- Ministerio
Espiga
- Obedientes ante
Dios
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
¿Cuántos
veces el ángel le habló en
sueños a José?
Según San Mateo fueron cuatro veces en
por lo menos siete años.
-Antes de que Jesús naciera, para
decirle que recibiera a María. (Mt. 1,
18-25)
-Después de la visita de los magos
para advertirle de los funestos planes de
Herodes y decirle que huyeran a Egipto. (Mt. 2,
13-15)
-Luego en Egipto después de la muerte
de Herodes ordenándole que regresara a
Israel. (Mt 2, 19-21)
-Por último en Judea para decirle que
subiera a Galilea y se estableciera en Nazaret.
(Mt 2, 22-23)
Esto quiere decir que no fue un día
que San José despertó de buenas y
aceptó el mensaje de Dios. Escuchar y
obedecer era su estilo de vida, la actitud del
que quiere ser discípulo de
Jesús.
Si estudiamos los detalles de esas
narraciones encontramos que terminan
diciendo:
Todo esto fue para que se cumpliera lo dicho
por el profeta...
Cada vez que el ángel revelaba,
José escuchaba y obedecía; la
Sagrada Familia se ponía en camino y
así se iba cumpliendo el plan de Dios
para ellos.
De la misma manera ocurrirá en
nuestras vidas. Dios nos irá revelando
según el momento y la necesidad; si
obedecemos se irá cumpliendo su perfecto
plan de amor para nuestras familias.
Apoyado por María
Al lado de San José, en silencio pero
no pasiva, está la Virgen María,
que con su confianza, docilidad y apoyo se
convierte una vez más en el modelo,
especialmente cuando estamos llamados a animar a
quien a nuestro lado se esfuerza cada día
por escuchar y cumplir la palabra de Dios.
Dios permita que junto a cada hombre, mujer,
joven, niño camine alguien con la misma
energía y fortaleza de la Virgen
María, quien lejos de poner dudas u
obstáculos, colaboró a responder
pronta y dócilmente al llamado.
Dios nos dé sabiduría y
prudencia para actuar como María y ser la
ayuda idónea, los buenos
compañeros de camino, de esa manera nadie
podrá decir que por falta de
colaboración nuestra, no alcanzó
la meta a la que el Señor lo llamaba.
Que Dios nos libre de ser escándalo,
obstáculo o piedra de tropiezo para
quienes desean cambiar positivamente el rumbo de
sus vidas.
No desanimes a los que buscan a Dios, si no
puedes caminar a la velocidad de los que
avanzan, no trates de detener sus pasos; si no
puedes unir tu voz, no trates de callar a los
que rezan.
No desprecies ni te burles de la fe de nadie,
porque algún día te darás
cuenta de que estabas luchando contra Dios.
(c.f. Hechos 5, 3-39)
No sigamos pecando de omisión, seamos
desde ahora compañeros activos y eficaces
de los que caminan en los caminos de Dios.
Así no tendremos que lamentar más
tarde el no haber hecho lo que teníamos
que hacer, ni lloraremos delante del que se
perdió cuando pudimos salvarlo.