Una familia muy
navideña
Héctor Muñoz y su esposa
Marina, junto a sus dos hijos y sobrinos forman
la familia Claus, quienes deleitan al
público de Plaza Merliot con cantos y
juegos. Ellos han viajado a Dinamarca para
participar en congresos mundiales de Santa
Claus.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- Fotos
César Avilés
Luciendo
su tradicional traje rojo, su cabellera y barba
blancas y con su característica carcajada
se puede encontrar todas las tardes en el centro
de la Plaza Merliot a uno de los diez mejores
Santa Claus del mundo.
Este singular personaje es interpretado por
el señor Héctor Muñoz, de
37 años, encargado de regalar
diversión y golosinas a los centenares de
niños y niñas que lo visitan,
así como de recibir las cartitas que
estos hacen para él.
Aunque en el centro comercial están
otros caballeros que personifican a Santa Claus,
éste (el que esta en la plaza principal)
es el que más llama la atención de
chicos y grandes, no sólo por su
llamativo vestuario o por encontrase en un
atractivo escenario, sino también por su
carisma, por su simpatía y por hallarse
acompañado de otros personajes
navideños.
Junto al regordete se encuentra
también mamá Claus, la
pequeña hija de ambos, una
simpática duende, "Frosty", el
muñeco de nieve, un arbolito y un regalo
de Navidad que caminan.
Todos estos artistas tienen vínculos
familiares, y día a día se
esfuerzan por hacer un excelente trabajo.
Este grupo familiar, todos los sábados
presenta su colorido espectáculo, lleno
de magia, cantos, dramas y dinámicas. El
resto de los días acude únicamente
para tomarse fotografías en el escenario
con los chiquitines.
De vendedor a Santa Claus
Según el señor Muñoz,
él comenzó a interpretar a este
personaje navideño hace doce años
ante la necesidad económica que
tenía con su esposa.
"Antes nos dedicábamos a la venta de
cereales y artículos de consumo para el
hogar, pero vendíamos poco. Un día
leí en un periódico que una
empresa necesitaba un Santa Claus. Luego de
acudir a una entrevista me hicieron una prueba y
al final clasifiqué. Desde entonces
decidí trabajar en esto", expresa don
Héctor.
El
primer traje que utilizó fue
proporcionado por la empresa para la que
él trabajaba, posteriormente él se
hizo de su propia indumentaria. Años
después fue contratado para representar
el mismo personaje en una cadena de comida
rápida y en 1995 se le brindó la
oportunidad de presentarse en la primera
"Mágica Navidad", realizada en la Feria
Internacional. Fue en ese evento que
nació el personaje de mama Claus.
"Una semana antes de ese evento me pidieron
que buscara el personaje de la señora
Claus. Inmediatamente pensé en mi esposa.
La gente que vio nuestro espectáculo
pensaba que éramos artistas
internacionales. Nosotros nos preparamos leyendo
muchos cuentos navideños", comenta don
Héctor.
Santa internacional
Después de la primera "Mágica
Navidad", la familia Muñoz decidió
incluir en su espectáculo a sus hijos y a
sus sobrinos.
"Cada año aportamos nuevas ideas a
nuestras presentaciones. Dios no ha dado la
creatividad para hacerlo. Mis hijos y mis tres
sobrinos están felices con lo que hacen",
expresa doña Marina.
Fue precisamente su creatividad y su
originalidad lo que lo llevó a la pareja
en 1999 a participar por primera vez en un
Congreso Mundial de Santa Claus, que se llevan a
cabo todos los años en Dinamarca.
"En Francia publicaron una fotografía
donde yo aparecía disfrazado de Santa, y
una asociación danesa se enteró de
mi existencia. Ellos se comunicaron con nosotros
y nos invitaron a asistir a ese evento mundial",
expresa el señor Muñoz.
En ese congreso, el Santa Claus
salvadoreño fue nombrado miembro y uno de
los representantes de la Asociación
Mundial de Santa Claus para América
Latina. En esta reunión participa la
mayoría de países europeos y solo
Canadá, Estados Unidos y El Salvador son
los representantes de América.
"Al primer congreso fuimos mi esposa y yo. En
abril de 2000 fue todo el elenco de la familia
Claus. El transporte y el hospedaje nos lo
regalan", expresa don Héctor.
Entre
los mejores
Según en el señor Muñoz,
en ese convivio mundial se comparten las
experiencias vividas en pro de la niñez y
se participa en actividades.
"El hecho de haber visitado a los
niños damnificados por el huracán
'Mitch' y a los que se encuentran en hospitales
me bastó para ser nombrado uno de los
diez mejores Santa Claus del mundo. Este
nombramiento me permitió inaugurar, el
pasado 1 de diciembre, un centro comercial de
Estocolmo, Suecia", comenta el artista
salvadoreño.
De enero hasta noviembre, don Héctor
trabaja como payaso y doña Marina estudia
en una universidad capitalina.
Al quitarse el vestuario de los Claus, esta
pareja de esposos cambia mucho su aspecto
físico, pero no así su forma de
ser y su espíritu. Ellos son sonrientes,
dinámicos y optimistas, y siempre tienen
la capacidad de alegrar a quienes los
rodean.
"En este trabajo he aprendido a velar por los
derechos de los niños y a llevarle
alegría. Uno no debe trabajar sólo
por el aspecto económico, sino
también por la felicidad de la
niñez", puntualiza el Santa
salvadoreño.