Las
compras se podrán hacer con mezcla de
monedas
En el "super", con
colones y dólares
Faltan diez días para la
dolarización. Las compras en el
supermercado tendrán varias alternativas
desde el próximo año. ¿Pagar
en colones, en dólares o con una mezcla
de ambas? Se podrá hacer de las tres
formas. La DPC velará por que no haya
redondeos arbitrarios.
- Cristian
Menjívar
- El Diario
de Hoy
Enero
27 de 2001. Domingo por la mañana.
Lucía Robles sabe que debe hacer algunas
compras en el supermercado para la semana, pero
está indecisa de cuánto dinero
llevar y qué moneda llevar:
¿$50.00?, ¿¢400.00?
Al final se decide por llevar una mezcla de
dinero, $25.00 y ¢200.00. De todos modos,
sabe que puede comprar con ambas monedas.
Además, los supermercados ofertan sus
productos con viñetas de precios en ambas
monedas. Por las dudas, no olvida portar una
calculadora.
Desde el 1 de enero de 2001, la
población puede pagar sus compras con el
colón, el dólar o una mezcla de
ambas, luego de que entró en vigencia la
Ley de Integración Monetaria, que
fijó el tipo de cambio en ¢8.75 por
$1.00 y dio curso legal al dólar en la
economía.
Nuestra ama de casa decide irse a pie. El
"super" no está lejos: seis cuadras.
Así hace ejercicio y se evita ver el
rostro de amargura de los buseros, a quienes se
les paga ¢1.50 o $0.17 por el pasaje. Ellos
habrían querido redondear el precio en
dólares a $0.20, pero no les fue
permitido.
Con dos monedas
Cuando Lucía llega al supermercado,
éste aún no está lleno de
compradores. Los pocos que se ven, llevan
calculadoras para hacer las conversiones de los
precios de colones a dólares o viceversa.
De todos, modos, el supermercado ha puesto los
precios de los productos en ambas monedas.
Por esta razón, a Lucía y a los
demás clientes no se les dificulta
conocer el valor de las cosas en ambas monedas.
No obstante, siempre echan mano de la
calculadora una que otra vez, para corroborar
los precios.
Lucía sabe que tiene que comprar
alimentos básicos para su alacena. Se
dirige -por tanto- a la sección de
granos.
Encuentra que la libra de arroz cuesta
¢3.75 o $0.43; la libra de frijol,
¢4.00 ó $0.46, y la de
azúcar, ¢2.50 ó $0.29.
A Lucía no le suena el precio del
azúcar, Saca su calculadora y verifica:
divide los ¢2.50 entre 8.75. El resultado
es 0.2857. Ni modo el tercer dígito es 5,
por lo que hay que aproximarlo al centavo
superior; en este caso, 29. Lástima que
el tercer dígito no fue 4. De ser
así, la libra de azúcar le
saldría en $0.28.
Redondeo legal
En caso de que el precio estuviera redondeado
a $0.30, nuestra compradora perfectamente
habría podido denunciar el hecho en la
Dirección de Protección al
Consumidor del Ministerio de Economía
(DPC). Esta vela por que los comercios cobren
los precios exactos y no hagan redondeos
arbitrarios que incrementen los precios.
Tampoco olvida echar una libra de sal a su
carretilla (¢1.00 o $0.11).
Recuerda que no tiene leche en la
refrigeradora. Se dirige a la sección de
lácteos. Un litro de leche semidescremada
cuesta ¢9.30 o $1.06. Ve el queso y se le
antoja. Compra una libra de morolique,
¢20.00 o $2.29.
Se le antoja que quiere comer lasagna en el
almuerzo. Bueno, hay que buscar los
ingredientes. Lasagnas, carnes, salsas, el queso
necesario, todo lleva sus precios en colones y
en dólares. No hay ningún producto
que no esté identificado de ese modo
Además, todos tienen su redondeo
exacto, sólo hacia el centavo inferior o
al superior.
Lucía recordó que la
Dirección de Protección al
Consumidor ya impuso duras multas en los
primeros días de la dolarización a
los comercios en donde se comprobó que
abusaban de los redondeos desde los primeros
días de enero.
Inspectores de la DPC se hicieron pasar por
compradores en los establecimientos que fueron
denunciados por la población y
comprobaron los desfases de precios. Aunque el
trabajo por erradicar eso continúa,
aún hay quienes se las pasan de listos y
no han sido descubiertos todavía, en
parte, porque la población no
denuncia.
Mezcla
Hora de pagar. Nuestra compradora se acerca a
la registradora. La cajera comienza a
facturar.
Todos los precios que pasan por el
código de barras son reportados en
dólares; no obstante, se puede pagar en
colones
Empresas como este supermercado decidieron
cambiar su contabilidad a dólares.
Así se ponen a tono con los bancos, en
donde todas las cuentas son en la moneda
estadounidense.
¿La cuenta? ¢374.30 o $42.78.
-¿Cómo va a pagar?-, pregunta la
cajera.
-Le pagaré con ambas monedas-, dice
Lucía. De inmediato, saca su calculadora.
Luego, paga con el billete de $25.00 y con el de
¢200.00.
-¿Cómo quiere su vuelto?.
-Démelo en colones.
Lucía pagó su cuenta de $42.78
o ¢374.30, con el billete de $25.00 (que
equivalen a ¢218.75), y cambió el de
a ¢200.00 para pagar los ¢155.55
($17.78) restantes.
Al final, su cambio en colones fue de
¢44.45. Hizo una última
conversión y se dio cuenta que le
habían devuelto $5.08.