Ópera en
honor de San Vicente
Todos los años, durante las fiestas
patronales de San Vicente, un grupo de
músicos líricos interpreta los
tradicionales "Himnos a San Vicente", mejor
conocidos por los pobladores como "Ave
Marías".
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- Fotos:
César Avilés
Las
fiestas patronales de San Vicente son de las
más alegres y prolongadas del
país. Este año, desde el 10 hasta
el 31 de diciembre, los vicentinos han
disfrutado de carrozas, carnavales y de
espectaculares quemas de pólvora.
Durante los 22 días que duran las
fiestas, el fervor religioso no se deja de lado.
Como es costumbre, cada noche se realiza una
procesión donde se luce la imagen del
patrono San Vicente Abad y Mártir.
A este santo, en cada una de las cuatro
esquinas del parque central se le cantan unos
himnos en su honor, escritos hace más de
un siglo por los hermanos Octavio y Guadalupe
Miranda.
Estas melodías líricas a
través de los años han sido
interpretadas por diferentes músicos,
muchos ya fallecidos.
En la actualidad son ejecutados por
experimentados artistas, quienes se han
preocupado por mantener viva esa
tradición musical.
Bellas melodías
El grupo, conformado por seis músicos
y un cantor, no tiene un nombre en particular,
pero pese a ello, su participación es muy
admirada por los asistentes a las veladas, que
algunas de ellas se prolongan hasta la media
noche.
Las melodiosas notas que emergen de los
clarinetes y las trompetas, así como del
violín y el contrabajo se escuchan en la
plaza y se confunden con el estrepitoso sonido
de los cohetes de vara, los silbadores y las
bombas de mezcal que se revientan en el
lugar.
En total son dos himnos los que se
interpretan, cada uno de ellos se repite en dos
de las cuatro esquinas del parque.
Uno de los miembros del conjunto musical es
el señor Ramiro Paredes, de 67
años, quien por más de 40
años ha participado en el canto de la
"Ave Marías".
"Desconozco
por qué la gente les llama 'Ave
Marías', cuando en verdad son himnos.
Esta es una tradición que por muchos
años se ha venido dando y que se niega
desaparecer", expresa el músico,
encargado de ejecutar el contrabajo.
El señor Manuel González, de 75
años, otro de los miembros del conjunto,
dice que hace unos 40 años comenzó
a participar en estas veladas. Él es uno
de los dos trompetistas. "De tanto tocar en las
procesiones ya me puedo de memoria los himnos",
dice el señor González.
Otro de los músicos es don Salvador
Zúniga, de 70 años, quien por
más de dos décadas ha ejecutado el
violín frente a la imagen del santo. "En
años anteriores pertenecieron a este
conjunto otros músicos destacados, como
don Napoleón Rodríguez y don
Marcial Cornejo", expresa don Salvador.
Un tenor joven
En la actualidad es Marvin Emilio
Rodríguez, de 29 años, el
encargado de cantar los himnos. Él es un
tenor lírico, quien con su potente voz
rinde honor al santo y deleita a quienes asisten
al parque Cañas.
Este muchacho, oriundo de San Salvador, dice
sentirse muy orgulloso de cantarle a San
Vicente. Tanto su tío como su abuelo
formaron parte del selecto grupo musical.
"Me siento orgulloso de cantar en el pueblo
donde nació mi familia. Ha sido una
experiencia muy bonita participar en estas
fiestas", expresa Marvin.
Este muchacho pertenece a la
Asociación Lírica
Salvadoreña.
"Creo que el talento artístico se
lleva en las venas", comenta.
Aunque el canto de las "Ave Marías" es
una tradición que se ha mantenido a
través de varios décadas,
últimamente se ha visto poco
interés por parte de los concurrentes. La
mayoría prefiere disfrutar de la quema de
pólvora y de las carrozas de las reinas
que asistir a la procesión y escuchar los
himnos en honor de San Vicente.
Noches
de carreras
Las celebraciones dicembrinas de San Vicente
no sólo se llevan a cabo para rendirle
tributo al patrono, sino también para
darle diversión y alegría a chicos
y grandes. Cada gremio, barrio o
asociación se las ingenia para entretener
a los que llegan a la plaza.
Una de las formaa de alegrar a los asistentes
es a través de la quema de cohetes y de
luces de bengala. También se hace uso de
los tradicionales "toritos pintos" y de
buscaniguas.
Miles de personas, entre niños,
jóvenes y adultos se ubican en los
portales que circundan al parque para presenciar
los fuegos pirotécnicos, que iluminan la
blanca torre.
Todas las noches, algunos jóvenes de
la localidad lanzan las llamadas "verguiadoras"
(buscaniguas grandes) que sacan espantadas y
despavoridas a las personas que se encuentran en
los portales. Lo mismo sucede cuando salen los
"toritos pintos" o cuando lanzan tacuazines,
gatos y culebras muertos.
"La gente se divierte a lo grande. Creo que
somos masoquistas los que venimos al parque, ya
que nos gusta sufrir y ver sufrir. Es muy
divertido ver cuando las 'verguiadoras' siguen a
la gente, y la cara que esta pone cuando las
persiguen", comenta Erasmo García, de 22
años.