Miércoles 6 de diciembre


La Nota del Día
 

28 de Noviembre de 2000
¡Si se tratara sólo de robar!

Es espantable que para la diputada Rosario Acosta "todos los empresarios son unos ladrones", revelando una abismal incomprensión de cómo opera una sociedad libre. Empresarios ladrones los hay, como también existen políticos corruptos, médicos sinvergüenzas, curas heréticos y madres desnaturalizadas. Pero para subsistir y prosperar, el quehacer empresarial se tiene que ceñir a lo que es el orden legal de un país, a la ética de un quehacer, y a la moral que debe regirnos a todos.

La buena señora parte de un concepto marxista: que los empresarios roban al trabajador una parte de su esfuerzo, que representa su ganancia. El fabricante que vende camisas, y se lucra con ello, está expoliando a cada uno de sus trabajadores (piensan) una porción del valor que estos agregan a las materias primas, a la elaboración del tejido, etc. De la suma de esos pequeños robos, según Marx, es que surgen las ganancias.

Lo que no explica la teoría es por qué las empresas más exitosas son las que pagan mejor a sus trabajadores y tienen los precios más bajos y superiores servicios. Tampoco esas elucubraciones logran explicar el papel de la innovación, del diseño, del mercadeo, de la publicidad, del ahorro que se consigue con el volumen (las economías de escala), ni la influencia de las marcas y la fidelidad del comprador. De hecho, en las dictaduras socialistas no existe la publicidad ni se identifican los artículos por sus marcas, ya que hay un único productor, que es el gobierno. ¡Vosotros, publicistas, sólo tenéis vuestros empleos que perder, de triunfar la revolución!

Si se tratara únicamente de explotar a los trabajadores y robar a los clientes, ¿por qué motivos es que unas empresas salen adelante y otras sucumben? ¿Cuál es la razón de que grandes empresas comienzan a hundirse, mientras otras pequeñas van subiendo hasta reemplazarlas? De acuerdo con la teoría marxista, la buena o mala administración no tendría que hacer diferencia entre el éxito y el fracaso.

Tampoco la teoría explica por qué una empresa puede estar fracasando, pero al cambiar de dueños o administradores, comienza a prosperar aunque sigan en sus mismas plantas y cuenten con los mismos empleados. Inclusive prosperan después que los nuevos dueños bajan precios y suben salarios, demostrando que no sólo se trata de robarle al trabajador y robarle al cliente.

Sólo los mercados libres generan prosperidad

¿Cuál es, en esto, el papel de la competencia? Ya hubo un diputado que dijo que en El Salvador "no había competencia", ignorando la clase de guerra abierta que hay en la mayoría de actividades, desde los salones de belleza hasta los vendedores de repuestos de automóviles. Supongase que, en efecto, un empresario está robando a sus trabajadores y, además, robando a sus clientes. Casi de inmediato surgirán pequeñas empresas que robarán un tanto menos, para así ganar mercado y atraer a los mejores trabajadores, experiencia esta por la que pasan decenas de miles de empleados cada año: que dejan un puesto para irse donde les pagan más o gozan de superiores prestaciones. Al poco tiempo los excesos se corrigen y cada quien (empleados y empresarios) recibe ingreso y ganancia de acuerdo con sus esfuerzo y capacidad. El mercado libre es el gran igualizador, el más justo de los jueces y el único que genera prosperidad.


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