Ahuachapán
Al fin, casa
propia
Terminó la época de vivir en
casas rústicas para 224 familias
ahuachapanecas. Hoy, sus viviendas son de
sistema mixto y resistentes a las inclemencias
del ambiente
- Roberto
Zambrano
- El Diario
de Hoy
Millares
de personas tienen hoy una puerta que asegurar,
una ventana que cerrar y paredes firmes que las
protejan. Son familias que habitaban en zonas de
riesgo en San Francisco Menéndez y que
durante la tormenta tropical Mitch, sufrieron
graves pérdidas en sus viviendas.
En total serán 360 las familias
favorecidas con la construcción de casas,
como parte de un proyecto que impulsa el
gobierno de El Salvador y el Fondo Nacional para
la Vivienda Popular (FONAVIPO). Diez millones de
colones han sido aportados por el Ministerio de
Agricultura de los Estados Unidos.
Oportunidad
"Paz y progreso" es el nombre de la nueva
comunidad situada en el cantón La
Hachadura, donde 224 casas fueron entregadas a
sus propietarios.Otras 136 casas son
construidas.
La entrega oficial la efectuó el Lic.
César Augusto Alvarado, viceministro de
Vivienda; el Lic, Oscar Burgos, director
ejecutivo de FONAVIPO, y el Lic. Saúl
Monzón, gobernador ahuachapaneco . Los
acompañó el edil de San Francisco
Menéndez, Remigio Morales.
Ellos detallaron que cada casa tiene un costo
superior a los 40 mil colones y contará
con los servicios de energía
eléctrica, agua potable y otros.
Las calles de la comunidad son adoquinadas y
existe un parque para facilitar el sano
esparcimiento familiar.
Los funcionarioos confían en que las
personas beneficiadas cuiden las casas y, en la
medida de su capacidad, efectúen mejoras
comunitarias.
Varios de los favorecidos expresaron su
satisfacción. En algunas casas era
común ver a los grupos familiares
recorriendo las habitaciones; observando
puertas, ventanas y techo, y pensando en los
sitios en que plantarán sus
árboles o plantas preferidos.
Adelante
Marta Lidia Morán es una de las
favorecidas. Su casa es la número 10 y en
ella vivirá junto a sus cuatro hijos.
Ella confía en que sea el primer paso
para mejorar considerablemente sus condiciones
de vida.
Recordó que antes vivía un
sitio expuesto a las inundaciones y en una casa
que no brindaba ninguna seguridad.
La mayoría tenía viviendas
hechas con materiales de desecho; trozos de
láminas, madera y troncos eran usados
para construir paredes y techos.
Generalmente, los pisos eran de tierra y
difícilmente las personas se
podían proteger de las inclemencias del
clima.
Los niños y adultos mayores eran los
más afectados por esta situación e
incluso por la presencia de insectos nocivos y
alimañas.
"Hoy las cosas son diferentes", dijo uno de
los nuevos pobladores.
Ellos están satisfechos ya que,
además de contar con casas seguras,
tienen algo propio que cuidar para ellos y sus
descendientes.