Sábado 23 de diciembre 2000

























Evangelio para domingo

San Lucas 1, 39-45

¡Bendita Tú que has creído!

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: "¡Bendita Tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la Madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa Tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!".

María, portadora del gozo divino

"Se levantó María..."

Este breve trozo del Evangelio de Lucas revela grandes enseñanzas que no pueden pasar inadvertidas: María sale de su tranquilidad y presurosa, va a ayudar a su prima Isabel.

María aparece como ejemplo de servicio, pero sobre todo como figura de quien se deja conducir por el Espíritu para llevar a su Hijo a los demás.

María es "portadora del gozo de Dios". María, aun antes de que naciera Jesús, inició su obra maternal de comunicarlo, de prepararnos a salir a su encuentro...

"¡Feliz la que ha creído!"

En su visitante, Isabel reconoce a la "Madre del Señor", aquella que dará a luz a quien debe liberar a su pueblo. Esta es una confesión de fe y subraya la maternidad de María. Su visita resulta a Isabel un don inesperado.

Las palabras de Isabel sobre María consisten en una bendición y una bienanventuranza: bendición por el Hijo y bienaventuranza por la fe que descubre en ella, por su aceptación de la voluntad de Dios...

"Y nosotros..."

El gozo es la primera respuesta a la venida del Mesías: experimentar alegría porque nos sabemos amados por Dios es prepararnos para la Navidad.

María, además de ser ejemplo de servicio es modelo de fe para todo creyente, y de esa fe que debe hacerse presente en la vida de todos los días como mensaje de esperanza en medio del desánimo y de la vida en medio de tanta muerte violenta e injusta. ¡Eso es creer en el Niño que nace de María!

También nosotros seremos bienaventurados si tenemos, alimentamos y manifestamos nuestra fe.

¡Feliz Navidad!

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb




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