Jueves 28 de diciembre 2000


¡A cazar irresponsables!

No hay duda de que las cosas deben cambiar en este país. Las actitudes de muchos trabajadores políticos son realmente vergonzosas.

Por Ciro Granados

El pasado martes 26, uno de los mal llamados servidores públicos tuvo el descaro de salir hacia el puerto de La Libertad con el vehículo placas nacionales número N12-046, se detuvo en un lugar donde venden caros cocteles y con toda la desfachatez del mundo se bajó del pick up Nissan doble cabina color verde metálico. Iba acompañado de una señora de mediana edad y sin mayores pretextos se sentó a echarse el consabido coctel.

Cualquiera podrá sospechar que el individuo, es posible, andaba quitádose una de esas crudas que debe haberle quedado después de la noche del 24 y el 25 de diciembre.

Lo que no se puede soportar es que estos payasos utilicen vehículos que les han sido asignados para el trabajo, y los empleen en sus viajecitos de vacaciones. Y no vaya a salir con el pretexto de que andaba trabajando, porque en esa fecha los trabajadores del sector público descansan. Ya es hora de que los titulares de las carteras comiencen a hacer un saneamiento profundo en sus estructuras.

Por malos salvadoreños como el del carro verde es que nuestro país no avanza de buena manera.

El saneamiento debe empezar por cosas tan sencillas como enviar memorandos para que ni uno de los empleados saque el carro con placas nacionales en época festiva. Es preocupante el descaro con que algunos de estos "servidores públicos" hacen de las suyas.

Se van a chupaderos y hasta pareciera que les causa orgullo gastarse nuestros impuestos usando vehículos estatales. No vaya a creer usted que, por lo menos, ellos les echan la gasolina. Es probable que usen los famosos vales de combustible para alivianarse.

La policía debería montar operativos para cazar a estos irresponsables, y se debería sancionarlos con despidos o por lo menos una buena suspensión sin goce de sueldo. Exhorto a las autoridades a que cuando vean un carro nacional en épocas no laborales para el sector público, lo decomisen. Y que no lo entreguen hasta que les llegue una carta sellada y firmada por el titular de la cartera a la que pertenezca el automotor.

No es posible que en un país lleno de necesidades, unos pocos se aprovechen para gastarse los recursos que deberían ser invertidos en obras para la comunidad.


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