Entendemos y esto es comprensible que para una Primera Dama que no ha tenido experiencia en la burocracia, administración, ejecución de programas, formulación de políticas, etc., es muy difícil hacerlo a cabalidad de la noche a la mañana.

Por otra parte hay que estar conscientes de dos situaciones concretas, una es el carácter de urgencia que tiene el país en avanzar y actualizar los múltiples programas en beneficio del niño, del joven, de la mujer, de la familia, utilizando de manera óptima los recursos económicos que le otorga nuestro presupuesto. Siempre ha regido en mi desempeño profesional un principio administrativo, base de los demás: "Un buen presupuesto no es el que dispone de más fondos sino aquel que es el mejor administrado". La otra situación es la de priorizar objetivos y formular estrategias a través del diseño de políticas en aquellos sectores que carecen de ella, y actualizar las otras, basándose estas políticas en diagnósticos reales y profundos de la situación social nacional. Por supuesto que en estos dos aspectos mencionados someramente quedan involucrados los siguientes: Descentralización de ciertos programas existentes, evitar duplicidad de funciones a través de enlaces de coordinación con otros organismos con fines similares, sean estos oficiales o no gubernamentales, involucrar la participación ciudadana, promover foros de análisis y capacitación, etc., etc.

Estas ideas de ejecución simultánea, constituyen más que nada lineamientos y reflexiones, las que espero permitan aclarar, en parte, el panorama de una Secretaría Nacional de la Familia que tiene mucho por delante, creando expectativas y que, aún con elevados presupuestos actualmente avanza sin rumbo.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]