- Tema para
meditar
- El arte de ser
empresario
- Carolina
Salazar de Tobar*
El ser humano es el protagonista principal,
tanto en el arte como en la empresa. Por un
lado, el arte expresa la capacidad de reproducir
e interpretar la realidad, por medio de la
creatividad particular que el artista posee, y
por el otro, la empresa será la encargada
de mantener un esfuerzo constante orientado a la
transformación de dicha realidad, a
través de acciones concretas, las cuales
sean altamente eficaces por parte de cada uno de
sus miembros.
Se puede afirmar entonces, sin lugar a dudas,
que el arte es una especie de empresa, y que una
empresa, es todo un arte.
Así, todo lo que lleva de alguna
manera a la realización del hombre, en
este caso particular, arte y empresa, encuentra
una exacta vinculación, ya que cada ser
humano es un individuo que posee la capacidad de
formar, de crear, de modelar y de cambiar. En
este sentido, pese a las atenuantes externas que
la condicionan, la capacidad de las personas, no
tiene límites.
Como todos sabemos, el mundo de las empresas
se encuentra por todas partes, y sin embargo,
aún a las puertas de un nuevo milenio,
para una notable mayoría, sigue siendo un
campo casi desconocido. Esto sucede, porque con
frecuencia, se considera que la empresa es un
ente que se materializa en un determinado
capital, en infraestructura, en
tecnología, etc. De hecho, existe una
cierta tendencia a juzgar a las organizaciones,
precisamente por medio de este tipo de
elementos. Definitivamente, la empresa, y sobre
todo una que sea de calidad, que vaya siempre
hacia adelante y buscando un auténtico
desarrollo, pero integralmente hablando, es
mucho más que todo esto.
Ante todo, consiste en contar con recursos
humanos que vivan la excelencia personal,
sustentada en la práctica de los
más altos valores y virtudes, y que a
través de éstos, sean capaces de
innovar en su trabajo y de transformar el
entorno que les rodea, con el gran objetivo de
alcanzar los resultados más favorables y
positivos en beneficio de sí mismos, de
las organizaciones para las cuales laboran y por
lo tanto, de la sociedad en general.
Consiste además en que cada miembro de
la organización se comprometa
genuinamente hacia ella, en otras palabras, que
se descubra el nuevo concepto de "empresario",
el cual ya no es simplemente el que se orienta a
la persona o al grupo de personas que han
iniciado y fundado una empresa, sino más
bien, es aquel que subraya el hecho de que desde
el mismo momento en que un individuo comienza a
prestar sus servicios dentro de una
organización, se convierte en empresario
dentro de ésta, ya que de la excelencia y
de la calidad de su trabajo, desde la plaza que
desempeñe, estará contribuyendo
activamente a su éxito, a su desarrollo y
a su avance, o por el contrario, a su
estancamiento y en el peor de los casos a la
aniquilación de la misma.
Por lo tanto, convertirse en empresario
dentro de las organizaciones, constituye de
igual manera un arte y además un reto, un
reto urgentemente necesario de asumir,
especialmente en estos días.
El principal reto, es como lo mencionaba
anteriormente, el del compromiso. Sí, un
compromiso que se proyecte en la entrega diaria
hacia el trabajo, buscando la perfección
en cada tarea que se realice, cuidando
adecuadamente los detalles, los cuales por
cierto, terminan haciendo la "gran diferencia",
asimismo, teniendo puntualidad en la
ejecución de lo que nos corresponde,
creciendo siempre como profesionales por medio
de la formación continua, viviendo
intensamente nuestra vocación y creciendo
cada vez más por medio de la entrega y
del servicio a los demás.
Hace 3 años murió Madre Teresa
de Calcuta, quien se comprometió por
voluntad propia a fundar una empresa, la cual
estaba orientada a atender a los más
pobres de los pobres. En una oportunidad un
periodista le preguntó: "Madre Teresa,
¿qué significa para usted su
trabajo?", a lo que ella respondió: "Mi
trabajo es como una gota de agua en el
océano" -en la inmensidad de necesidades
que ella día a día
descubría, sentía que lo que
hacía apenas era del tamaño de una
gota de agua-, pero a continuación
añadió: "ahora bien, resulta que
el océano no sería lo mismo sin
esa gota". De usted depende que su empresa no
sea la misma sin su gota extraordinaria de
trabajo. ¿Qué dice?, ¿acepta el
reto?
*Consultora y capacitadora
empresarial.