Los Padres de la
Criatura
No me refiero a los "padres de la Patria".
La Criatura no es la franquicia ni el aguinaldo
extra. Aludo a los Padres por antonomasia en
esta época: la Virgen María y San
José. Padres mucho más abnegados,
generosos y decentes que los "de la Patria". La
Criatura, por supuesto, es el
Niño-Dios.
Por Bosco
Martí
No
me cabe duda de que el protagonista es el
Niño. Pero reclamo más
atención hacia los Padres porque su
historia encierra a la perfección el
verdadero espíritu de estas fiestas.
¡Ay, los Padres!, hasta después del
parto no gozaron un momento de alivio.
No se necesita una imaginación
Tolkeniana para dibujarse el cuadro:
kilómetros en en burro, María a
punto de dar a luz, San José desesperado
buscando un lugar digno para su Esposa y su
Hijo, los posaderos dándole con la puerta
en las narices, angustia, preocupación,
acaso miedo... Si lo pensamos unos segundos, el
desesperante periplo, hasta las primeras horas
del 25 de diciembre, no tuvo ni pizca de
gracia.
Allí no apareció Santa Claus ni
ningún otro ridículo monigote
nórdico inventado para vender más
coca-colas. Tampoco llegaron tarjetitas
amariconadas, con campanitas y florecitas y
muchos happy new year. (Gracias, Chiri, por tu
preciosa tarjeta de la Sagrada Familia, en la
que aparece un San José joven. Porque San
José, además de casto, era joven).
Allí aparecieron pastores, probablemente
iletrados hasta el punto de desconocer el
significado de la palabra franquicia.
Allí olería a bueyes y mulas,
porque los establos se impregnan el olor de los
animales que lo habitan. Allí no
había componendas, sino humanidad y
divinidad en toda su pureza. Allí hubo,
después del alumbramiento, ¡seguro!,
una inmensa alegría, manifestada en
pequeños regalos y gestos, que
María guardó en su Corazón.
Y los Magos, que representaron &endash;ellos
sí&endash; a la Humanidad entera.
Lástima que San José no fuera
diputado. Le hubiera venido muy bien agenciarse
de un BMW donde llevar a su esposa a un hospital
climatizado. Pero Dios es experto en hacer las
cosas perfectas, y su sencillez fue
perfecta.
Estos son mis Padres. Como estamos en tiempos
de buenos deseos, espero que los otros padres,
los que dicen serlo pero no lo son, disfruten al
máximo de su Navidad motorizada.