Lunes 18 de diciembre 2000


Los Grinch de la Asamblea

En estos días previos a la Navidad, existe la tradición de decirle a los niños que si se han portado bien durante el año, Santa Claus les traerá los juguetes que desean.

Por Carlos H. Bruch

Esta costumbre consigue que, al menos en esta época, los padres tengan en sus manos una especie de chantaje para que sus hijos hagan el esfuerzo por mejorar su comportamiento, sus actitudes y sus notas escolares.

Hay unos niños, 84 terribles infantes de nuestra nación, que no les ha bastado con dejar por los suelos la imagen y la credibilidad de lo que otrora fuera el Organo más serio del Estado.

Antes de que llegue Santa, ellos ya se recetaron sus regalitos.

Lo de Santa lo digo por mantener el tono navideño, porque en realidad, quienes alimentamos y engordamos los lujos de los señorones de la Asamblea, somos todos los salvadoreños.

Raudamente, en sus últimas semanas de lo que sólo ellos llaman duro trabajo, se alistaron (los 84 en su totalidad) con US$25.000 (veinticinco mil dólares) en franquicia para la compra de sus carros. Estos niños necesitan de lujosos autos importados para que sus neuronas logren funcionar en pro del país.

Además, el aguinaldo no les era suficiente, así que se repartieron un bono extra de cinco mil colones. Puede ser que, en el fondo, estén conscientes de lo mal que anda la economía y ese "incentivo" les sirva para comprar más viandas para sus fiestas.

Utilizo el tono irónico por respeto a los lectores. Porque en realidad considero todo esto uno de los descriterios más aberrantes con que se puede abofetear a todo un pueblo que sufre de una pobreza denigrante. En gran parte por culpa de los gobernantes que hemos tenido.

Los desprestigiados políticos que manejan nuestros destinos consideran que los 30.000 colones de sueldo mensual son muy poco para lo que hacen.

Es por eso que a su sueldo le añaden, mes a mes, una cuota en seguridad, otra en comida, otra para gasolina, otra para sus celulares de última tecnología. Sin dejar de incluir en su ostentoso presupuesto los frecuentes viajes por el mundo. Esto debe sumar, como mínimo, unos diez mil colones extra.

Nunca he sido de los que están en contra del progreso de los demás. Siempre y cuando sea un progreso basado en el trabajo honrado y digno.

Los diputados de este país son los "Grinch" de nuestra sociedad. Nos roban la dignidad, y parte de los buenos deseos que acompañan estas fiestas.

carloshermann@elsalvador.com


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