Lunes 10 de julio


Orientando
El servicio consular estadounidense
Juan M. Bracete*

La función consular es una de las más antiguas en el mundo del intercambio internacional. Aunque la función consular comparte muchos aspectos con la función estrictamente diplomática, no es lo mismo y nunca se ha considerado que sea lo mismo. De hecho, como hay convenios internacionales que regulan los intercambios diplomáticos, también hay convenios internacionales que regulan los intercambios consulares.

Debido al deseo de crear un proceso de escalafones en una carrera diplomática unificada, muchos países han optado por incluir la función consular dentro de la carrera diplomática. Los Estados Unidos, como muchos otros países, tienen hoy día a su cuerpo consular como una función dentro del cuerpo diplomático.

Una desventaja para las personas que lidian con funcionarios diplomáticos estadounidenses es que generalmente la interacción se lleva a cabo con personas recientemente integradas al servicio diplomático. Esto es así porque se considera en las esferas pertinentes del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que una misión como oficial consular es de lo mejor para preparar el futuro diplomático estadounidense.

Una de las dificultades de la función consular es, por ende, la falta de experiencia del personal diplomático que atiende al público. Una segunda dificultad, no aparente al usuario de los servicios consulares, es que la mayoría de los oficiales con los cuales inter-actúa no tiene interés en la función consular, deseando generalmente llevar a cabo otra función dentro del servicio diplomático.

Esto no quiere decir que en el servicio consular estadounidense se encuentre desprovisto de personas conocedoras y que verdaderamente quieren ejercer la función consular. Todos los años, un gran número de oficiales diplomáticos que entran le indican a los responsables pertinentes que ellos quieren llevar a cabo la función consular como primordial función dentro del servicio. Estos oficiales se esmeran en aprender todo a cabalidad, y son los que, eventualmente, acaban teniendo logros excepcionales dentro de esa función.

En estos días concluye su misión consular en El Salvador una de esas personas excepcionales. Se trata de la cónsul Charisse Phillips. La cónsul Phillips es una de esas personas que se encuentran rara vez en la vida. Aunque encontrar personas brillantes y conocedoras no es inusitado, encontrar a alguien con esas cualidades, más las cualidades humanas que imperan en ella sí es raro. No sólo ella tiene el interés en atender los casos en su individualidad, sino que también tiene la entereza moral de actuar por la ley y la justicia y no por la conveniencia.

La Sra. Phillips se ha esmerado en transmitir a los oficiales que ella supervisa la obligación de ver en cada caso un universo individual. Eso es, de no adherirse tanto a los perfiles que se generan, sino a ver a cada persona como persona y no como perfil predeterminado. También, sin violentar la ley, ella ha dirimido en muchas ocasiones de duda razonable en ambas direcciones esa duda a favor del solicitante de beneficios consulares.

Por ser la señora Phillips una oficial consular excepcional, de gran valor para las buenas relaciones entre El Salvador y los Estados Unidos, no podía yo sino dedicarle esta columna de hoy como un "hasta luego", esperando que algún día regrese a este país.

* Dr. en Derecho y director de Consultoría Migratoria Americana


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