Sábado 30 de diciembre 2000


Tema para meditar
Año nuevo… ¿vida nueva?
Luis Fernández Cuervo*

Comienza un nuevo año. Estoy viendo cómo muchos dirán: -"Año nuevo, moneda nueva"…sí, pero ¿para mejor? O ¿para peor?-. No es mi tema el de la nueva situación económica que ese cambio de moneda nos traiga. No voy a hablar de economía.

En realidad este artículo va dirigido a ese ingente número de salvadoreñas y salvadoreños que piensan que el nuevo año no les traerá una nueva vida sino los mismos problemas, las mismas rutinas, las mismas ilusiones frustradas, las mismas cargas, que los años pasados. Me dirijo a aquellos a los que la consabida frasecita de "año nuevo, vida nueva" les suena a chiste cruel sobre sus vidas grises, llenas de esfuerzos, de pocas y pequeñas alegrías, de monotonía a veces difícilmente soportable. Bueno, pues, es a esos a los que les digo que depende de ellos el emprender una nueva vida, sin cambiar de ciudad, de trabajo o de estrato social; una nueva vida con las mismas circunstancias que les rodean.

Depende de ustedes. De que miren y aborden las mismas cosas de un modo diferente. Dejen de mirar el vaso de su vida ocupado hasta la mitad como un vaso medio vacío. Pasen a mirarlo como un vaso medio lleno. Es la misma realidad pero enfocada de modo optimista. Y el optimismo siempre es más real que el pesimismo.

Creo que hay demasiados pesimistas, demasiados quejosos y demasiados críticos negativos en nuestro país. Los buenos médicos no sólo diagnostican lo que está mal en el paciente, sino que pasan en seguida a la terapia, al remedio que mejore la salud dañada. Pruebe usted a hacerlo con su propia actitud ante su vida.

En estos días, en gran parte de Norteamérica y de Europa están soportando fríos intensos, con lluvias y nieves copiosas. Nosotros, en cambio, podemos disfrutar de esa especie de primavera, fresca, límpida y radiante, verdadero regalo -y barato- de la Naturaleza.

Cualquier salvadoreño que aterrizara por primera vez en las pardas tierras de Castilla, donde se puede caminar horas y horas sin ver un árbol o un arbusto, pensaría &emdash;añorando las abundosas frondas de su país&emdash; que estos páramos duros, resecos, inhóspitos, son el más feo paisaje del mundo… y sin embargo la realidad es que fue esa parte central de España la que inspiró las más profundas reflexiones y con las más bellas páginas literarias a insignes escritores españoles que provenían de tierras más verdes, frondosas y "bonitas", según el común sentir de la gente. Toda la llamada "generación del 98" &emdash;especialmente Unamuno, Antonio Machado y Azorín&emdash; supieron encontrar allí, oculta belleza, horizontes de tierra y de alma, mística hermosura de silencios, soles y cielos. Supieron ver, supieron mirar. Hallaron profunda belleza donde otros sólo veían estéril fealdad. Y esos hallazgos darían pie, después, a toda una serie de pintores famosos, que trasladaron a sus lienzos la enorme fuerza estética, la áspera y violenta belleza de esos campos desolados: Benjamín Palencia, Zabaleta, Vaquero Turcios, Zuloaga, etc.

Me parece escuchar la queja de algún lector que me responda: &emdash; Pero no a todos se nos ha dado un alma de pintor o de poeta &emdash;. De acuerdo, a ese nivel tal vez no, pero ¿se ha detenido usted un momento a tratar de mirar su entorno de todos los días de un modo diferente, a descubrir en él algo nuevo y valioso?. Algo sencillo, por ejemplo, ¿se ha fijado en los colores increíbles, magníficos, de los atardeceres, aquí, en El Salvador, en esta época del año? La belleza, al alcance de todos, abunda en El Salvador. Es cuestión de saber mirarla.

Además hay otro tipo de belleza, también al alcance de todas las personas. La Madre Teresa de Calcuta, a una serie de importantes empresarios que le pidieron un consejo espiritual, les contestó simplemente: &emdash;Sonrían. Lo digo absolutamente en serio-. Todavía hay en El Salvador mucha gente que sabe sonreír &emdash;más que en los países opulentos y "avanzados"-. Y esos salvadoreños suelen ser, precisamente, gente muy pobre. Aprenda de ellos. Y procure que sea una sonrisa de verdad, salida muy de adentro, no una simple cortesía o una mueca.

Vaya usted a ver, si no la vio, la película "La vida es bella". Y si ya la vio y no le dijo nada, vuelva a verla y piense cuál es su mensaje.

Piense en los demás. Y si me dice que la gente que le rodea a usted es egoísta, prepotente, corrupta, violenta o simplemente desagradable, le daré un último consejo. Viene de buena mano, de un santo que es además uno de los poetas más grandes de la literatura en español: San Juan de la Cruz. El decía: Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor.

Año Nuevo, vida igual…¿Vieja o Nueva?. Depende de usted.

E-mail: lfcuervo@tutopia.com


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com