Kevin necesita de su
ayuda
Kevin Adonys Pérez, de 6
años, pasa los días postrado en el
suelo de su vivienda, ubicada en Ciudad
Pacífica en San Miguel, víctima de
un cáncer que le roba la vida.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
EDH/Maritza Santos
El
pasado 22 de noviembre, Kevin Adonys
celebró su sexto año de vida en
compañía de su madre Irma
Verónica Pérez y de sus amigos de
la sala de Oncología del Hospital
"Benjamín Bloom" en San Salvador.
Al contrario de otros años, en esta
ocasión el festejo estuvo opacado por un
cáncer que desde diciembre del año
pasado padece el infante.
Según la señora Pérez,
el calvario de Kevin inició cuando el
niño empezó a quejarse de dolores
en la pierna derecha, además de
inflamación, sudoración y
temperaturas.
"Mi hijo era muy inquieto. Le gustaba correr,
caminar y jugar al fútbol, pero desde que
le empezó la enfermedad pasa postrado en
una silla, en la cama o en el suelo", afirma la
señora Pérez, quien trabaja como
costurera, mientras que el padre conduce un
taxi.
Aunque el menor no tiene cabello, debido a la
aplicación de la quimioterapia, no pierde
la alegría de vivir, ya que se entretiene
jugando con unos carros y juguetes de
plástico.
De hospital en hospital
Ante la gravedad del niño, quien poco
a poco fue perdiendo la habilidad de caminar, la
familia consultó a varios médicos,
quienes le hicieron pruebas de sangre y
ultrasonografías.
El diagnóstico fue que padecía
de una tumoración en la ingle, la pierna,
los ganglios y el páncreas.
La situación se empeoró de
forma acelerada, ya que perdió el
apetito, padecía de fiebres constantes de
casi 40 grados, dolor intenso e
inflamación excesiva en la pierna.
Debido a que los padres no tenían los
recursos económicos suficientes para
ponerlo en tratamiento en un centro privado, lo
llevaron al hospital regional de San Miguel, en
donde un doctor dejó de lado el
diagnóstico anterior y le practicó
nuevos exámenes, descubriendo,
según ellos, una osteomielitis
(infección local generalizada de huesos
causada por bacterias).
"Ahí
me le pusieron yeso, lo que empeoró la
situación, por lo que solicité que
se lo quitaran y que me lo remitieran al
hospital Bloom, ya que también me
habían hecho gastar dinero en medicinas
que no eran adecuadas para su enfermedad", dice
la acongojada madre.
Sin embargo, no fue sino hasta marzo de este
año cuando fue ingresado en ese centro
asistencial en San Salvador, en donde le dijeron
que la enfermedad que padecía era una
especie de cáncer agresivo y poco
común conocido con el nombre de linfoma
de Burkitt.
Quimioterapia
Casi todo este año, la vida de Kevin
ha transcurrido en la sala de oncología
del Hospital Bloom, en donde ha pasado internado
mientras recibe los tratamientos de
quimioterapia.
Sin embargo, las secuelas de este tratamiento
no se han hecho esperar y el niño ha
bajado de peso y sufre de náuseas,
insuficiencia cardiaca, parálisis en el
lado izquierdo del cuerpo e incluso en una
sesión de quimioterapia quedó
ciego de forma temporal.
Sin embargo, gracias a la quimioterapia, su
estado de salud mejoró, pero hace unos
días tuvo una recaída, que casi lo
llevó a la muerte.
"Hace tres meses, el niño
empeoró, se le inflamó de nuevo su
pierna y quedó postrado, por lo que le
hicieron nuevos exámenes y le
descubrieron que la enfermedad aún
continúa afectando su organismo", asegura
la señora Pérez, quien afirma que
los médicos le han dado en el país
pocas esperanzas de vida.
"Lo que quiero es trasladarlo a Estados
Unidos para que me lo traten los especialistas,
ya que aquí me han dicho que ya no se
puede hacer nada por él", dice su madre,
quien debe viajar cada semana a San Salvador
para continuar el tratamiento de su
vástago.
Aunque los médicos no están muy
optimistas con que se mejore el estado de salud
del infante, la familia no pierde la esperanza
de que Dios haga un milagro y lo cure.
¿Quiere ayudarle?
Si
usted quiere colaborar con esta familia
comuníquese al teléfono 613-0345
con la señora Aracely Pérez o haga
un donativo a la cuenta de ahorros del Banco
Agrícola Comercial número
180-065267-9 a nombre del señor
José Alberto Moreira Portillo, padre del
niño.
Enfermedad cruel
El linfoma, en la mayoría de
ocasiones, se presenta de forma maligna, pero
hay veces en que su desarrollo es de
carácter benigno, por lo que no pone en
riesgo de muerte al paciente.
Entre algunos de los síntomas y
manifestaciones que caracterizan a esta
enfermedad están aumento anormal de los
ganglios linfáticos, sin provocar dolor o
molestia; fiebres constantes, debilidad,
pérdida de peso, anemia, trastornos
gastrointestinales, lesiones óseas,
aumento del tamaño del bazo, del
hígado y malestar general.
El tratamiento es a través de
radioterapia y quimioterapia.