- Tema para
meditar
- Año nuevo
¿vida nueva?
- Luis
Fernández Cuervo*
Comienza un nuevo año. Estoy viendo
cómo muchos dirán: -"Año
nuevo, moneda nueva"
sí, pero
¿para mejor? O ¿para peor?-. No es mi
tema el de la nueva situación
económica que ese cambio de moneda nos
traiga. No voy a hablar de economía.
En realidad este artículo va dirigido
a ese ingente número de
salvadoreñas y salvadoreños que
piensan que el nuevo año no les
traerá una nueva vida sino los mismos
problemas, las mismas rutinas, las mismas
ilusiones frustradas, las mismas cargas, que los
años pasados. Me dirijo a aquellos a los
que la consabida frasecita de "año nuevo,
vida nueva" les suena a chiste cruel sobre sus
vidas grises, llenas de esfuerzos, de pocas y
pequeñas alegrías, de
monotonía a veces difícilmente
soportable. Bueno, pues, es a esos a los que les
digo que depende de ellos el emprender una nueva
vida, sin cambiar de ciudad, de trabajo o de
estrato social; una nueva vida con las mismas
circunstancias que les rodean.
Depende de ustedes. De que miren y aborden
las mismas cosas de un modo diferente. Dejen de
mirar el vaso de su vida ocupado hasta la mitad
como un vaso medio vacío. Pasen a mirarlo
como un vaso medio lleno. Es la misma realidad
pero enfocada de modo optimista. Y el optimismo
siempre es más real que el pesimismo.
Creo que hay demasiados pesimistas,
demasiados quejosos y demasiados críticos
negativos en nuestro país. Los buenos
médicos no sólo diagnostican lo
que está mal en el paciente, sino que
pasan en seguida a la terapia, al remedio que
mejore la salud dañada. Pruebe usted a
hacerlo con su propia actitud ante su vida.
En estos días, en gran parte de
Norteamérica y de Europa están
soportando fríos intensos, con lluvias y
nieves copiosas. Nosotros, en cambio, podemos
disfrutar de esa especie de primavera, fresca,
límpida y radiante, verdadero regalo -y
barato- de la Naturaleza.
Cualquier salvadoreño que aterrizara
por primera vez en las pardas tierras de
Castilla, donde se puede caminar horas y horas
sin ver un árbol o un arbusto,
pensaría &emdash;añorando las
abundosas frondas de su país&emdash; que
estos páramos duros, resecos,
inhóspitos, son el más feo paisaje
del mundo
y sin embargo la realidad es que
fue esa parte central de España la que
inspiró las más profundas
reflexiones y con las más bellas
páginas literarias a insignes escritores
españoles que provenían de tierras
más verdes, frondosas y "bonitas",
según el común sentir de la gente.
Toda la llamada "generación del 98"
&emdash;especialmente Unamuno, Antonio Machado y
Azorín&emdash; supieron encontrar
allí, oculta belleza, horizontes de
tierra y de alma, mística hermosura de
silencios, soles y cielos. Supieron ver,
supieron mirar. Hallaron profunda belleza donde
otros sólo veían estéril
fealdad. Y esos hallazgos darían pie,
después, a toda una serie de pintores
famosos, que trasladaron a sus lienzos la enorme
fuerza estética, la áspera y
violenta belleza de esos campos desolados:
Benjamín Palencia, Zabaleta, Vaquero
Turcios, Zuloaga, etc.
Me parece escuchar la queja de algún
lector que me responda: &emdash; Pero no a todos
se nos ha dado un alma de pintor o de poeta
&emdash;. De acuerdo, a ese nivel tal vez no,
pero ¿se ha detenido usted un momento a
tratar de mirar su entorno de todos los
días de un modo diferente, a descubrir en
él algo nuevo y valioso?. Algo sencillo,
por ejemplo, ¿se ha fijado en los colores
increíbles, magníficos, de los
atardeceres, aquí, en El Salvador, en
esta época del año? La belleza, al
alcance de todos, abunda en El Salvador. Es
cuestión de saber mirarla.
Además hay otro tipo de belleza,
también al alcance de todas las personas.
La Madre Teresa de Calcuta, a una serie de
importantes empresarios que le pidieron un
consejo espiritual, les contestó
simplemente: &emdash;Sonrían. Lo digo
absolutamente en serio-. Todavía hay en
El Salvador mucha gente que sabe sonreír
&emdash;más que en los países
opulentos y "avanzados"-. Y esos
salvadoreños suelen ser, precisamente,
gente muy pobre. Aprenda de ellos. Y procure que
sea una sonrisa de verdad, salida muy de
adentro, no una simple cortesía o una
mueca.
Vaya usted a ver, si no la vio, la
película "La vida es bella". Y si ya la
vio y no le dijo nada, vuelva a verla y piense
cuál es su mensaje.
Piense en los demás. Y si me dice que
la gente que le rodea a usted es egoísta,
prepotente, corrupta, violenta o simplemente
desagradable, le daré un último
consejo. Viene de buena mano, de un santo que es
además uno de los poetas más
grandes de la literatura en español: San
Juan de la Cruz. El decía: Pon amor donde
no hay amor, y sacarás amor.
Año Nuevo, vida igual
¿Vieja
o Nueva?. Depende de usted.
E-mail: lfcuervo@tutopia.com