Miércoles 13 de diciembre

























Dos jóvenes en busca de ayuda

Luis Moreno y Rigoberto Díaz tienen un problema en común: han perdido la movilidad de sus piernas. Ambos sufrieron sendos accidentes que les provocaron lesiones a nivel de médula espinal.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy

En la Unidad de Lesiones y Afecciones Medulares (ULAM) del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos a diario se atiende a decenas de personas con impedimentos físicos. Muchos de ellos sufren de paraplejía, es decir la pérdida de movilidad y sensibilidad en las extremidades inferiores.

Dos de las personas que padecen de este problema son José Luis Moreno, de 19 años, y Rigoberto Díaz, de 27. Ambos son de escasos recursos económicos y necesitan de la ayuda de personas altruistas para salir adelante.

El caso de José Luis

Eran las 8:30 p.m. del 12 de febrero del presente año, cuando José Luis se dispuso a salir de su casa, ubicada en el barrio El Carmen de Zacatecoluca, La Paz, para ir a comprar un refresco a una de las tiendas del lugar.

De repente, un automóvil rojo apareció por una de las calles y sus ocupantes comenzaron a disparar a diestra y siniestra a un grupo de pandilleros que se encontrabaan apostados en esa arteria.

La mala suerte acompañó a Moreno a la tienda, ya que justo cuando él iba pasando cerca del grupo de mareros comenzó el tiroteo.

Una de las balas atinó en la columna vertebral del joven, y lo dejó tendido e inconsciente en el piso.

"No recuerdo nada cuando caí al suelo. Recobré el conocimiento en el hospital Santa Teresa, de Zacatecoluca. Fue en ese momento que me di cuenta que no podía mover las piernas", expresa José Luis.

Después de estar ingresado en ese nosocomio durante una semana fue remitido al ISRI.

Por el momento, el joven Moreno se encuentra recibiendo terapia física en ese lugar, pero próximamente se le dará el alta y será necesario una silla de ruedas para poder moverse de un lado a otro.

Pero el poder tener su propia silla de ruedas no es cosa fácil para Moreno, ya que su familia es de escasos recursos económicos.

"Yo estaba aprendiendo zapatería cuando sufrí el accidente. Mi papá y mi mamá están ancianos y ya no pueden trabajar. Mi familia, compuesta por siete miembros, es sostenida por uno de mis hermanos. Quisiera que alguien bondadoso me regalara una silla de ruedas para poder salir adelante", expresa el joven.

Según él, cuando le den de alta de la ULAM y tenga su silla, comenzará a aprender carpintería y posteriormente a trabajar. Él está convencido de que para superarse no es impedimento el no poder caminar.

Caído de un árbol

El accidente que sufrió José Rigoberto Díaz fue diferente al de José Luis. Fue una caída de un árbol lo que le provocó la pérdida de movilidad en sus piernas.

"Un compañero que estaba junto a mí cortando un árbol, accidentalmente dejó caer una rama que me golpeó la cabeza. A raíz del golpe caí al suelo", expresa Rigoberto.

Este accidente ocurrió en la colonia Vista Hermosa, de San Salvador, el uno de abril pasado.

Al igual que en el caso anterior, Rigoberto perdió el conocimiento y sólo se dio cuenta de la magnitud del problema cuando se hallaba en la sala de emergencias del hospital.

"Un señor me llevó al Rosales. Al volver en mí no sentía nada de la cintura para abajo. Tenía sondas por todos lados", comenta Díaz.

Rigoberto se halla ingresado en el ISRI, y a diferencia de José Luis, él ya cuenta con una silla de ruedas, pero le urgen unos aparatos ortopédicos ("kafos"), que le permitirán tener un poco más de soporte en sus piernas. El precio de dichos aparatos oscila entre los 1,200 y 2,000 colones.

"Yo no tengo dinero y no puedo comprar estos aparatos. Mi señora se gana la vida lavando ajeno y casi no lo hace porque tiene que atender a mi pequeño hijo que sufre de parálisis cerebral", expresa Díaz, quien tiene su hogar en la comunidad San Cristóbal, al sur de San Salvador.

Este joven confía en que alguna persona de buen corazón le regalará el aparato o el dinero para comprarlo. "Cuando ya lo tenga (el aparato) voy a aprender carpintería", manifiesta Rigoberto.

Si usted está dispuesto a ayudar a estos dos muchachos, comuníquese a la sección "Vida", a los teléfonos 271-0100 y 271-0122, extensión 1343.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com