¡A cazar
irresponsables!
No hay duda de que las cosas deben cambiar
en este país. Las actitudes de muchos
trabajadores políticos son realmente
vergonzosas.
Por Ciro
Granados
El
pasado martes 26, uno de los mal llamados
servidores públicos tuvo el descaro de
salir hacia el puerto de La Libertad con el
vehículo placas nacionales número
N12-046, se detuvo en un lugar donde venden
caros cocteles y con toda la desfachatez del
mundo se bajó del pick up Nissan doble
cabina color verde metálico. Iba
acompañado de una señora de
mediana edad y sin mayores pretextos se
sentó a echarse el consabido coctel.
Cualquiera podrá sospechar que el
individuo, es posible, andaba quitádose
una de esas crudas que debe haberle quedado
después de la noche del 24 y el 25 de
diciembre.
Lo que no se puede soportar es que estos
payasos utilicen vehículos que les han
sido asignados para el trabajo, y los empleen en
sus viajecitos de vacaciones. Y no vaya a salir
con el pretexto de que andaba trabajando, porque
en esa fecha los trabajadores del sector
público descansan. Ya es hora de que los
titulares de las carteras comiencen a hacer un
saneamiento profundo en sus estructuras.
Por malos salvadoreños como el del
carro verde es que nuestro país no avanza
de buena manera.
El saneamiento debe empezar por cosas tan
sencillas como enviar memorandos para que ni uno
de los empleados saque el carro con placas
nacionales en época festiva. Es
preocupante el descaro con que algunos de estos
"servidores públicos" hacen de las
suyas.
Se van a chupaderos y hasta pareciera que les
causa orgullo gastarse nuestros impuestos usando
vehículos estatales. No vaya a creer
usted que, por lo menos, ellos les echan la
gasolina. Es probable que usen los famosos vales
de combustible para alivianarse.
La policía debería montar
operativos para cazar a estos irresponsables, y
se debería sancionarlos con despidos o
por lo menos una buena suspensión sin
goce de sueldo. Exhorto a las autoridades a que
cuando vean un carro nacional en épocas
no laborales para el sector público, lo
decomisen. Y que no lo entreguen hasta que les
llegue una carta sellada y firmada por el
titular de la cartera a la que pertenezca el
automotor.
No es posible que en un país lleno de
necesidades, unos pocos se aprovechen para
gastarse los recursos que deberían ser
invertidos en obras para la comunidad.