Domingo 31 de diciembre 2000


Ministerio Espiga
Enséñanos a orar
Por Salvador Gómez, Predicador Católico

"Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó le dijo uno de sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar..." (Lc. 11, 1)

Jesús oraba, sin duda alguna de una manera nueva y diferente, tanto que sus discípulos, muchos de ellos con una trayectoria de oración propia de la religión judía y además graduados en la escuela de Juan Bautista, sintieron la necesidad de pedir al Maestro ser instruidos en el arte de saber orar.

Esta actitud debe desafiarnos a nosotros, los modernos discípulos de Jesús, que contando con menos conocimiento y experiencia que los primeros, mostramos al mismo tiempo menos interés para aprender a orar.

Afortunadamente y como un verdadero signo de los tiempos, el Espíritu Santo va suscitando en personas y comunidades un deseo profundo de orar, que día con día va creciendo.

Como respuesta inmediata a la súplica de sus discípulos, Jesús les señala las actitudes básicas para orar, es decir, la oración debe ser insistente, hecha con fe y sobre todo con humildad.

San Lucas nos ha transmitido tres parábolas principales sobre la oración:

La primera, "el amigo importuno" (cf Lc 11, 5-13), invita a una oración insistente: "Llamad y se os abrirá. Al que ora así, el Padre del cielo le dará todo lo que necesite", y sobre todo el Espíritu Santo que contiene todos los dones.

La segunda, "la viuda importuna" (cf Lc 18, 1-8), está centrada en una de las cualidades de la oración: es necesario orar siempre, sin cansarse, con la paciencia de la fe. "Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la Tierra?"

La tercera parábola, "el fariseo y el publicano" (cf Lc 18, 9-14), se refiere a la humildad del corazón que ora. "Oh Dios, ten compasión de mí que soy pecador". La Iglesia no cesa de hacer suya esta oración: "¡Kyrie eleison!" (Señor, ten piedad).

Cuando decimos que la oración debe ser insistente, hecha con fe, con humildad, cuando recomendamos tal o cual postura física, lugar adecuado, tiempos oportunos, etc. Y cuando enseñamos algunas técnicas de respiración, relajamiento para favorecer la concentración, nos podemos estar refiriendo a diversos aspectos que pueden ser aplicados a cualquier tipo de oración, ya sea ésta judía, musulmana, indú, budista, etc.

¿Cuáles son las características que hacen nueva y diferente a la oración cristiana?

Jesús nos ha enseñado que la oración cristiana debe ser hecha al Padre, en el nombre del Hijo, guiados e impulsados por la fuerza del Espíritu Santo. Además tanto la Escritura, el Magisterio y la experiencia nos ha enseñado que cuando un cristiano ora, no está orando solo, ya que la oración cristiana, se hace en comunión con toda la Iglesia.


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