Domingo 3 de diciembre


Tema para meditar
El arte de ser empresario
Carolina Salazar de Tobar*

El ser humano es el protagonista principal, tanto en el arte como en la empresa. Por un lado, el arte expresa la capacidad de reproducir e interpretar la realidad, por medio de la creatividad particular que el artista posee, y por el otro, la empresa será la encargada de mantener un esfuerzo constante orientado a la transformación de dicha realidad, a través de acciones concretas, las cuales sean altamente eficaces por parte de cada uno de sus miembros.

Se puede afirmar entonces, sin lugar a dudas, que el arte es una especie de empresa, y que una empresa, es todo un arte.

Así, todo lo que lleva de alguna manera a la realización del hombre, en este caso particular, arte y empresa, encuentra una exacta vinculación, ya que cada ser humano es un individuo que posee la capacidad de formar, de crear, de modelar y de cambiar. En este sentido, pese a las atenuantes externas que la condicionan, la capacidad de las personas, no tiene límites.

Como todos sabemos, el mundo de las empresas se encuentra por todas partes, y sin embargo, aún a las puertas de un nuevo milenio, para una notable mayoría, sigue siendo un campo casi desconocido. Esto sucede, porque con frecuencia, se considera que la empresa es un ente que se materializa en un determinado capital, en infraestructura, en tecnología, etc. De hecho, existe una cierta tendencia a juzgar a las organizaciones, precisamente por medio de este tipo de elementos. Definitivamente, la empresa, y sobre todo una que sea de calidad, que vaya siempre hacia adelante y buscando un auténtico desarrollo, pero integralmente hablando, es mucho más que todo esto.

Ante todo, consiste en contar con recursos humanos que vivan la excelencia personal, sustentada en la práctica de los más altos valores y virtudes, y que a través de éstos, sean capaces de innovar en su trabajo y de transformar el entorno que les rodea, con el gran objetivo de alcanzar los resultados más favorables y positivos en beneficio de sí mismos, de las organizaciones para las cuales laboran y por lo tanto, de la sociedad en general.

Consiste además en que cada miembro de la organización se comprometa genuinamente hacia ella, en otras palabras, que se descubra el nuevo concepto de "empresario", el cual ya no es simplemente el que se orienta a la persona o al grupo de personas que han iniciado y fundado una empresa, sino más bien, es aquel que subraya el hecho de que desde el mismo momento en que un individuo comienza a prestar sus servicios dentro de una organización, se convierte en empresario dentro de ésta, ya que de la excelencia y de la calidad de su trabajo, desde la plaza que desempeñe, estará contribuyendo activamente a su éxito, a su desarrollo y a su avance, o por el contrario, a su estancamiento y en el peor de los casos a la aniquilación de la misma.

Por lo tanto, convertirse en empresario dentro de las organizaciones, constituye de igual manera un arte y además un reto, un reto urgentemente necesario de asumir, especialmente en estos días.

El principal reto, es como lo mencionaba anteriormente, el del compromiso. Sí, un compromiso que se proyecte en la entrega diaria hacia el trabajo, buscando la perfección en cada tarea que se realice, cuidando adecuadamente los detalles, los cuales por cierto, terminan haciendo la "gran diferencia", asimismo, teniendo puntualidad en la ejecución de lo que nos corresponde, creciendo siempre como profesionales por medio de la formación continua, viviendo intensamente nuestra vocación y creciendo cada vez más por medio de la entrega y del servicio a los demás.

Hace 3 años murió Madre Teresa de Calcuta, quien se comprometió por voluntad propia a fundar una empresa, la cual estaba orientada a atender a los más pobres de los pobres. En una oportunidad un periodista le preguntó: "Madre Teresa, ¿qué significa para usted su trabajo?", a lo que ella respondió: "Mi trabajo es como una gota de agua en el océano" -en la inmensidad de necesidades que ella día a día descubría, sentía que lo que hacía apenas era del tamaño de una gota de agua-, pero a continuación añadió: "ahora bien, resulta que el océano no sería lo mismo sin esa gota". De usted depende que su empresa no sea la misma sin su gota extraordinaria de trabajo. ¿Qué dice?, ¿acepta el reto?

*Consultora y capacitadora empresarial.


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