Miércoles 13 de diciembre


Ejemplos dignos de imitar
Lo cortés no quita lo valiente
Evelyn de Sol*

Recientemente viajamos con mi esposo a un rancho vacacional en Texas, en donde se crían diversas especies exóticas de animales, traídos de diferentes partes del mundo como Africa, Asia, India, etc. Los norteamericanos ayudan así a la conservación de la fauna y son respetuosos de las leyes ecológicas que protegen a la existente en el mundo, así como de todas sus leyes en general -porque si no lo hacen, se las hacen cumplir-, lo cual los lleva a tener una vida ordenada en casi todo, que redunda en la convivencia pacífica de la inmensa mayoría del pueblo.

Ya que por nuestra idiosincrasia nos encanta andar copiando, especialmente "bayuncadas" como "Halloween," en que se honra realmente al ocultismo y satanismo, que contraría nuestros principios cristianos, son las cosas buenas, como los anteriores ejemplos los que deberíamos absorber, pues todo sería tan diferente tan si sólo funcionara bien nuestro sistema judicial como funciona allá y no como sucede aquí, que funciona para beneficio del delincuente, de la matonería y del libertinaje.

Al llegar al aeropuerto de Houston, debíamos tomar el bus de "Hertz", que nos conduciría a recoger el automóvil que teníamos reservado. Me adelanté a mi esposo con mi maletín rodante y él se encargó del resto del equipaje. El bus estaba completamente lleno de hombres, pero al subir, inmediatamente uno de ellos muy cortesmente me cedió su lugar. En nuestra tierra, al subirse una mujer al bus, debe darse por bien servida si el conductor no arranca y la tira al suelo por no agilizar el paso.

La cortesía anteriormente apuntada pude constatarla varias veces, comparándola continuamente con la falta de la misma existente aquí, aun en los estratos más altos de la sociedad que se supone educada. ¿Cuántas veces llamamos a ejecutivos o funcionarios -que pueden ser aún amigos personales- e inexorablemente la secretaria nos contesta con el rutinario: "está en una reunión", lo cual sea posiblemente verdad, pero que posteriormente, en la mayoría de los casos, jamás se dignan hacer la cortés llamada correspondiendo? No queremos decir tampoco que quien tiene a su cargo el buen funcionamiento de una empresa o una organización, debe pasarse atendiendo llamadas, pero las secretarias -y de hecho muchas lo hacen-, evalúan qué tan importante pueda ser una llamada que amerite ser correspondida. La falta de esta cortesía, confirma la usual prepotencia y pedantería de muchos que no se dan cuenta que es el pueblo consumista, nosotros ¿la chusma?, quienes mantenemos sus empresas usando sus productos, o hacemos funcionar el gobierno pagando nuestros impuestos, por lo que ellos en general son nuestros asalariados, pues sin el consumidor y el contribuyente, nada funcionaría.

"Lo cortés no quita lo valiente"dicen, y ¡cómo decrecería la situación de petulancia, preponderancia, agresividad y violencia de la que le gusta hacer gala a la mayoría de los salvadoreños, si tan sólo en oportunidades practicáramos este sabio decir!

El rancho antes mencionado, queda a unas cinco horas en automóvil de la ciudad de Houston, y con mi esposo nos turnamos el volante, en ambos trayectos. Noté en toda la ruta, cómo los automovilistas en general respetan la velocidad, máxima y mínima, señaladas en la carretera y si alguno no lo hace, siempre está la policía lista, para imponer la multa respectiva. Nunca se ve, como acá, los carros zigzagueando de un lado al otro, o los buseros echándole encima sus armatostes a los carros para que se aparten &emdash;por medio del poder del más fuerte, o por un cobrador colgando del pescante, con su cuerpo como un trapecista de circo, haciendo señales porque "allí voy"&emdash;, sino que nadie se sale de su carril a menos que pida, con la vía intermitente, el paso para hacerlo y los automovilistas ceden el paso cortesmente a quien lo solicita, aun con la carretera abarrotada de tráfico. Allí, el orden vehicular impera y esto no es asunto de educación "gringa", porque hay millares de latinos, en cuenta una buena dosis de salvadoreños que se han radicado allí recientemente y los que a pesar de su idiosincrasia tan diferente a la del norteamericano, han aprendido a respetar las leyes y a no conducir sus vehículos como aquí, en donde por no cumplir las leyes de tránsito -como hacer efectivo el pago de multas por transgresiones al tráfico, tal como la millonaria deuda acumulada por las infracciones de los buses-, vivimos ya resignados a nuestro caótico tráfico.

Dictando buenas leyes y haciéndolas cumplir -en vez de no procesar al delincuente y más bien premiarlo con inmerecidas indemnizaciones, tal como ocurriera recientemente en la PNC, supuesta máxima institución de protección de la ciudadanía que debería ser un ejemplo a seguir por su respeto a la ley- podría evitarse que estemos casi literalmente, en manos de la delincuencia.

Pero si esto es tan imposible como parece, ¿por qué no practicar un poco la cortesía con el prójimo, tratando de recordarla continuamente, por medio de señalizaciones viales? Tal vez sólo así podríamos ir alcanzando una vida más ordenada y tolerante.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com