La
Nota del Día
05 de Julio de 2000
Desarmen antes a los
bandoleros
Para intercambiar y producir se requiere de
un nivel mínimo de confianza y de
seguridad; si esto falta, productores e
inversionistas se irán a otra parte, en
grave perjuicio de toda la población.
Las propuestas que están surgiendo
para desarmar a la gente honrada deben alertar a
todos los sectores, por las consecuencias que
semejante medida tendría en lo
económico, lo político y lo
social. Difícilmente puede imaginarse un
plan más diabólico que este, pues
sería el preludio de la caída del
país en manos de mafias y grupos
enloquecidos.
El proyecto es "muy simple": como se sabe
quienes han registrado armas y obtenido permisos
de portación, con sólo conminarlos
a presentarse en la Policía se
llevaría a cabo el desarme. Y a los que
no se presenten se les puede buscar en las casas
y oficinas cuyas direcciones también se
tienen.
Es segurísimo además, que en
coincidencia con el desarme de empresarios,
agricultores, padres de familia, negociantes y
todos aquellos cuyo trabajo e ideas forman el
espinazo económico de El Salvador, se
reactiven bandas de secuestradores, asaltantes,
invasores de tierras, pillos y facinerosos, para
aprovechar al máximo la jugosa
oportunidad. De los desvanes apolillados de la
historia saldrán escuadrones y comandos
urbanos, negros, verdes y rojos.
Es predecible que a medida que se vayan
desarmando empresarios, soplones dentro del
organismo van a notificar a sus potenciales
secuestradores. Y estos no darán abasto
ni en logística ni en escondites ni en
encontrar quienes escriban notas de rescate
coherentes y sin faltas de ortografía,
más después que los religiosos
populares que lo hicieron durante la guerra, se
mudaron a Nicaragua.
Pero entonces, ¿Quién se
quedará manejando y administrando la
tienda? La frase del cuento se aplica en un cien
por ciento a la situación
salvadoreña. Existe toda clase de
amenazas, problemas, agresiones, delitos y
permanente hostigamiento contra los sectores
productivos. Por la cierta inhabilidad de las
autoridades para combatir el delito, debido a
los niveles actuales de inseguridad y a causa de
las fallas del sistema de justicia, las empresas
y muchos ciudadanos tienen que buscar su propia
protección. Y esta protección se
basa en poder portar armas y montar vigilancia
independiente. Para intercambiar y producir se
requiere de un nivel mínimo de confianza
y de seguridad; si esto falta, productores e
inversionistas se irán a otra parte, en
grave perjuicio de toda la población.
Armas para defenderse y armas para
delinquir
Para ser equilibrados, tendrían que
existir registros de cuanto cuatrero, asaltante,
secuestrador, robafurgones, violador,
ladrón y facineroso merodea en el
territorio, a quienes hay que desarmar primero.
Ya el director de la PNC pidió a los ex
combatientes entregar a las Naciones Unidas, los
listados de militantes que habían
participado en secuestros. Y es del conocimiento
general la identidad de militares que
también anduvieron en esas.
Es raro el caso de una persona que tiene
registradas armas y que comete delitos. Por
lógica, el criminal no anda mostrando sus
arsenales, pues inclusive una parte se puede
fabricar de manera artesanal, como los trabucos.
Se ha dado el caso de asaltos cometidos con
pistolas de juguete.
¿Hasta dónde es que quieren
determinados grupos llegar en su estrategia de
promover la inseguridad, generar desconfianza y
empobrecer a la población? Lo que no debe
dejar duda alguna, es que los desarmes de gente
honrada que se proponen, no buscan otra cosa que
sembrar el pánico. Sea en provecho de
secuestradores y asaltantes, sea para debilitar
al país políticamente.