Jueves 7 de diciembre 2000

























Una familia muy navideña

Héctor Muñoz y su esposa Marina, junto a sus dos hijos y sobrinos forman la familia Claus, quienes deleitan al público de Plaza Merliot con cantos y juegos. Ellos han viajado a Dinamarca para participar en congresos mundiales de Santa Claus.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos César Avilés

Luciendo su tradicional traje rojo, su cabellera y barba blancas y con su característica carcajada se puede encontrar todas las tardes en el centro de la Plaza Merliot a uno de los diez mejores Santa Claus del mundo.

Este singular personaje es interpretado por el señor Héctor Muñoz, de 37 años, encargado de regalar diversión y golosinas a los centenares de niños y niñas que lo visitan, así como de recibir las cartitas que estos hacen para él.

Aunque en el centro comercial están otros caballeros que personifican a Santa Claus, éste (el que esta en la plaza principal) es el que más llama la atención de chicos y grandes, no sólo por su llamativo vestuario o por encontrase en un atractivo escenario, sino también por su carisma, por su simpatía y por hallarse acompañado de otros personajes navideños.

Junto al regordete se encuentra también mamá Claus, la pequeña hija de ambos, una simpática duende, "Frosty", el muñeco de nieve, un arbolito y un regalo de Navidad que caminan.

Todos estos artistas tienen vínculos familiares, y día a día se esfuerzan por hacer un excelente trabajo.

Este grupo familiar, todos los sábados presenta su colorido espectáculo, lleno de magia, cantos, dramas y dinámicas. El resto de los días acude únicamente para tomarse fotografías en el escenario con los chiquitines.

De vendedor a Santa Claus

Según el señor Muñoz, él comenzó a interpretar a este personaje navideño hace doce años ante la necesidad económica que tenía con su esposa.

"Antes nos dedicábamos a la venta de cereales y artículos de consumo para el hogar, pero vendíamos poco. Un día leí en un periódico que una empresa necesitaba un Santa Claus. Luego de acudir a una entrevista me hicieron una prueba y al final clasifiqué. Desde entonces decidí trabajar en esto", expresa don Héctor.

El primer traje que utilizó fue proporcionado por la empresa para la que él trabajaba, posteriormente él se hizo de su propia indumentaria. Años después fue contratado para representar el mismo personaje en una cadena de comida rápida y en 1995 se le brindó la oportunidad de presentarse en la primera "Mágica Navidad", realizada en la Feria Internacional. Fue en ese evento que nació el personaje de mama Claus.

"Una semana antes de ese evento me pidieron que buscara el personaje de la señora Claus. Inmediatamente pensé en mi esposa. La gente que vio nuestro espectáculo pensaba que éramos artistas internacionales. Nosotros nos preparamos leyendo muchos cuentos navideños", comenta don Héctor.

Santa internacional

Después de la primera "Mágica Navidad", la familia Muñoz decidió incluir en su espectáculo a sus hijos y a sus sobrinos.

"Cada año aportamos nuevas ideas a nuestras presentaciones. Dios no ha dado la creatividad para hacerlo. Mis hijos y mis tres sobrinos están felices con lo que hacen", expresa doña Marina.

Fue precisamente su creatividad y su originalidad lo que lo llevó a la pareja en 1999 a participar por primera vez en un Congreso Mundial de Santa Claus, que se llevan a cabo todos los años en Dinamarca.

"En Francia publicaron una fotografía donde yo aparecía disfrazado de Santa, y una asociación danesa se enteró de mi existencia. Ellos se comunicaron con nosotros y nos invitaron a asistir a ese evento mundial", expresa el señor Muñoz.

En ese congreso, el Santa Claus salvadoreño fue nombrado miembro y uno de los representantes de la Asociación Mundial de Santa Claus para América Latina. En esta reunión participa la mayoría de países europeos y solo Canadá, Estados Unidos y El Salvador son los representantes de América.

"Al primer congreso fuimos mi esposa y yo. En abril de 2000 fue todo el elenco de la familia Claus. El transporte y el hospedaje nos lo regalan", expresa don Héctor.

Entre los mejores

Según en el señor Muñoz, en ese convivio mundial se comparten las experiencias vividas en pro de la niñez y se participa en actividades.

"El hecho de haber visitado a los niños damnificados por el huracán 'Mitch' y a los que se encuentran en hospitales me bastó para ser nombrado uno de los diez mejores Santa Claus del mundo. Este nombramiento me permitió inaugurar, el pasado 1 de diciembre, un centro comercial de Estocolmo, Suecia", comenta el artista salvadoreño.

De enero hasta noviembre, don Héctor trabaja como payaso y doña Marina estudia en una universidad capitalina.

Al quitarse el vestuario de los Claus, esta pareja de esposos cambia mucho su aspecto físico, pero no así su forma de ser y su espíritu. Ellos son sonrientes, dinámicos y optimistas, y siempre tienen la capacidad de alegrar a quienes los rodean.

"En este trabajo he aprendido a velar por los derechos de los niños y a llevarle alegría. Uno no debe trabajar sólo por el aspecto económico, sino también por la felicidad de la niñez", puntualiza el Santa salvadoreño.



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