Jueves 21 de diciembre 2000


Ahuachapán
Al fin, casa propia

Terminó la época de vivir en casas rústicas para 224 familias ahuachapanecas. Hoy, sus viviendas son de sistema mixto y resistentes a las inclemencias del ambiente

Roberto Zambrano
El Diario de Hoy

Millares de personas tienen hoy una puerta que asegurar, una ventana que cerrar y paredes firmes que las protejan. Son familias que habitaban en zonas de riesgo en San Francisco Menéndez y que durante la tormenta tropical Mitch, sufrieron graves pérdidas en sus viviendas.

En total serán 360 las familias favorecidas con la construcción de casas, como parte de un proyecto que impulsa el gobierno de El Salvador y el Fondo Nacional para la Vivienda Popular (FONAVIPO). Diez millones de colones han sido aportados por el Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos.

Oportunidad

"Paz y progreso" es el nombre de la nueva comunidad situada en el cantón La Hachadura, donde 224 casas fueron entregadas a sus propietarios.Otras 136 casas son construidas.

La entrega oficial la efectuó el Lic. César Augusto Alvarado, viceministro de Vivienda; el Lic, Oscar Burgos, director ejecutivo de FONAVIPO, y el Lic. Saúl Monzón, gobernador ahuachapaneco . Los acompañó el edil de San Francisco Menéndez, Remigio Morales.

Ellos detallaron que cada casa tiene un costo superior a los 40 mil colones y contará con los servicios de energía eléctrica, agua potable y otros.

Las calles de la comunidad son adoquinadas y existe un parque para facilitar el sano esparcimiento familiar.

Los funcionarioos confían en que las personas beneficiadas cuiden las casas y, en la medida de su capacidad, efectúen mejoras comunitarias.

Varios de los favorecidos expresaron su satisfacción. En algunas casas era común ver a los grupos familiares recorriendo las habitaciones; observando puertas, ventanas y techo, y pensando en los sitios en que plantarán sus árboles o plantas preferidos.

Adelante

Marta Lidia Morán es una de las favorecidas. Su casa es la número 10 y en ella vivirá junto a sus cuatro hijos. Ella confía en que sea el primer paso para mejorar considerablemente sus condiciones de vida.

Recordó que antes vivía un sitio expuesto a las inundaciones y en una casa que no brindaba ninguna seguridad.

La mayoría tenía viviendas hechas con materiales de desecho; trozos de láminas, madera y troncos eran usados para construir paredes y techos.

Generalmente, los pisos eran de tierra y difícilmente las personas se podían proteger de las inclemencias del clima.

Los niños y adultos mayores eran los más afectados por esta situación e incluso por la presencia de insectos nocivos y alimañas.

"Hoy las cosas son diferentes", dijo uno de los nuevos pobladores.

Ellos están satisfechos ya que, además de contar con casas seguras, tienen algo propio que cuidar para ellos y sus descendientes.


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