Jueves 21 de diciembre 2000


Los Padres de la Criatura

No me refiero a los "padres de la Patria". La Criatura no es la franquicia ni el aguinaldo extra. Aludo a los Padres por antonomasia en esta época: la Virgen María y San José. Padres mucho más abnegados, generosos y decentes que los "de la Patria". La Criatura, por supuesto, es el Niño-Dios.

Por Bosco Martí

No me cabe duda de que el protagonista es el Niño. Pero reclamo más atención hacia los Padres porque su historia encierra a la perfección el verdadero espíritu de estas fiestas. ¡Ay, los Padres!, hasta después del parto no gozaron un momento de alivio.

No se necesita una imaginación Tolkeniana para dibujarse el cuadro: kilómetros en en burro, María a punto de dar a luz, San José desesperado buscando un lugar digno para su Esposa y su Hijo, los posaderos dándole con la puerta en las narices, angustia, preocupación, acaso miedo... Si lo pensamos unos segundos, el desesperante periplo, hasta las primeras horas del 25 de diciembre, no tuvo ni pizca de gracia.

Allí no apareció Santa Claus ni ningún otro ridículo monigote nórdico inventado para vender más coca-colas. Tampoco llegaron tarjetitas amariconadas, con campanitas y florecitas y muchos happy new year. (Gracias, Chiri, por tu preciosa tarjeta de la Sagrada Familia, en la que aparece un San José joven. Porque San José, además de casto, era joven). Allí aparecieron pastores, probablemente iletrados hasta el punto de desconocer el significado de la palabra franquicia. Allí olería a bueyes y mulas, porque los establos se impregnan el olor de los animales que lo habitan. Allí no había componendas, sino humanidad y divinidad en toda su pureza. Allí hubo, después del alumbramiento, ¡seguro!, una inmensa alegría, manifestada en pequeños regalos y gestos, que María guardó en su Corazón. Y los Magos, que representaron &endash;ellos sí&endash; a la Humanidad entera.

Lástima que San José no fuera diputado. Le hubiera venido muy bien agenciarse de un BMW donde llevar a su esposa a un hospital climatizado. Pero Dios es experto en hacer las cosas perfectas, y su sencillez fue perfecta.

Estos son mis Padres. Como estamos en tiempos de buenos deseos, espero que los otros padres, los que dicen serlo pero no lo son, disfruten al máximo de su Navidad motorizada.


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