Domingo 3 de diciembre

























Evangelio para domingo

San Lucas 21, 25-28

Los primeros signos

Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra los pueblos estarán llenos de angustia, aterrados por el estruendo del mar embravecido.

La gente se morirá de espanto con solo pensar en lo que va a caer sobre la humanidad, porque las fuerzas del universo serán sacudidas. Y en ese preciso momento verán al Hijo del Hombre venir en la nube, con gran poder e infinita gloria.

Cuando se presenten los primeros signos enderécense y levanten la cabeza, porque está cerca su liberación.

Jesús invita a la valentía

"Habrá señales..."

Se trata de un texto difícil del Evangelio. Todo es descrito como si se tratase de una catástrofe cósmica que sacude los astros y arroja a la humanidad a la máxima confusión.

Sin embargo, Lucas no se queda ahí, sino que con su relato provoca en el lector que la atención a lo que vendrá no elimine las exigencias del presente; porque no se trata de una espera pasiva, sino más bien de vigilancia, de atención a los signos de los tiempos; en ellos se manifiesta el Señor...

"Verán venir al Hijo..."

La llamada del Evangelio se orienta claramente a la espera de la venida definitiva del Señor: Es preciso "estar alerta", en aquel día y en los que lo preparan, lo cual impone al creyente un estilo de permanecer muy atento. ¡Nada de comodidad y ligereza! Sí, atención al paso de Dios en los acontecimientos de la vida...

"Anímense y levanten la cabeza"

En el centro del fracaso de la humanidad, sobre la agonía de la historia, emerge una palabra de vida, una presencia salvadora que nos llama. Porque el sentido de la historia no se centra en el fracaso de los pueblos ni se esconde en un futuro enigmático y lejano. El sentido está en Jesús, el verdadero Salvador que está sembrando como germen de muerte y salvación en medio de la tierra.

El relato es de esperanza para los creyentes: la victoria no se encuentra en los poderes del mal ni de la muerte; está en Jesús que llama a mantener su testimonio, a permanecer vigilantes y a seguirle en el camino que Él mismo ha trazado...

"Se acerca la liberación..."

La Salvación, "liberación" que ofrece Jesús, es un camino en el que sus seguidores deben ser valientes para asumir con seriedad y responsabilidad el mensaje transmitido por Él. La actitud la sugiere Él mismo: "¡No tengan miedo!".

"Y nosotros..."

La tarea que nos espera a todos los creyentes de hoy es compleja: se trata de transformar el mundo, de promover estructuras que lo vuelvan habitable para todo ser humano, de inventar y re-inventar continuamente para superar los grandes desafíos que se imponen a la humanidad actual: la mentira institucionalizada, la corrupción, las injusticias, ajustes económicos que benefician sólo a quienes tienen poder... "¡Estar vigilantes!".

El retorno del Señor tiene para la vida presente una actividad permanente e imprevisible: no podemos esperar la salvación anunciada por Jesús con los brazos cruzados y mucho menos ociosos; hay muchas cosas por hacer para estar cada vez más cerca y merecer con mayor derecho nuestra liberación...

Jesús nos dice también hoy: ¡Ánimo, levanten la cabeza!

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb


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