Miércoles 13 de diciembre


Buenas señales
Superando crisis económica
Carlos E. Mena Guerra*

El elemento dominante de la problemática económica, reducido a su más simple expresión, es la escasez de recursos a causa de las ilimitadas necesidades sociales que se deben satisfacer. Frente a esta innegable realidad, las sociedades (familias, empresas, gobierno...) tienen que escoger la mejor designación posible de los recursos y decidir sobre cómo deberá organizarse la actividad económica. "En esencia esa es la naturaleza de los problemas económicos".

Las obras de Adam Smith, Carl Marx y John M. Keynes -los tres grandes economistas que hicieron época en la historia del pensamiento económico-, en esencia, procuraban resolver el problema de la asignación y productividad de los recursos. La obra de Smith significó una importante victoria sobre el mercantilismo; la de Marx constituyó la más contundente crítica al capitalismo, y la de Keynes reunió los más fuertes argumentos contra el "laissez faire" (dejar hacer).

El éxito de los clásicos (Smith) sobre el mercantilismo representó la victoria del liberalismo sobre el intervencionismo inmoderado del Estado en los siglos XVI y XVII y la primera mitad del XVIII. El triunfo de Keynes sobre los clásicos significó el triunfo del intervencionismo moderado sobre el liberalismo radical, además de constituir &emdash;en cierto modo&emdash; un término medio apropiado entre la libertad económica absoluta y el total control del Estado sobre el ambiente económico.

Las condiciones y corrientes actuales del quehacer económico, están fuerte e innegablemente fundamentadas sobre el principio de la libertad del hombre, y mientras sea así, seguramente tiendan a perpetuarse, por la sencilla razón de que el hombre desde su naturaleza innata, desea ser libre. La corriente globalizadora, como parte integral del modelo económico de libre mercado, es la mayor muestra de la perpetuación del modelo.

El Salvador, afortunadamente, cuenta con una muy buena calificación, por parte de organismos internacionales, para integrarse en este proceso, puesto que es considerado como uno de los países con mayor libertad económica en la región latinoamericana, sumado a esto está el enorme esfuerzo que realiza el gobierno actual por promover en una forma agresiva al país con los inversionistas externos, como ya lo afirmara el vicepresidente Carlos Quintanilla Schmidt, en su discurso ante los banqueros de Latinoamérica en el foro organizado por FELABAN/ABANSA, el 15, 16 y 17 de noviembre recién pasado: "Quiero confesarles que además de vice Presidente, soy vendedor, vendedor de mi país y vengo ante ustedes a hacer mi primer venta del día…". Mientras les explicaba sobre los beneficios y facilidades de realizar inversiones en El Salvador y de lo diferente de la situación actual comparada con la década de los años 80. Su discurso, si bien repitió palabras del presidente Francisco Flores, dadas un día anterior, también fue complementario y sumamente agresivo en mostrar las partes positivas de la gestión del Estado en la reactivación económica del país y en procurar una asignación adecuada de los recursos.

El Salvador, innegablemente, está atravesando por un ciclo económico crítico, reflejado por un deterioro en la actividad productiva, precios bajos en los productos de exportación y altos precios del petróleo. Pero es importante reflexionar que la manera segura de salir de este tipo de baches, es trabajando duro y siendo perseverantes. El Estado no es el único responsable en este esfuerzo, los protagonistas complementarios son los empresarios y la fuerza laboral. El esfuerzo empresarial debe ir orientado a realizar acciones que sustenten la economía en el largo plazo (inversión no especulativa, promover al país favorablemente en el extranjero, generar empleo, distribuir el ingreso, etc.); la fuerza laboral debe trabajar con esmero y honestidad, procurando mejorar su nivel de productividad y adquiriendo conocimientos actualizados.

El panorama general da buenas señales: La Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), un ajuste de los plazos y las tasas de interés activas, medidas que promueven mayor liquidez, estabilidad cambiaria, un sistema de administración de fondos de pensiones que estimula la inversión y previene déficit fiscales; promoción del turismo, creación de nueva infraestructura, estabilidad de precios, mentalidad técnica en la gestión del gabinete, la Internet que facilita la obtención de información para hacer negocios; la banca que como motor financiero de la economía procura la asignación eficiente de los recursos, el común acuerdo entre el gobierno y la empresa privada de reactivar la economía y combatir la delincuencia, etc.

Existen, indudablemente, inconvenientes sobre los cuales El Estado es llamado a tomar acciones, por ejemplo: La micro y pequeña empresa no accesa en su totalidad al crédito, por preferir estar en el anonimato, debido a que registrarse representa altos costos, especialmente de orden fiscal. Es importante señalar que este sector genera un 80% del empleo a la población y un 20% de PIB, darle un tratamiento especial, en el actual ciclo económico, ayudaría en la distribución del ingreso.

En conclusión, me inclinaría a pronosticar buenos años para el país, porque el esfuerzo que se está haciendo es ordenado y sistemático, no puede caer en saco roto. Nuevamente insto a los protagonistas (Estado, empresarios y fuerza laboral) a que seamos perseverantes y trabajemos duro para sacar a nuestro país adelante, procurando siempre hacer el mejor uso de nuestros escasos recursos y satisfacer de la mejor forma nuestras necesidades.

*Lic. en Economía.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com