A veces parece un
circo...
Algunas veces la vida se parece mucho a un
circo. De vez en cuando aparece el malabarista,
ese a quien le gusta jugar con los sentimientos
ajenos, los tira, los agarra en el aire, pero
una que otra vez deja caer alguno... Agarra las
bolas y... aquí no ha pasado
nada...
Por Janet
Cienfuegos O.
"Todos
somos espectadores y protagonistas al mismo
tiempo. Lo más importante es que nuestra
función siga haciendo feliz a mucha
gente, aunque corramos a veces peligro, aunque
trabajemos con frecuencia sin red" (Antonio
Porpetta).
Hay personas -seguro que usted conoce a
muchas- a quienes les encanta trabajar sin red,
se emocionan ante el peligro y lo buscan
incansablemente, porque el peligro, que puede
aparecer disfrazado de muchas formas, les hace
sentir vivos, aunque eso implique poner en vilo
a quienes les quieren y se preocupan por
ellos.
De vez en cuando es Janet quien se viste de
malabarista y tira sus palos al aire, algunos
caen, los recoge y sigue la
función...
"La cuerda floja nos espera: vamos a superar
todo su miedo. Y sepamos ver la vida desde lo
alto del trapecio, libres, solidariamente solos,
con la clara hermosura de la perspectiva", me
encantó esto que escribió el poeta
español, porque yo misma me he sentido no
una sino mil veces en la cuerda floja, a veces
por necesidad, a veces por necedad, siempre
intentando vencer esos miedos que son más
temibles que los enemigos de carne y hueso.
Solidariamente solos... eso me recordó
aquello de "si te tienes a tí,
¿qué más quieres?". No se
está solo cuando se es rico por dentro,
cuando sabemos reconocer a esa persona que
habita en nosotros, por eso hay personas
infinitamente solitarias, que no es lo mismo a
estar solos.
Como en el circo, la vida está llena
de payasos para quienes lo más importante
es hacer reír, a costa de lo que sea, aun
cuando para lograrlo deba ridiculizar al
prójimo; le aseguro que conoce a
más de uno...
"Y si los leones y tigres rugen, no los
oigamos: es parte de su obligación".
Porque además estamos convencidos de
que cada quien juega su papel y lo hace de la
mejor manera, los papeles han sido repartidos, a
veces no nos gusta mucho porque unos conllevan
más responsabilidad que otros, pero al
final, como dice Porpetta, "lo más
importante es que nuestra función siga
haciendo feliz a mucha gente".
Y si de vez en cuando podemos intercambiar el
papel, seremos más felices porque
aprenderemos más.
janet@elsalvador.com