Jueves 28 de diciembre 2000

























Ópera en honor de San Vicente

Todos los años, durante las fiestas patronales de San Vicente, un grupo de músicos líricos interpreta los tradicionales "Himnos a San Vicente", mejor conocidos por los pobladores como "Ave Marías".

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos: César Avilés

Las fiestas patronales de San Vicente son de las más alegres y prolongadas del país. Este año, desde el 10 hasta el 31 de diciembre, los vicentinos han disfrutado de carrozas, carnavales y de espectaculares quemas de pólvora.

Durante los 22 días que duran las fiestas, el fervor religioso no se deja de lado. Como es costumbre, cada noche se realiza una procesión donde se luce la imagen del patrono San Vicente Abad y Mártir.

A este santo, en cada una de las cuatro esquinas del parque central se le cantan unos himnos en su honor, escritos hace más de un siglo por los hermanos Octavio y Guadalupe Miranda.

Estas melodías líricas a través de los años han sido interpretadas por diferentes músicos, muchos ya fallecidos.

En la actualidad son ejecutados por experimentados artistas, quienes se han preocupado por mantener viva esa tradición musical.

Bellas melodías

El grupo, conformado por seis músicos y un cantor, no tiene un nombre en particular, pero pese a ello, su participación es muy admirada por los asistentes a las veladas, que algunas de ellas se prolongan hasta la media noche.

Las melodiosas notas que emergen de los clarinetes y las trompetas, así como del violín y el contrabajo se escuchan en la plaza y se confunden con el estrepitoso sonido de los cohetes de vara, los silbadores y las bombas de mezcal que se revientan en el lugar.

En total son dos himnos los que se interpretan, cada uno de ellos se repite en dos de las cuatro esquinas del parque.

Uno de los miembros del conjunto musical es el señor Ramiro Paredes, de 67 años, quien por más de 40 años ha participado en el canto de la "Ave Marías".

"Desconozco por qué la gente les llama 'Ave Marías', cuando en verdad son himnos. Esta es una tradición que por muchos años se ha venido dando y que se niega desaparecer", expresa el músico, encargado de ejecutar el contrabajo.

El señor Manuel González, de 75 años, otro de los miembros del conjunto, dice que hace unos 40 años comenzó a participar en estas veladas. Él es uno de los dos trompetistas. "De tanto tocar en las procesiones ya me puedo de memoria los himnos", dice el señor González.

Otro de los músicos es don Salvador Zúniga, de 70 años, quien por más de dos décadas ha ejecutado el violín frente a la imagen del santo. "En años anteriores pertenecieron a este conjunto otros músicos destacados, como don Napoleón Rodríguez y don Marcial Cornejo", expresa don Salvador.

Un tenor joven

En la actualidad es Marvin Emilio Rodríguez, de 29 años, el encargado de cantar los himnos. Él es un tenor lírico, quien con su potente voz rinde honor al santo y deleita a quienes asisten al parque Cañas.

Este muchacho, oriundo de San Salvador, dice sentirse muy orgulloso de cantarle a San Vicente. Tanto su tío como su abuelo formaron parte del selecto grupo musical.

"Me siento orgulloso de cantar en el pueblo donde nació mi familia. Ha sido una experiencia muy bonita participar en estas fiestas", expresa Marvin.

Este muchacho pertenece a la Asociación Lírica Salvadoreña.

"Creo que el talento artístico se lleva en las venas", comenta.

Aunque el canto de las "Ave Marías" es una tradición que se ha mantenido a través de varios décadas, últimamente se ha visto poco interés por parte de los concurrentes. La mayoría prefiere disfrutar de la quema de pólvora y de las carrozas de las reinas que asistir a la procesión y escuchar los himnos en honor de San Vicente.

Noches de carreras

Las celebraciones dicembrinas de San Vicente no sólo se llevan a cabo para rendirle tributo al patrono, sino también para darle diversión y alegría a chicos y grandes. Cada gremio, barrio o asociación se las ingenia para entretener a los que llegan a la plaza.

Una de las formaa de alegrar a los asistentes es a través de la quema de cohetes y de luces de bengala. También se hace uso de los tradicionales "toritos pintos" y de buscaniguas.

Miles de personas, entre niños, jóvenes y adultos se ubican en los portales que circundan al parque para presenciar los fuegos pirotécnicos, que iluminan la blanca torre.

Todas las noches, algunos jóvenes de la localidad lanzan las llamadas "verguiadoras" (buscaniguas grandes) que sacan espantadas y despavoridas a las personas que se encuentran en los portales. Lo mismo sucede cuando salen los "toritos pintos" o cuando lanzan tacuazines, gatos y culebras muertos.

"La gente se divierte a lo grande. Creo que somos masoquistas los que venimos al parque, ya que nos gusta sufrir y ver sufrir. Es muy divertido ver cuando las 'verguiadoras' siguen a la gente, y la cara que esta pone cuando las persiguen", comenta Erasmo García, de 22 años.



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