- Ministerio
Espiga
- Enséñanos
a orar
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
"Y
sucedió que, estando él orando en
cierto lugar, cuando terminó le dijo uno
de sus discípulos: "Señor,
enséñanos a orar..." (Lc. 11,
1)
Jesús oraba, sin duda alguna de una
manera nueva y diferente, tanto que sus
discípulos, muchos de ellos con una
trayectoria de oración propia de la
religión judía y además
graduados en la escuela de Juan Bautista,
sintieron la necesidad de pedir al Maestro ser
instruidos en el arte de saber orar.
Esta actitud debe desafiarnos a nosotros, los
modernos discípulos de Jesús, que
contando con menos conocimiento y experiencia
que los primeros, mostramos al mismo tiempo
menos interés para aprender a orar.
Afortunadamente y como un verdadero signo de
los tiempos, el Espíritu Santo va
suscitando en personas y comunidades un deseo
profundo de orar, que día con día
va creciendo.
Como respuesta inmediata a la súplica
de sus discípulos, Jesús les
señala las actitudes básicas para
orar, es decir, la oración debe ser
insistente, hecha con fe y sobre todo con
humildad.
San Lucas nos ha transmitido tres
parábolas principales sobre la
oración:
La primera, "el amigo importuno" (cf Lc 11,
5-13), invita a una oración insistente:
"Llamad y se os abrirá. Al que ora
así, el Padre del cielo le dará
todo lo que necesite", y sobre todo el
Espíritu Santo que contiene todos los
dones.
La segunda, "la viuda importuna" (cf Lc 18,
1-8), está centrada en una de las
cualidades de la oración: es necesario
orar siempre, sin cansarse, con la paciencia de
la fe. "Pero, cuando el Hijo del hombre venga,
¿encontrará fe sobre la Tierra?"
La tercera parábola, "el fariseo y el
publicano" (cf Lc 18, 9-14), se refiere a la
humildad del corazón que ora. "Oh Dios,
ten compasión de mí que soy
pecador". La Iglesia no cesa de hacer suya esta
oración: "¡Kyrie eleison!"
(Señor, ten piedad).
Cuando decimos que la oración debe ser
insistente, hecha con fe, con humildad, cuando
recomendamos tal o cual postura física,
lugar adecuado, tiempos oportunos, etc. Y cuando
enseñamos algunas técnicas de
respiración, relajamiento para favorecer
la concentración, nos podemos estar
refiriendo a diversos aspectos que pueden ser
aplicados a cualquier tipo de oración, ya
sea ésta judía, musulmana,
indú, budista, etc.
¿Cuáles son las
características que hacen nueva y
diferente a la oración cristiana?
Jesús nos ha enseñado que la
oración cristiana debe ser hecha al
Padre, en el nombre del Hijo, guiados e
impulsados por la fuerza del Espíritu
Santo. Además tanto la Escritura, el
Magisterio y la experiencia nos ha
enseñado que cuando un cristiano ora, no
está orando solo, ya que la
oración cristiana, se hace en
comunión con toda la Iglesia.