Miércoles 27 de diciembre

























Kevin necesita de su ayuda

Kevin Adonys Pérez, de 6 años, pasa los días postrado en el suelo de su vivienda, ubicada en Ciudad Pacífica en San Miguel, víctima de un cáncer que le roba la vida.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Maritza Santos

El pasado 22 de noviembre, Kevin Adonys celebró su sexto año de vida en compañía de su madre Irma Verónica Pérez y de sus amigos de la sala de Oncología del Hospital "Benjamín Bloom" en San Salvador.

Al contrario de otros años, en esta ocasión el festejo estuvo opacado por un cáncer que desde diciembre del año pasado padece el infante.

Según la señora Pérez, el calvario de Kevin inició cuando el niño empezó a quejarse de dolores en la pierna derecha, además de inflamación, sudoración y temperaturas.

"Mi hijo era muy inquieto. Le gustaba correr, caminar y jugar al fútbol, pero desde que le empezó la enfermedad pasa postrado en una silla, en la cama o en el suelo", afirma la señora Pérez, quien trabaja como costurera, mientras que el padre conduce un taxi.

Aunque el menor no tiene cabello, debido a la aplicación de la quimioterapia, no pierde la alegría de vivir, ya que se entretiene jugando con unos carros y juguetes de plástico.

De hospital en hospital

Ante la gravedad del niño, quien poco a poco fue perdiendo la habilidad de caminar, la familia consultó a varios médicos, quienes le hicieron pruebas de sangre y ultrasonografías.

El diagnóstico fue que padecía de una tumoración en la ingle, la pierna, los ganglios y el páncreas.

La situación se empeoró de forma acelerada, ya que perdió el apetito, padecía de fiebres constantes de casi 40 grados, dolor intenso e inflamación excesiva en la pierna.

Debido a que los padres no tenían los recursos económicos suficientes para ponerlo en tratamiento en un centro privado, lo llevaron al hospital regional de San Miguel, en donde un doctor dejó de lado el diagnóstico anterior y le practicó nuevos exámenes, descubriendo, según ellos, una osteomielitis (infección local generalizada de huesos causada por bacterias).

"Ahí me le pusieron yeso, lo que empeoró la situación, por lo que solicité que se lo quitaran y que me lo remitieran al hospital Bloom, ya que también me habían hecho gastar dinero en medicinas que no eran adecuadas para su enfermedad", dice la acongojada madre.

Sin embargo, no fue sino hasta marzo de este año cuando fue ingresado en ese centro asistencial en San Salvador, en donde le dijeron que la enfermedad que padecía era una especie de cáncer agresivo y poco común conocido con el nombre de linfoma de Burkitt.

Quimioterapia

Casi todo este año, la vida de Kevin ha transcurrido en la sala de oncología del Hospital Bloom, en donde ha pasado internado mientras recibe los tratamientos de quimioterapia.

Sin embargo, las secuelas de este tratamiento no se han hecho esperar y el niño ha bajado de peso y sufre de náuseas, insuficiencia cardiaca, parálisis en el lado izquierdo del cuerpo e incluso en una sesión de quimioterapia quedó ciego de forma temporal.

Sin embargo, gracias a la quimioterapia, su estado de salud mejoró, pero hace unos días tuvo una recaída, que casi lo llevó a la muerte.

"Hace tres meses, el niño empeoró, se le inflamó de nuevo su pierna y quedó postrado, por lo que le hicieron nuevos exámenes y le descubrieron que la enfermedad aún continúa afectando su organismo", asegura la señora Pérez, quien afirma que los médicos le han dado en el país pocas esperanzas de vida.

"Lo que quiero es trasladarlo a Estados Unidos para que me lo traten los especialistas, ya que aquí me han dicho que ya no se puede hacer nada por él", dice su madre, quien debe viajar cada semana a San Salvador para continuar el tratamiento de su vástago.

Aunque los médicos no están muy optimistas con que se mejore el estado de salud del infante, la familia no pierde la esperanza de que Dios haga un milagro y lo cure.

¿Quiere ayudarle?

Si usted quiere colaborar con esta familia comuníquese al teléfono 613-0345 con la señora Aracely Pérez o haga un donativo a la cuenta de ahorros del Banco Agrícola Comercial número 180-065267-9 a nombre del señor José Alberto Moreira Portillo, padre del niño.

Enfermedad cruel

El linfoma, en la mayoría de ocasiones, se presenta de forma maligna, pero hay veces en que su desarrollo es de carácter benigno, por lo que no pone en riesgo de muerte al paciente.

Entre algunos de los síntomas y manifestaciones que caracterizan a esta enfermedad están aumento anormal de los ganglios linfáticos, sin provocar dolor o molestia; fiebres constantes, debilidad, pérdida de peso, anemia, trastornos gastrointestinales, lesiones óseas, aumento del tamaño del bazo, del hígado y malestar general.

El tratamiento es a través de radioterapia y quimioterapia.



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