Sábado 1 de julio


Samuel Jackson
El poder de un sobreviviente

Samuel L. Jackson es el hombre. Desde que hizo el papel de un asesino a sueldo en Pulp Fiction, se ha convertido en el tipo duro más chévere de Hollywood

Verónica Mixon
Especial para Escenarios

Jackson hizo el papel del traficante de armas más fanfarrón y perverso de la costa oeste en Jackie Brown, dio de puntapiés a algunos tipos malos en Long Kiss Goodnight y luchó contra un peligroso tiburón en Deep Blue Sea.

Obtuvo además repetidos papeles en la trilogía Star Wars: en Episode II cambia el arma de los jedis y empuña un sable más ligero contra las fuerzas del mal.

Ahora, Jackson se siente muy a gusto en Shaft, una nueva versión de la película hecha en 1971 sobre un investigador privado, como dice la canción que le sirve de tema, "un detective negro que es una máquina sexual para las mujeres".

Por el camino, Jackson vence su drogadicción, tiene un largo matrimonio con su coestrella (La Tanya Richardson) y cría una hija. Jackson empieza el siglo en la cumbre de su profesión, y nunca duda en decir exactamente lo que piensa.

¿Te asustó hacer una nueva versión de una obra que es un ícono de la cultura pop?

"Al principio, cuando leí que querían que yo hiciera Shaft, me dije, bueno, ¿por qué necesitamos hacer una nueva versión? La que tenemos es buena. Así que cuando finalmente llegó a mi escritorio, me dije, está bien, no es una nueva versión. Es una actualización, una nueva historia, una nueva época. El es un nuevo héroe para una nueva época".

¿Te preocupó que la película fuera demasiado violenta?

"No. ¡Vamos, hombre! Hay que matar a alguien. Yo no soy políticamente correcto en ese sentido, sabes. Yo le dispararía a espectadores inocentes si me dejaran".

¿Tuviste algún desacuerdo con el director John Singleton durante la filmación?

"Ahora, cuando yo llego al set donde se filma una película, es interesante que la mayoría de los directores con los que trabajo han hecho entre cinco y ocho películas. Yo he hecho unas 65 ó 70. De manera que cuando ellos tienen una idea en particular y no estoy de acuerdo, yo expreso mi opinión".

¿Te preocupa adquirir una mala reputación?

"No, nadie dice eso de mí. Yo soy muy diplomático. Y muchas veces, no es el director. Es esa voz en su oído -- gente que por encima de su hombro -- que le dice: 'Haz que lo haga, haz que lo haga. Necesitamos cobertura'. Lo siento, muchas veces no es necesario hacer cosas así. Yo he hecho bastantes películas para saberlo".

¿Es agradable tener esa clase de poder?

"No es poder. Es sentido común. Yo no voy a encerrarme en mi trailer ni me voy a ir del plató porque ellos no hacen lo que yo quiero que hagan. Yo puedo llamar por teléfono y hacer que otro hable con ellos. Mi agente, mi manager, mis abogadas, a ellas les encanta hacer el papel de malo. Les encanta eso. Todas son mujercitas que les encanta gritarles a los hombres grandes".


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