Lunes 10 de julio


La Nota del Día
 

05 de Julio de 2000

Desarmen antes a los bandoleros

Para intercambiar y producir se requiere de un nivel mínimo de confianza y de seguridad; si esto falta, productores e inversionistas se irán a otra parte, en grave perjuicio de toda la población.

Las propuestas que están surgiendo para desarmar a la gente honrada deben alertar a todos los sectores, por las consecuencias que semejante medida tendría en lo económico, lo político y lo social. Difícilmente puede imaginarse un plan más diabólico que este, pues sería el preludio de la caída del país en manos de mafias y grupos enloquecidos.

El proyecto es "muy simple": como se sabe quienes han registrado armas y obtenido permisos de portación, con sólo conminarlos a presentarse en la Policía se llevaría a cabo el desarme. Y a los que no se presenten se les puede buscar en las casas y oficinas cuyas direcciones también se tienen.

Es segurísimo además, que en coincidencia con el desarme de empresarios, agricultores, padres de familia, negociantes y todos aquellos cuyo trabajo e ideas forman el espinazo económico de El Salvador, se reactiven bandas de secuestradores, asaltantes, invasores de tierras, pillos y facinerosos, para aprovechar al máximo la jugosa oportunidad. De los desvanes apolillados de la historia saldrán escuadrones y comandos urbanos, negros, verdes y rojos.

Es predecible que a medida que se vayan desarmando empresarios, soplones dentro del organismo van a notificar a sus potenciales secuestradores. Y estos no darán abasto ni en logística ni en escondites ni en encontrar quienes escriban notas de rescate coherentes y sin faltas de ortografía, más después que los religiosos populares que lo hicieron durante la guerra, se mudaron a Nicaragua.

Pero entonces, ¿Quién se quedará manejando y administrando la tienda? La frase del cuento se aplica en un cien por ciento a la situación salvadoreña. Existe toda clase de amenazas, problemas, agresiones, delitos y permanente hostigamiento contra los sectores productivos. Por la cierta inhabilidad de las autoridades para combatir el delito, debido a los niveles actuales de inseguridad y a causa de las fallas del sistema de justicia, las empresas y muchos ciudadanos tienen que buscar su propia protección. Y esta protección se basa en poder portar armas y montar vigilancia independiente. Para intercambiar y producir se requiere de un nivel mínimo de confianza y de seguridad; si esto falta, productores e inversionistas se irán a otra parte, en grave perjuicio de toda la población.

Armas para defenderse y armas para delinquir

Para ser equilibrados, tendrían que existir registros de cuanto cuatrero, asaltante, secuestrador, robafurgones, violador, ladrón y facineroso merodea en el territorio, a quienes hay que desarmar primero. Ya el director de la PNC pidió a los ex combatientes entregar a las Naciones Unidas, los listados de militantes que habían participado en secuestros. Y es del conocimiento general la identidad de militares que también anduvieron en esas.

Es raro el caso de una persona que tiene registradas armas y que comete delitos. Por lógica, el criminal no anda mostrando sus arsenales, pues inclusive una parte se puede fabricar de manera artesanal, como los trabucos. Se ha dado el caso de asaltos cometidos con pistolas de juguete.

¿Hasta dónde es que quieren determinados grupos llegar en su estrategia de promover la inseguridad, generar desconfianza y empobrecer a la población? Lo que no debe dejar duda alguna, es que los desarmes de gente honrada que se proponen, no buscan otra cosa que sembrar el pánico. Sea en provecho de secuestradores y asaltantes, sea para debilitar al país políticamente.


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