Samuel
Jackson
El poder de un
sobreviviente
Samuel L. Jackson es el hombre. Desde que
hizo el papel de un asesino a sueldo en Pulp
Fiction, se ha convertido en el tipo duro
más chévere de Hollywood
- Verónica
Mixon
- Especial
para Escenarios
Jackson
hizo el papel del traficante de armas más
fanfarrón y perverso de la costa oeste en
Jackie Brown, dio de puntapiés a algunos
tipos malos en Long Kiss Goodnight y
luchó contra un peligroso tiburón
en Deep Blue Sea.
Obtuvo además repetidos papeles en la
trilogía Star Wars: en Episode II cambia
el arma de los jedis y empuña un sable
más ligero contra las fuerzas del
mal.
Ahora, Jackson se siente muy a gusto en
Shaft, una nueva versión de la
película hecha en 1971 sobre un
investigador privado, como dice la
canción que le sirve de tema, "un
detective negro que es una máquina sexual
para las mujeres".
Por el camino, Jackson vence su
drogadicción, tiene un largo matrimonio
con su coestrella (La Tanya Richardson) y
cría una hija. Jackson empieza el siglo
en la cumbre de su profesión, y nunca
duda en decir exactamente lo que piensa.
¿Te asustó hacer una nueva
versión de una obra que es un
ícono de la cultura pop?
"Al principio, cuando leí que
querían que yo hiciera Shaft, me dije,
bueno, ¿por qué necesitamos hacer
una nueva versión? La que tenemos es
buena. Así que cuando finalmente
llegó a mi escritorio, me dije,
está bien, no es una nueva
versión. Es una actualización, una
nueva historia, una nueva época. El es un
nuevo héroe para una nueva
época".
¿Te preocupó que la
película fuera demasiado
violenta?
"No. ¡Vamos, hombre! Hay que matar a
alguien. Yo no soy políticamente correcto
en ese sentido, sabes. Yo le dispararía a
espectadores inocentes si me dejaran".
¿Tuviste algún desacuerdo con
el director John Singleton durante la
filmación?
"Ahora, cuando yo llego al set donde se filma
una película, es interesante que la
mayoría de los directores con los que
trabajo han hecho entre cinco y ocho
películas. Yo he hecho unas 65 ó
70. De manera que cuando ellos tienen una idea
en particular y no estoy de acuerdo, yo expreso
mi opinión".
¿Te preocupa adquirir una mala
reputación?
"No, nadie dice eso de mí. Yo soy muy
diplomático. Y muchas veces, no es el
director. Es esa voz en su oído -- gente
que por encima de su hombro -- que le dice: 'Haz
que lo haga, haz que lo haga. Necesitamos
cobertura'. Lo siento, muchas veces no es
necesario hacer cosas así. Yo he hecho
bastantes películas para saberlo".
¿Es agradable tener esa clase de
poder?
"No es poder. Es sentido común. Yo no
voy a encerrarme en mi trailer ni me voy a ir
del plató porque ellos no hacen lo que yo
quiero que hagan. Yo puedo llamar por
teléfono y hacer que otro hable con
ellos. Mi agente, mi manager, mis abogadas, a
ellas les encanta hacer el papel de malo. Les
encanta eso. Todas son mujercitas que les
encanta gritarles a los hombres grandes".