Morazán
Soldados durante dos
semanas
Levantarse de madrugada, hacer ejercicios
pesados y estudiar. Al caer la noche, la fatiga
no los deja dormir. A los participantes les
encanta
- Rosa
Fuentes
- El Diario
de Hoy
La
idea de la deserción estuvo cerca para
muchos en el primer día. Pero de un grupo
de 55 adolescentes, algunos menores de 14
años, ninguno ha escapado .
El proyecto de "Campamentos juveniles" es
impulsado por el Destacamento Militar No 4, con
sede en San Francisco Gotera, como una forma de
acercarse a las comunidades y brindar la
oportunidad a los jóvenes de aprovechar
su tiempo libre en actividades
constructivas.
La mayoría de jóvenes provienen
de la comunidad Segundo Montes y sus edades
oscilan entre 12 y 24 años.
Los participantes desarrollan las mismas
actividades que cualquier soldado. Para las
señoritas, no hay consideraciones
especiales, según detalló el
coronel Julio César Arévalo,
comandante de la guarnición.
Los adolescentes iniciaron su "vida militar"
el 28 de noviembre y terminarán el 14 de
diciembre.
El reclutamiento fue especial: Los soldados
visitaron las comunidades, los centros de
estudio y hogares de quienes deseaban
participar.
Les explicaron el proyecto e inscribieron a
los interesados.
Los militares cuentan con el apoyo de
miembros de un Grupo Scout y el Ministerio de
Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Disciplina
Cada día inicia con los honores a la
bandera. Desde ese momento hay poco tiempo para
el descanso.
El día se desarrolla entre cursos de
primeros auxilios, juegos scout,
preparación y fogatas, técnicas de
supervivencia, nudos y aparejos y rescate de
víctimas en terrenos quebrados.
Se practica el paso en puentes colgantes,
conocen el uso de plantas medicinales y
comestibles y la orientación en el
terreno (uso de brújula).
Para aprovechar las energías que
aún quedan a los jóvenes, se
desarrollan encuentros deportivos.
Los jóvenes, agotados pero
satisfechos, recuerdan que muchos de ellos no
hacen mayor cosa en sus hogares. "Aquí
hasta cocinamos", indica uno de ellos.
Las noches también tienen actividad.
Las fogatas son punto de reunión para los
jóvenes que, generalmente, no pasan mucho
tiempo despiertos. El cansancio es grande.
Nohemí Chicas, de 15 años, es
una de las participantes. "Ya me di cuenta de lo
que es ser un militar", indica.
Saúl Salamanca, de 16 años,
acepta que el primer día de ejercicios
fue muy cansado, pero "ya le encontró el
gusto".
Con 12 años, Ana Ruth Romero, es una
de las participantes. Ella está
satisfecha y sugiere que actividades similares
se desarrollen en otros cuarteles.