Viernes 22 de diciembre 2000


Orientaciones familiares
Más trampas emocionales
Por Pastor Mario Vega
E-mail: rrsantaana@ejje.com

En nuestra anterior columna mencionamos algunas de las situaciones que frecuentemente se prestan para que personas inescrupulosas las exploten para tender trampas emocionales a otros que experimentan vacíos afectivos. Entre esas situaciones mencionanos la ruptura de una relación amorosa, el vacío que provoca la ausencia de la figura paterna y la soledad de la mujer abandonada. Hoy consideramos otras situaciones igualmente peligrosas.

El consejero atrevido

En búsqueda de ayuda las personas suelen exponer sus situaciones personales a consejeros que puedan orientarles en sus dificultades. Esta búsqueda de ayuda es muy buena cuando las situaciones sobrepasan la capacidad de la persona para resolverlas por sí misma y cuando el consejero es una persona que posee la capacidad y la ética necesarias para aconsejar.

Lastimosamente, no todos reúnen estas cualidades y ya se han dado muchos casos en los cuales, cuando la persona ha expuesto su vulnerabilidad, el pretendido consejero o confidente, comienza a manipular las necesidades del aconsejado para explotarlas en provecho propio.

Es por ello muy importante saber apoyarse en las personas adecuadas. Sólo un tiempo razonable es el que puede dar fe de las reales intenciones de cada quien. Mientras se experimente duda o si el consejo se desvía hacia dimensiones inadecuadas la persona debe tomar distancia y evitar alguna trampa.

El superior abusador

Otra situación frecuentemente aprovechada para el abuso es la de aquellas personas que están, por razones laborales o educativas, sobre otras. Esta posición de superior puede ser también aprovechada para el chantaje o para el engaño. Jefes, profesores y patrones de casa suelen aprovecharse de su posición para presionar, acosar o seducir a sus subalternos.

Los casos de maestros que chantajean a sus alumnos son frecuentes. También los jefes que aseguran mejoras salariales o amenazas de despido a subalternos a cambio de "favores". Y aquellos patronos que aún siguen pensando que parte de las responsabilidades de las trabajadoras domésticas es el ceder a sus caprichos eróticos.

Ninguna persona debe sentirse obligada por ningún tipo de relación, ni laboral ni educativa, a acceder a las pretensiones de abusadores que quieren valerse de las mismas. Siempre que en la vida diaria exista un ser humano que es explotado por otro estaremos frente a la manifestación del mal. Ese mal por el cual Cristo ofreció su vida a fin de abolirlo.


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