Dos jóvenes
en busca de ayuda
Luis Moreno y Rigoberto Díaz tienen
un problema en común: han perdido la
movilidad de sus piernas. Ambos sufrieron sendos
accidentes que les provocaron lesiones a nivel
de médula espinal.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
En
la Unidad de Lesiones y Afecciones Medulares
(ULAM) del Instituto Salvadoreño de
Rehabilitación de Inválidos a
diario se atiende a decenas de personas con
impedimentos físicos. Muchos de ellos
sufren de paraplejía, es decir la
pérdida de movilidad y sensibilidad en
las extremidades inferiores.
Dos de las personas que padecen de este
problema son José Luis Moreno, de 19
años, y Rigoberto Díaz, de 27.
Ambos son de escasos recursos económicos
y necesitan de la ayuda de personas altruistas
para salir adelante.
El caso de José Luis
Eran las 8:30 p.m. del 12 de febrero del
presente año, cuando José Luis se
dispuso a salir de su casa, ubicada en el barrio
El Carmen de Zacatecoluca, La Paz, para ir a
comprar un refresco a una de las tiendas del
lugar.
De repente, un automóvil rojo
apareció por una de las calles y sus
ocupantes comenzaron a disparar a diestra y
siniestra a un grupo de pandilleros que se
encontrabaan apostados en esa arteria.
La mala suerte acompañó a
Moreno a la tienda, ya que justo cuando
él iba pasando cerca del grupo de mareros
comenzó el tiroteo.
Una de las balas atinó en la columna
vertebral del joven, y lo dejó tendido e
inconsciente en el piso.
"No recuerdo nada cuando caí al suelo.
Recobré el conocimiento en el hospital
Santa Teresa, de Zacatecoluca. Fue en ese
momento que me di cuenta que no podía
mover las piernas", expresa José
Luis.
Después de estar ingresado en ese
nosocomio durante una semana fue remitido al
ISRI.
Por el momento, el joven Moreno se encuentra
recibiendo terapia física en ese lugar,
pero próximamente se le dará el
alta y será necesario una silla de ruedas
para poder moverse de un lado a otro.
Pero el poder tener su propia silla de ruedas
no es cosa fácil para Moreno, ya que su
familia es de escasos recursos
económicos.
"Yo estaba aprendiendo zapatería
cuando sufrí el accidente. Mi papá
y mi mamá están ancianos y ya no
pueden trabajar. Mi familia, compuesta por siete
miembros, es sostenida por uno de mis hermanos.
Quisiera que alguien bondadoso me regalara una
silla de ruedas para poder salir adelante",
expresa el joven.
Según él, cuando le den de alta
de la ULAM y tenga su silla, comenzará a
aprender carpintería y posteriormente a
trabajar. Él está convencido de
que para superarse no es impedimento el no poder
caminar.
Caído de un árbol
El
accidente que sufrió José
Rigoberto Díaz fue diferente al de
José Luis. Fue una caída de un
árbol lo que le provocó la
pérdida de movilidad en sus piernas.
"Un compañero que estaba junto a
mí cortando un árbol,
accidentalmente dejó caer una rama que me
golpeó la cabeza. A raíz del golpe
caí al suelo", expresa Rigoberto.
Este accidente ocurrió en la colonia
Vista Hermosa, de San Salvador, el uno de abril
pasado.
Al igual que en el caso anterior, Rigoberto
perdió el conocimiento y sólo se
dio cuenta de la magnitud del problema cuando se
hallaba en la sala de emergencias del
hospital.
"Un señor me llevó al Rosales.
Al volver en mí no sentía nada de
la cintura para abajo. Tenía sondas por
todos lados", comenta Díaz.
Rigoberto se halla ingresado en el ISRI, y a
diferencia de José Luis, él ya
cuenta con una silla de ruedas, pero le urgen
unos aparatos ortopédicos ("kafos"), que
le permitirán tener un poco más de
soporte en sus piernas. El precio de dichos
aparatos oscila entre los 1,200 y 2,000
colones.
"Yo no tengo dinero y no puedo comprar estos
aparatos. Mi señora se gana la vida
lavando ajeno y casi no lo hace porque tiene que
atender a mi pequeño hijo que sufre de
parálisis cerebral", expresa Díaz,
quien tiene su hogar en la comunidad San
Cristóbal, al sur de San Salvador.
Este joven confía en que alguna
persona de buen corazón le
regalará el aparato o el dinero para
comprarlo. "Cuando ya lo tenga (el aparato) voy
a aprender carpintería", manifiesta
Rigoberto.
Si usted está dispuesto a ayudar a
estos dos muchachos, comuníquese a la
sección "Vida", a los teléfonos
271-0100 y 271-0122, extensión 1343.