- Descontamínese
- Esta noche es Navidad
- Pedro
Roque*
¿Está
listo para celebrar la Navidad?,
¿consiguió hacer todo lo bueno que
se propuso?, ¿llegó a tiempo a todos
los lugares?, ¿hizo algo por los
niños de la calle?, ¿llamó a
sus amigos para desearles Feliz Navidad?,
¿mandó las tarjetas de Navidad a
todas las personas que lo estiman y estima?,
¿no se extralimitó con los gastos?,
¿fue a visitar a sus padres y parientes?,
¿llamó a sus seres queridos que
están fuera del país?
Si
hizo todo lo anterior, lo felicito.
Mi deseo es que haya organizado la semana
para hacer lo que se propuso y esté listo
para celebrar la Navidad con su familia y
después
dormir tranquilo.
Donde estoy en estos momentos, la Navidad la
vivimos un poco diferente, pues no es tanto un
momento de regalos, que aquí los dejamos
para el seis de enero, como una fiesta familiar
en la que sobre todo nos alegramos por
nuevamente estar junto con la gente que uno
quiere y siente que lo quieren. Es noche de
preparación de una cena especial en que
todos participan, unos la preparan, otros la
sirven para luego todos juntos degustarla. Es
noche de hablar de las cosas buenas y menos
buenas que sucedieron e hicimos durante el
año, desearse paz y tranquilidad,
recordar y echar de menos a los que por
cualquier razón no están
presentas, llamar y desearle Feliz Navidad a la
gente que uno estima y sentir que también
a uno cariñosamente se la desean.
Los que están lejos vienen con la
ilusión de llegar a tiempo y los que
esperan se alegran mucho cuando llegan, los
sistemas de transporte se refuerzan para
responder a los millones de personas que van a
su lugar de origen y las carreteras desde el
día veintitrés son muy
transitadas. Desgraciadamente, los que no tienen
cuidado con las condiciones del tiempo, el
mantenimiento de sus vehículos o abusaron
del alcohol, llegarán tarde porque
tuvieron un percance que sobrevivieron y otros,
por su descuido en estos días, en vez de
alegría llevarán tristeza y luto a
su familia.
Aquí, la alegría en Navidad no
es por los regalos, sino por la cercanía
y el sentimiento de pertenencia a una familia.
Es momento en que se sienten cerca los abuelos,
padres, hijos, hermanos, nietos, seres queridos
y buenos vecinos.
Es tiempo de pedir perdón por los
malos entendidos, que no por las malas
intenciones, pues ojalá que en su familia
como en la mía, nunca sucedió nada
con malas intenciones, aunque sí hubieron
equivocaciones que generaron frustraciones. Pero
también nos felicitamos por todas las
buenas acciones que nos propusimos e hicimos y
que son muchas más que en las que nos
equivocamos.
Es momento para la reconciliación
mental entre parientes, amigos y vecinos, sobre
todo, cuando la razón de nuestro
descontento estriba en el ejercicio de las
opciones y derechos de los otros. Todos hacemos
cosas convenientes, que siendo opciones posibles
y legales a los vecinos o a otras personas no
les gustan. Y no es que en si hayan sido malas,
sino que desgraciadamente fueron mal
comprendidas. Por lo que en este ámbito
yo hubiera hecho, desde aquí pido
perdón a aquellos que se sientan
disgustados
¿Qué le parece si en su
celebración familiar en este día,
incluye la parte de lo que le cuento de
cómo aquí lo hacemos en
relación con su familia y se disculpan
mutuamente por los malos entendidos y las malas
interpretaciones?
Hoy es un buen día para descontaminar
la mente de recelos, malos entendidos y otros
malestares innecesarios, que le amargan la vida
todos los días un poquito. Mejor
rememoremos y practiquemos hoy, la parte de la
oración del Padre Nuestro que reza,
"Perdona nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestro deudores", pero
hagámoslo sinceramente y empecemos el
día veinticinco con menos
contaminación de restricciones mentales
que al perdonar eliminamos.
Si lo hacemos, pensaremos con más
fluidez, pero sobre todo nos sentiremos libres
de resentimientos innecesarios. No es
difícil perdonar si uno quiere hacerlo,
sí lo es, supongo, cuando uno cree que
con no hacerlo las cosas irán mejor.
Padres a hijos, hijos a padres,
cónyuges a cónyuges, hermanos a
hermanos, parientes a parientes y vecinos a
vecinos, para quien lo quiera y lo decida, este
es un buen momento para la reconciliación
y tirar fuera de borda las restricciones
mentales que le frenan en la vida
Con
quien sea, ni siquiera es necesario ir a
decírselo, para no correr el riesgo de
otra mala interpretación. Hágalo
sinceramente y cuando sus actitudes cambien, las
personas hacia quienes se refieren lo
percibirán. Los humanos somos los
únicos seres que nos resentirnos
más tiempo del necesario, pero
también somos capaces de percibir que el
resentimiento de otros ha desaparecido.
La Navidad es más que un momento de
demostración de aprecio a otros con
regalos y no crea usted que entre más
caro el regalo más aprecio
mostrará. El precio no es la
expresión del cariño que se
guarda, sino de los recursos con los que usted
quiere demostrar el respeto o el agradecimiento
con las personas a quienes se los da, pues el
cariño y el amor no se compran con
regalos, sino y sólo, con más
cariño y más amor.
La Navidad es tiempo de revisión de lo
bueno y lo menos bueno en nuestras sentimientos
y conductas, de pensar en como hacer para
mejorarlas y evitar frustraciones y malas
percepciones. Es momento de pensar en los que
por nuestras acciones se sintieron mal y desde
donde estemos enviarles mentalmente un mensaje
de paz
Pero también es momento de abrazar
sinceramente, con fuerza y con amor a las
personas que queremos y nos quieren y desde lo
más íntimo de nuestro
corazón, desearles Feliz Navidad e
intercambiar por medio del abrazo, la
energía positiva que llevamos
dentro
Entre más se descontamine de grandes y
pequeños resentimientos esta noche,
más feliz disfrutará con su
familia el veinticinco
Que tengan todos en
este día, especialmente usted, una feliz
Navidad.