Los Grinch de la
Asamblea
En estos días previos a la Navidad,
existe la tradición de decirle a los
niños que si se han portado bien durante
el año, Santa Claus les traerá los
juguetes que desean.
Por Carlos H.
Bruch
Esta
costumbre consigue que, al menos en esta
época, los padres tengan en sus manos una
especie de chantaje para que sus hijos hagan el
esfuerzo por mejorar su comportamiento, sus
actitudes y sus notas escolares.
Hay unos niños, 84 terribles infantes
de nuestra nación, que no les ha bastado
con dejar por los suelos la imagen y la
credibilidad de lo que otrora fuera el Organo
más serio del Estado.
Antes de que llegue Santa, ellos ya se
recetaron sus regalitos.
Lo de Santa lo digo por mantener el tono
navideño, porque en realidad, quienes
alimentamos y engordamos los lujos de los
señorones de la Asamblea, somos todos los
salvadoreños.
Raudamente, en sus últimas semanas de
lo que sólo ellos llaman duro trabajo, se
alistaron (los 84 en su totalidad) con US$25.000
(veinticinco mil dólares) en franquicia
para la compra de sus carros. Estos niños
necesitan de lujosos autos importados para que
sus neuronas logren funcionar en pro del
país.
Además, el aguinaldo no les era
suficiente, así que se repartieron un
bono extra de cinco mil colones. Puede ser que,
en el fondo, estén conscientes de lo mal
que anda la economía y ese "incentivo"
les sirva para comprar más viandas para
sus fiestas.
Utilizo el tono irónico por respeto a
los lectores. Porque en realidad considero todo
esto uno de los descriterios más
aberrantes con que se puede abofetear a todo un
pueblo que sufre de una pobreza denigrante. En
gran parte por culpa de los gobernantes que
hemos tenido.
Los desprestigiados políticos que
manejan nuestros destinos consideran que los
30.000 colones de sueldo mensual son muy poco
para lo que hacen.
Es por eso que a su sueldo le añaden,
mes a mes, una cuota en seguridad, otra en
comida, otra para gasolina, otra para sus
celulares de última tecnología.
Sin dejar de incluir en su ostentoso presupuesto
los frecuentes viajes por el mundo. Esto debe
sumar, como mínimo, unos diez mil colones
extra.
Nunca he sido de los que están en
contra del progreso de los demás. Siempre
y cuando sea un progreso basado en el trabajo
honrado y digno.
Los diputados de este país son los
"Grinch" de nuestra sociedad. Nos roban la
dignidad, y parte de los buenos deseos que
acompañan estas fiestas.
carloshermann@elsalvador.com