Usulután
Aquí
sólo gozan los delincuentes
Sus pobladores no conocen la sonrisa.
Fueron víctimas de guerra, lluvias y,
hoy, de criminales y falta de atención de
las autoridades
- Rosa
Fuentes
- El Diario
de Hoy
Un
nombre equivocado. El gozo no es conocido por
más de cincuenta familias que habitaron
el caserío La Tirana, del cantón
San Juan del Gozo, en Jiquilisco.
Una nube de delincuencia opaca las
oportunidades de progreso.
El caserío está a 30
kilómetros de la carretera El Litoral, a
la altura de San Marcos Lempa. Hay casi tantas
historias trágicas como residentes.
Culpable de ello es una banda de delincuentes
que ha obligado a huir a muchos vecinos.
Los criminales operan con tanta tranquilidad
que, si sienten hambre, simplemente llegan a la
casa de cualquiera de las personas que no han
podido huir, y exigen que les preparen
alimentos.
La memoria de los vecinos registra numerosos
asaltos y abusos sexuales. También, la
muerte de jóvenes que trataron de negarse
a ser asaltados.
Soledad
Un grupo de soldados caminaba rumbo al
caserío La Tirana en una de las
esporádicas labores de vigilancia. En el
camino encontraron a un septuagenario que dudaba
de que salieran de la zona, ya que la
delincuencia se ha apoderado de ella.
Según él, los policías
no llegan, porque tienen miedo.
Los militares continuaron la marcha con tanta
precaución como las patrullas en la
guerra. Algunos hombres los observaban
vigilantes.
Luego de una prolongada marcha, vieron los
primeros vestigios de que en la zona
vivió gente: paredes de viviendas, pero
sin techos. Cada persona se llevó los
trozos de lámina para construir sus casas
en otras zonas del departamento.
Más adelante está lo que un
día fue una escuela en la que cincuenta
niños recibían clases. Hoy son
galeras abandonadas. Ya no hay calle de acceso.
Están cubiertas por
vegetación.
Mal menor
San Juan del Gozo está cerca. Es un
cantón sin servicios de agua ni
energía. Sus residentes sobreviven de la
pesca y cultivos de granos básicos, que
muchas veces les son robados.
Pero para quienes vivieron en el
caserío La Tirana, es mejor estar
aquí que en sus propiedades, abandonadas
por miedo.
En una ocasión, un vecino tuvo que
matar a dos delincuentes. Los encontró en
su casa cuando trataban de violar a su
esposa.
Por fortuna pudo evitar que su mujer fuera
agredida. Pero luego tuvo que escapar para
evitar represalias.
Algunas personas hablan de docentes que
dejaron de llegar luego de ser asaltadas varias
veces.
Así es la historia de La Tirana, un
caserío en el que la mayoría de
parcelas agrícolas no es cultivada,
porque los dueños han huido.
San Juan del Gozo los ha albergado... y
también a los criminales. ¿Se
repetirá aquí la historia?