Lunes 4 de diciembre 2000


Usulután
Aquí sólo gozan los delincuentes

Sus pobladores no conocen la sonrisa. Fueron víctimas de guerra, lluvias y, hoy, de criminales y falta de atención de las autoridades

Rosa Fuentes
El Diario de Hoy

Un nombre equivocado. El gozo no es conocido por más de cincuenta familias que habitaron el caserío La Tirana, del cantón San Juan del Gozo, en Jiquilisco.

Una nube de delincuencia opaca las oportunidades de progreso.

El caserío está a 30 kilómetros de la carretera El Litoral, a la altura de San Marcos Lempa. Hay casi tantas historias trágicas como residentes. Culpable de ello es una banda de delincuentes que ha obligado a huir a muchos vecinos.

Los criminales operan con tanta tranquilidad que, si sienten hambre, simplemente llegan a la casa de cualquiera de las personas que no han podido huir, y exigen que les preparen alimentos.

La memoria de los vecinos registra numerosos asaltos y abusos sexuales. También, la muerte de jóvenes que trataron de negarse a ser asaltados.

Soledad

Un grupo de soldados caminaba rumbo al caserío La Tirana en una de las esporádicas labores de vigilancia. En el camino encontraron a un septuagenario que dudaba de que salieran de la zona, ya que la delincuencia se ha apoderado de ella.

Según él, los policías no llegan, porque tienen miedo.

Los militares continuaron la marcha con tanta precaución como las patrullas en la guerra. Algunos hombres los observaban vigilantes.

Luego de una prolongada marcha, vieron los primeros vestigios de que en la zona vivió gente: paredes de viviendas, pero sin techos. Cada persona se llevó los trozos de lámina para construir sus casas en otras zonas del departamento.

Más adelante está lo que un día fue una escuela en la que cincuenta niños recibían clases. Hoy son galeras abandonadas. Ya no hay calle de acceso. Están cubiertas por vegetación.

Mal menor

San Juan del Gozo está cerca. Es un cantón sin servicios de agua ni energía. Sus residentes sobreviven de la pesca y cultivos de granos básicos, que muchas veces les son robados.

Pero para quienes vivieron en el caserío La Tirana, es mejor estar aquí que en sus propiedades, abandonadas por miedo.

En una ocasión, un vecino tuvo que matar a dos delincuentes. Los encontró en su casa cuando trataban de violar a su esposa.

Por fortuna pudo evitar que su mujer fuera agredida. Pero luego tuvo que escapar para evitar represalias.

Algunas personas hablan de docentes que dejaron de llegar luego de ser asaltadas varias veces.

Así es la historia de La Tirana, un caserío en el que la mayoría de parcelas agrícolas no es cultivada, porque los dueños han huido.

San Juan del Gozo los ha albergado... y también a los criminales. ¿Se repetirá aquí la historia?


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