Martes 5 de diciembre 2000


Morazán
Soldados durante dos semanas

Levantarse de madrugada, hacer ejercicios pesados y estudiar. Al caer la noche, la fatiga no los deja dormir. A los participantes les encanta

Rosa Fuentes
El Diario de Hoy

La idea de la deserción estuvo cerca para muchos en el primer día. Pero de un grupo de 55 adolescentes, algunos menores de 14 años, ninguno ha escapado .

El proyecto de "Campamentos juveniles" es impulsado por el Destacamento Militar No 4, con sede en San Francisco Gotera, como una forma de acercarse a las comunidades y brindar la oportunidad a los jóvenes de aprovechar su tiempo libre en actividades constructivas.

La mayoría de jóvenes provienen de la comunidad Segundo Montes y sus edades oscilan entre 12 y 24 años.

Los participantes desarrollan las mismas actividades que cualquier soldado. Para las señoritas, no hay consideraciones especiales, según detalló el coronel Julio César Arévalo, comandante de la guarnición.

Los adolescentes iniciaron su "vida militar" el 28 de noviembre y terminarán el 14 de diciembre.

El reclutamiento fue especial: Los soldados visitaron las comunidades, los centros de estudio y hogares de quienes deseaban participar.

Les explicaron el proyecto e inscribieron a los interesados.

Los militares cuentan con el apoyo de miembros de un Grupo Scout y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Disciplina

Cada día inicia con los honores a la bandera. Desde ese momento hay poco tiempo para el descanso.

El día se desarrolla entre cursos de primeros auxilios, juegos scout, preparación y fogatas, técnicas de supervivencia, nudos y aparejos y rescate de víctimas en terrenos quebrados.

Se practica el paso en puentes colgantes, conocen el uso de plantas medicinales y comestibles y la orientación en el terreno (uso de brújula).

Para aprovechar las energías que aún quedan a los jóvenes, se desarrollan encuentros deportivos.

Los jóvenes, agotados pero satisfechos, recuerdan que muchos de ellos no hacen mayor cosa en sus hogares. "Aquí hasta cocinamos", indica uno de ellos.

Las noches también tienen actividad. Las fogatas son punto de reunión para los jóvenes que, generalmente, no pasan mucho tiempo despiertos. El cansancio es grande.

Nohemí Chicas, de 15 años, es una de las participantes. "Ya me di cuenta de lo que es ser un militar", indica.

Saúl Salamanca, de 16 años, acepta que el primer día de ejercicios fue muy cansado, pero "ya le encontró el gusto".

Con 12 años, Ana Ruth Romero, es una de las participantes. Ella está satisfecha y sugiere que actividades similares se desarrollen en otros cuarteles.


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