Los músicos
de la cumbre
Alberto Rivera y Axel Benjamín
Klaus, de 12 años, fueron los
salvadoreños que formaron parte de la
Orquesta Sinfónica Infantil que se
presentó en la X Cumbre de Jefes de
Estado y de Gobierno de Iberoamérica, en
Panamá.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- FOTOS
MARITZA SANTO Y CÉSAR
AVILÉS
Además
de la discusión entre el presidente
salvadoreño Francisco Flores y el de
Cuba, Fidel Castro, otro suceso relevante para
los salvadoreños se suscitó en la
X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno: la
participación de dos adolescentes de
nuestro país que integraron la Orquesta
Sinfónica Infantil Iberoamericana.
Alberto Rivera y Axel Benjamín Klaus,
junto a los demás miembros de la
sinfónica endulzaron los oídos de
los asistentes.
Esta orquesta -formada por niños y
niñas de los 21 países
participantes- tuvo una magnífica
presentación en el acto de
inauguración de la cumbre, que se
llevó a cabo en las amplias instalaciones
del teatro "Atlapa".
Ante la presencia de los jefes de Estado e
invitados especiales, la tarima móvil del
teatro emergió de la parte baja del
escenario y poco a poco comenzó a
ascender con los violinistas hasta quedar al
nivel del resto del escenario; luego, de cada
uno de los costados aparecieron de forma
ordenada los demás músicos con sus
respectivos instrumentos.
En esta presentación la orquesta
deleitó a los concurrentes con tres
piezas musicales: "Scheherezada", "Sancocho a la
tamborita" y "Finta giardiniera".
Muy orgullosos
La formación de esa orquesta infantil
fue iniciativa del Instituto Nacional de Cultura
de Panamá, que contó con el apoyo
de la fundación Sokka Igakaii.
A cada país se le solicitó con
tres meses de anticipación la
participación de dos niños o
adolescentes que pudieran ejecutar un
instrumento musical sinfónico y que sus
edades fueran inferiores a los 12
años.
Tanto Alberto como Benjamín
cumplían con ambos requisitos, por lo que
fueron escogidos entre otros niños para
viajar a Panamá y así ser parte de
esa selecta orquesta. Fueron el talento, la
disciplina y la dedicación mostrada en su
carrera artística otras de las cualidades
que le brindaron la oportunidad a esta pareja de
músicos de viajar a ese país
centroamericano.
"Haberme elegido a mí como
representante de El Salvador ha sido una
experiencia muy grande y satisfactoria. Me
siento orgulloso", expresa Alberto, quien
estudia en la Escuela "San Alfonso".
Por su parte, Benjamín afirma que
viajar a Panamá ha sido una de las
experiencias más grandes que ha vivido.
"Me sentí emocionado al estar frente a
los presidentes", comenta Benjamín,
estudiante de la Escuela Alemana.
Alberto ejecuta el violín desde hace
seis años, y Benjamín, desde hace
cuatro. Estos dos muchachos son miembros de la
Sinfónica Juvenil de El Salvador.
"Nos
atendieron bien"
La formación de esta orquesta
iberoamericana no sólo tenía como
objetivo mostrar las aptitudes artísticas
de los niños y de las niñas
participantes, sino también estrechar
entre ellos los lazos de amistad y de
hermandad.
Durante los once días de estancia en
aquel país, los muchachos no perdieron el
ritmo de sus estudios, ya que asistieron a una
escuela privada (no de música).
Nuestros representantes tuvieron la
oportunidad de compartir momentos agradables
junto a otros 68 niños y niñas,
cuyas edades oscilan entre los 8 y 12
años. Ellos compartían paseos,
comidas, travesuras y por supuesto los
agotadores ensayos, los cuales se realizaban
todos los días durante cuatro horas.
La pareja de músicos
salvadoreños se hospedó en la
residencia de un niño panameño,
quien también participó en la
orquesta.
"Su familia fue muy hospitalaria con
nosotros. Nos atendieron bien", dice Alberto,
quien también se desempeña con
locutor de la radio Upa.
Los representantes de nuestro país
fueron acompañados por el maestro y
director de la Escuela de Música de
Pro-Arte, Luis Mejía.
Frente a Fidel
De esta experiencia, lo que más
llamó la atención de nuestros
artistas fue la presencia de Fidel Castro,
gobernante de Cuba.
"Él fue uno de los que pasó a
hablar en la inauguración. También
me causaron admiración los reyes de
España", expresa Benjamín.
La presentación que hicieron en el
acto de apertura de la Cumbre no fue la
única. A ellas siguieron otras, que se
llevaron a cabo en colegios y auditorios de
Panamá, en las que interpretaron varias
melodías, entre las que sobresalió
"El popurrí de un sueño", una
mezcla de melodías autóctonas de
cada país participante.
"Este popurrí musical también
incluía el 'Torito pinto', melodía
propia de nuestro país", dice
Alberto.
Con la creación de esta Orquesta
Sinfónica Juvenil se mostraron los
esfuerzos para caminar hacia el desarrollo
cultural y musical en América.