- Tema del
momento
- Dolarización
igual a revolución
- Joaquín
Villalobos*
Oxford,
Inglaterra. Reaccionario, palabra muy utilizada
por la izquierda, es la persona opuesta a las
innovaciones. Cuando la dirección del
FMLN aceptó utilizar un programa de corte
democrático occidental, quitó
banderas a la derecha y tomó la
iniciativa estratégica. Casi todas las
reformas políticas del Acuerdo de Paz las
propuso la izquierda y el gobierno de entonces
fue el encargado de decir los no, poner los
peros y plantear las dudas. Ahora está
ocurriendo lo contrario, hay una
transformación económica en
marcha, la derecha le ha quitado banderas a la
izquierda, ésta no propone nada nuevo y
se encarga de decir los no, poner los peros y
plantear las dudas.
Las conquistas democráticas de la
izquierda están tan saludables que Fidel
Castro, uno de los personajes menos accesibles
para la prensa mundial, habló cuatro
horas por la televisión
salvadoreña, esto es un reconocimiento a
nuestra libertad de expresión. Sin
embargo, el tema fundamental del país es
ahora la economía, y en esto la izquierda
ha convertido el rechazo en estrategia. Sus
ideas van desde un fundamentalismo
antineoliberal hasta un proteccionismo similar
al de los 60 o al más tradicional
populismo.
Las remesas y la reforma agraria de los 80
transformaron, para bien y para siempre, la
economía al acabar con el modelo agrario.
Esas transformaciones coincidieron con la
llamada globalización. Sin perspectivas
para la agricultura, con un mercado regional en
desarrollo, dólares de las remesas,
democracia y un mundo globalizado, la
renovación programática se
volvió imperativa. La diferencia
quedó así establecida en que para
la derecha, lo social sería una
consecuencia y para la izquierda, un
propósito. Ambas tendrían los
mismos instrumentos, pero quien los usara con
mayor comodidad y conocimiento, estaría
en ventaja.
Que algunos hablen de la dolarización
de acuerdo con su interés inmediato y
discutan sus detalles técnicos es
comprensible. Sin embargo, la
dolarización, más que ninguna otra
medida, define quién tiene la iniciativa
estratégica sobre el rumbo del
país. En nuestro caso, la
dolarización es incluso popular, tanto
que el FMLN no se atrevió a votar en
contra, sólo se abstuvo y dio con ello
una aprobación indirecta. Pero el
desconcierto intelectual y las sorpresas en
materia económica podrían
continuar, si no hay una reflexión de
fondo sobre lo que ellos llaman
neoliberalismo.
La izquierda debe ajustar sus ideas a lo que
es la naturaleza humana y no la naturaleza
humana a sus ideas. Esto es más justo,
honesto y menos hipócrita que proponer
una igualdad moral y materialmente insostenible.
La economía de mercado debe ser aceptada,
pero sin remordimientos ideológicos. La
solidaridad como un valor común
vendrá de un cambio cultural gradual y no
de imponerlo o de promover la lucha entre pobres
y ricos.
La globalización si la aprovechamos,
es buena; si nos aislamos, es mala. El
proteccionismo hace que los pobres compren caro
lo que pueden comprar barato. El problema es
crear empleos productivos ligados a lo que
podemos vender bien, porque nadie nos
pagará caro, lo que pueda comprar barato.
Los empresarios son, entonces, el apoyo
principal de la izquierda en la creación
de empleos para los pobres y los mejores no son
los que piden protección para vender
adentro, sino los que quieren innovar para
vender afuera. Los banqueros son el
corazón del sistema, los nuestros son los
mejores de la región, no son los
empresarios más amados, pero es absurdo
definirlos como enemigos.
El problema no es si el Estado es grande o
pequeño, sino si es eficiente. Si la
reducción del Ejército, la
depuración de la Policía, la
Fiscalía y la justicia, y la
privatización de servicios
públicos a través de las ONG's se
aceptan, ¿por qué no pensar que
salud, educación, energía y otros
servicios pueden necesitar depuraciones y
reformas? La privatización de las
comunicaciones benefició a la gente.
Defender el interés de los pobres es
defender la calidad de los servicios
públicos y no las prestaciones o los
empleos de los que trabajan en el gobierno.
Las remesas familiares no son una
deformación de la economía, sino
una oportunidad. La historia de la humanidad es
la historia de las migraciones por guerras,
calamidades o búsqueda de oportunidades,
hoy es de sur a norte, antes fue de norte a sur.
Las remesas transformaron economías de
países que hoy son desarrollados. Los
trabajadores seguirán moviéndose
por el mundo tanto como los capitales. Los
países desarrollados se resisten a la
migración, pero la necesitan por el
envejecimiento y disminución de su
población. No estamos siendo colonizados,
somos nosotros los que estamos colonizando
California.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) le da
autonomía al Estado y permite mejores
servicios. Modernización fiscal es romper
la dependencia del Estado de los grandes
contribuyentes. Esa dependencia nos hizo tener
un Estado autoritario. Si la izquierda llegara
al gobierno, el IVA sería su principal
soporte para hacer política social sin
tener conflictos con el poder económico.
Sin avanzar en eficiencia del Estado y
reducción de la corrupción, no es
posible exigir más progreso en
responsabilidad fiscal.
La maquila es beneficiosa porque traslada
empleos de los países ricos a los
países pobres. Buscan productividad a
menos costo, no vienen a hacer beneficencia
pública, pero que algunas exploten a la
gente, no justifica oponerse a las maquilas como
forma de industrialización. Los hoteles
españoles en Cuba son maquila
turística. Educar para elevar la
productividad y dar ventajas a los
inversionistas, terminará mejorando los
derechos y salarios de los trabajadores. Los
sindicatos de los países ricos, que antes
fueron anticomunistas, no son en este caso los
mejores aliados de la izquierda.
La dolarización es a la
modernización económica, lo que
las reformas al Ejército fueron a la
democratización política. No es el
todo, pero es el eje del cambio y el paso
más importante en política
monetaria desde la creación del Banco
Central de Reserva, en 1934. Los dólares
han sido patrimonio de los poderosos y
sólo ellos disfrutaban sus ventajas, las
remesas los llevaron a los más humildes.
La dolarización y el IVA son
irreversibles aunque la izquierda diga lo
contrario, un gobierno de izquierda los
necesitaría más que ningún
otro. La integración monetaria es una
propuesta de izquierda, rechazada por derechas
nacionalistas. La izquierda salvadoreña
debería asumir la modernización
económica y no el nacionalismo. Ver
fantasmas en esto, no sólo es ingenuo,
sino reaccionario, la dolarización no es
maniobra de banqueros, es una revolución
económica monetaria producto del trabajo
de los salvadoreños que viven en los
Estados Unidos.