Premio Cervantes
para Francisco Umbral
Dicen quienes no le conocen que Francisco
Umbral, galardonado ayer con el Premio Cervantes
de Literatura del 2000, que su buena pluma y
mejor intuición se ocultan detrás
de su carácter agrio y ramplón.
- Madrid
- NOTIMEX.-
Posiblemente, los mismos que no le conocen
tampoco saben que el considerado último
Quijotero, el último Cervantes, fue
autodidacta y proletario por necesidad, y es por
ello que come sus andanzas, como tantos, como
botones de un banco.
Umbral a sus 75 años es ya perro
viejo, que no anciano, para creerse sus propios
arrebatos cuando alguien cuestiona su estilo
incisivo y crítico, verdadero
éste.
Antes bien, los títulos de Umbral, tan
iconoclastas como "La guapa gente da derechas",
"Crónicas antiparlamentarias" o "El
socialista sentimental", están tan
cargados de desacatos ante la autoridad de la
moralidad como de lirismo expresivo y
romanticón.
Quien lo juzga por su tendencia a la
polémica y su búsqueda de la
estética en las afirmaciones lapidarias,
y así lo juzgan los más, los que
no le conocen ni aspiran a conocerle, se quedan
en el simple comentario cargado de supuesta
ética intelectual.
Ello es fruto de haber alcanzado ese "status"
en el que los creadores gozan del privilegio de
ser amados o ser odiados, pero no resultan
indiferentes jamás, por acción u
omisión, conscientes de que más
peligroso que el filo de la ignominia es el de
la inercia.
Por eso decidió apostar por el
calificativo de "gris, aburrida y triste"
dirigido hacia la Real Academia Española,
cuando la institución que limpia, fija y
da esplendor al idioma español
optó por su rival para ocupar el
sillón "F", en febrero de 1990.
Su rival era José Luis Sampedro,
intelectual con igual o más arraigo que
el propio Umbral, y él lo sabía, y
sabía qué significaba atacar a la
Realvía Sampedro, y lo que significaba
era sa'uir en activo, no ser olvidado en un
mundo teñido de juventud "fresa".
A Umbral le llevó un tiempo, 32
años, olvidar su servicio a la banca y
decidirse por la escritura, allende la comienzan
todos los literarios con vocación de
supervivencia, es decir, en medios impresos de
carácter periódico, pero al fin lo
hizo y lo hace sin fin.
La memoria más reciente de
España aparece en su nueva obra "Madrid
tribu urbana", pero es sólo uno de los
campos tratados por Umbral, especialista
además en rescatar la memoria olvidada de
la "zurdería histérica" y
crítico de los timoratos.
Autor prolífico, con una media
fácil de dos libros publicados por
año (desde que acató su
función de escritor), cuenta en su haber
cnn varios premios periodísticos y
literarios, colmados con este Cervantes 2000,
considerado la flor y nata de la literatura.
El celebérrimo Umbral (aunque sean
más los que no le conocen que los que
sí, como resulta evidente), obtiene uno
más de su vasta relación de
galardones, para reconocer su calidad literaria,
y allá cada cual con sus problemas
respecto a la estética del
carácter.
¿El Premio Cervantes fue dado a conocer
el martes por la ministra de Educación y
Cultura, Pilar del Castillo y además de
Umbral estaban entre los aspirantes Mario
Benedetti, Carlos Bousoño, Juan
Marsé, Pedro Laín Entralgo y Ana
María Matute.
El Premio Cervantes de este año ha ido
a parar a manos de Francisco Umbral.