Evangelio para
domingo
San Lucas 21, 25-28
Los primeros signos
Entonces habrá señales en el
sol, la luna y las estrellas, y por toda la
tierra los pueblos estarán llenos de
angustia, aterrados por el estruendo del mar
embravecido.
La gente se morirá de espanto con solo
pensar en lo que va a caer sobre la humanidad,
porque las fuerzas del universo serán
sacudidas. Y en ese preciso momento verán
al Hijo del Hombre venir en la nube, con gran
poder e infinita gloria.
Cuando se presenten los primeros signos
enderécense y levanten la cabeza, porque
está cerca su liberación.
Jesús invita a la
valentía
"Habrá señales..."
Se trata de un texto difícil del
Evangelio. Todo es descrito como si se tratase
de una catástrofe cósmica que
sacude los astros y arroja a la humanidad a la
máxima confusión.
Sin embargo, Lucas no se queda ahí,
sino que con su relato provoca en el lector que
la atención a lo que vendrá no
elimine las exigencias del presente; porque no
se trata de una espera pasiva, sino más
bien de vigilancia, de atención a los
signos de los tiempos; en ellos se manifiesta el
Señor...
"Verán venir al Hijo..."
La llamada del Evangelio se orienta
claramente a la espera de la venida definitiva
del Señor: Es preciso "estar alerta", en
aquel día y en los que lo preparan, lo
cual impone al creyente un estilo de permanecer
muy atento. ¡Nada de comodidad y ligereza!
Sí, atención al paso de Dios en
los acontecimientos de la vida...
"Anímense y levanten la
cabeza"
En el centro del fracaso de la humanidad,
sobre la agonía de la historia, emerge
una palabra de vida, una presencia salvadora que
nos llama. Porque el sentido de la historia no
se centra en el fracaso de los pueblos ni se
esconde en un futuro enigmático y lejano.
El sentido está en Jesús, el
verdadero Salvador que está sembrando
como germen de muerte y salvación en
medio de la tierra.
El relato es de esperanza para los creyentes:
la victoria no se encuentra en los poderes del
mal ni de la muerte; está en Jesús
que llama a mantener su testimonio, a permanecer
vigilantes y a seguirle en el camino que
Él mismo ha trazado...
"Se acerca la
liberación..."
La Salvación, "liberación" que
ofrece Jesús, es un camino en el que sus
seguidores deben ser valientes para asumir con
seriedad y responsabilidad el mensaje
transmitido por Él. La actitud la sugiere
Él mismo: "¡No tengan miedo!".
"Y nosotros..."
La tarea que nos espera a todos los creyentes
de hoy es compleja: se trata de transformar el
mundo, de promover estructuras que lo vuelvan
habitable para todo ser humano, de inventar y
re-inventar continuamente para superar los
grandes desafíos que se imponen a la
humanidad actual: la mentira institucionalizada,
la corrupción, las injusticias, ajustes
económicos que benefician sólo a
quienes tienen poder... "¡Estar
vigilantes!".
El retorno del Señor tiene para la
vida presente una actividad permanente e
imprevisible: no podemos esperar la
salvación anunciada por Jesús con
los brazos cruzados y mucho menos ociosos; hay
muchas cosas por hacer para estar cada vez
más cerca y merecer con mayor derecho
nuestra liberación...
Jesús nos dice también hoy:
¡Ánimo, levanten la cabeza!
P. Sixto Alfonso Flores, Sdb