Viernes 29 de diciembre 2000


Hay que trabajar en la seguridad: Abansa
El 2001: el año de la recuperación

La banca cree que el próximo será un buen año económico. Urge la inversión pública, aprobar el presupuesto y mejorar las condiciones de seguridad

Cristian Menjívar
El Diario de Hoy

El sistema financiero es optimista ante el nuevo año. De hecho, lo visualiza como el de la recuperación económica, que abre el camino hacia un despegue productivo a partir del 2002.

La Asociación Bancaria Salvadoreña basa su pronóstico en los indicadores proyectados de expansión de entre el 3.5% y el 4.5% de la producción, y una tasa de inflación de entre el 2.5% y el 3.5%, que puedan construir la vía hacia mayores y sostenibles tasas de crecimiento.

Ese optimismo está fundamentado en factores que ya se observan y comienzan -aunque de manera lenta- a hacerse sentir.

Ellos son la aprobación de la Ley de Integración Monetaria, que dará curso legal al dólar desde el lunes próximo; la expansión de la inversión pública; la renegociación de un número significativo de créditos, con menores tasas de interés y mayores plazos; menores tasas de interés para nuevos créditos; expansión del comercio interno y externo; y una mejoría del secor industrial inducida por la ampliación de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, el Tratado de Libre Comercio con México y otros acuerdos comerciales en negociación.

Prevenciones

El director ejecutivo de la Abansa, Claudio de Rosa, advirtió que para acercarse al rango más alto de las proyecciones macroeconómicas, es fundamental que no se frene la inversión con recursos externos y se demore la aprobación del Presupuesto General de la Nación para el 2001.

También recomienda que se ejecute de acuerdo con lo planeado, la inversión pública extraordinaria anunciada por el Gobierno, y que está orientada a la integración geográfica y humana del país. Con esta acción se logrará estimular la demanda interna.

Hacia el largo plazo, De Rosa previene en la necesidad de que el país gane mayores grados de confianza entre los inversionistas, pues aunque hay un favorable panorama económico, aún subsisten muchos rezagos en las condiciones de seguridad y de aplicación de una pronta y debida justicia.

Al respecto, el ejecutivo demandó la ejecución urgente de una acción conjunta de los tres Órganos del Estado y el apoyo de la sociedad civil para combatir lo que se ha convertido en el Talón de Aquiles del país.

Apeló al mantenimiento de la predictibilidad de las reglas del juego económico, y a alejarse de ideas intervencionistas que puedan restar libertad económica y generar desconfianza.

Explicó que estos temas terminan alejando a la inversión necesaria para la creación de riqueza y de empleos.

Advertencia al 2001

De Rosa hizo un llamado al optimismo, pero también a la mesura en cuanto a la utilización de los créditos en el próximo año.

Detalló que la baja en las tasas de interés y las posibilidades de otorgar mayores plazos en los préstamos como resultado de la vigencia de la integración monetaria, demanda recomendar el mantenimiento de la cordura en el gasto de las personas, y racionalidad en la inversión por parte de las empresas.

Explicó que el endeudamiento se debe efectuar dentro de la capacidad de pago y sin buscar el sobreendeudamiento.

Recordó la experiencia de los primeros años de los noventa, cuando ocurrió una explosión de la demanda de créditos, pues aunque se generan situaciones temporales de holgura financiera, el abuso de los préstamos cerró las posibilidades futuras de obtención de recursos.

Sistema financiero se posiciona

Abansa destacó que durante el 2000, el sector logró un significativo reconocimiento en el ámbito latinoamericano al acaparar la atención de los principales acontecimientos del mundo financiero regional.

Primero, en noviembre organizó en esta capital la XXXIV Asamblea Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felabán 2000), que tuvo la participación de 1,400 personas de 32 naciones de la región, Europa, más Canadá y los Estados Unidos.

Además, en la Asamblea fue elegido presidente de Felabán el presidente del Banco Agrícola, Archie Baldocchi, el primer banquero centroamericano que obtuvo la distinción.

Luego, en diciembre, el superintendente del Sistema Financiero, Guillermo Argumedo, fue elegido presidente de la Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas (Asba).

Abansa subrayó que las dos organizaciones financieras continentales, la de bancos y la de supervisores, son presididas por salvadoreños por primera vez en la historia, como un reconocimiento del prestigio y calidad que ha logrado en el exterior la banca salvadoreña.

Por otra parte, el sector continuó destacándose como el mayor de Centroamérica, donde tres de los cinco mayores bancos son salvadoreños, y concentran el 34.8% de los depósitos y el 38.3% del crédito otorgado en la región. Además, por segundo año consecutivo, un banco nacional fue catalogado entre los mejores de América Latina, por la revista de negocios América Economía.


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