- Buenas
señales
- Superando crisis
económica
- Carlos
E. Mena Guerra*
El elemento dominante de la
problemática económica, reducido a
su más simple expresión, es la
escasez de recursos a causa de las ilimitadas
necesidades sociales que se deben satisfacer.
Frente a esta innegable realidad, las sociedades
(familias, empresas, gobierno...) tienen que
escoger la mejor designación posible de
los recursos y decidir sobre cómo
deberá organizarse la actividad
económica. "En esencia esa es la
naturaleza de los problemas
económicos".
Las obras de Adam Smith, Carl Marx y John M.
Keynes -los tres grandes economistas que
hicieron época en la historia del
pensamiento económico-, en esencia,
procuraban resolver el problema de la
asignación y productividad de los
recursos. La obra de Smith significó una
importante victoria sobre el mercantilismo; la
de Marx constituyó la más
contundente crítica al capitalismo, y la
de Keynes reunió los más fuertes
argumentos contra el "laissez faire" (dejar
hacer).
El éxito de los clásicos
(Smith) sobre el mercantilismo representó
la victoria del liberalismo sobre el
intervencionismo inmoderado del Estado en los
siglos XVI y XVII y la primera mitad del XVIII.
El triunfo de Keynes sobre los clásicos
significó el triunfo del intervencionismo
moderado sobre el liberalismo radical,
además de constituir &emdash;en cierto
modo&emdash; un término medio apropiado
entre la libertad económica absoluta y el
total control del Estado sobre el ambiente
económico.
Las condiciones y corrientes actuales del
quehacer económico, están fuerte e
innegablemente fundamentadas sobre el principio
de la libertad del hombre, y mientras sea
así, seguramente tiendan a perpetuarse,
por la sencilla razón de que el hombre
desde su naturaleza innata, desea ser libre. La
corriente globalizadora, como parte integral del
modelo económico de libre mercado, es la
mayor muestra de la perpetuación del
modelo.
El Salvador, afortunadamente, cuenta con una
muy buena calificación, por parte de
organismos internacionales, para integrarse en
este proceso, puesto que es considerado como uno
de los países con mayor libertad
económica en la región
latinoamericana, sumado a esto está el
enorme esfuerzo que realiza el gobierno actual
por promover en una forma agresiva al
país con los inversionistas externos,
como ya lo afirmara el vicepresidente Carlos
Quintanilla Schmidt, en su discurso ante los
banqueros de Latinoamérica en el foro
organizado por FELABAN/ABANSA, el 15, 16 y 17 de
noviembre recién pasado: "Quiero
confesarles que además de vice
Presidente, soy vendedor, vendedor de mi
país y vengo ante ustedes a hacer mi
primer venta del día
". Mientras les
explicaba sobre los beneficios y facilidades de
realizar inversiones en El Salvador y de lo
diferente de la situación actual
comparada con la década de los
años 80. Su discurso, si bien
repitió palabras del presidente Francisco
Flores, dadas un día anterior,
también fue complementario y sumamente
agresivo en mostrar las partes positivas de la
gestión del Estado en la
reactivación económica del
país y en procurar una asignación
adecuada de los recursos.
El Salvador, innegablemente, está
atravesando por un ciclo económico
crítico, reflejado por un deterioro en la
actividad productiva, precios bajos en los
productos de exportación y altos precios
del petróleo. Pero es importante
reflexionar que la manera segura de salir de
este tipo de baches, es trabajando duro y siendo
perseverantes. El Estado no es el único
responsable en este esfuerzo, los protagonistas
complementarios son los empresarios y la fuerza
laboral. El esfuerzo empresarial debe ir
orientado a realizar acciones que sustenten la
economía en el largo plazo
(inversión no especulativa, promover al
país favorablemente en el extranjero,
generar empleo, distribuir el ingreso, etc.); la
fuerza laboral debe trabajar con esmero y
honestidad, procurando mejorar su nivel de
productividad y adquiriendo conocimientos
actualizados.
El panorama general da buenas señales:
La Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), un
ajuste de los plazos y las tasas de
interés activas, medidas que promueven
mayor liquidez, estabilidad cambiaria, un
sistema de administración de fondos de
pensiones que estimula la inversión y
previene déficit fiscales;
promoción del turismo, creación de
nueva infraestructura, estabilidad de precios,
mentalidad técnica en la gestión
del gabinete, la Internet que facilita la
obtención de información para
hacer negocios; la banca que como motor
financiero de la economía procura la
asignación eficiente de los recursos, el
común acuerdo entre el gobierno y la
empresa privada de reactivar la economía
y combatir la delincuencia, etc.
Existen, indudablemente, inconvenientes sobre
los cuales El Estado es llamado a tomar
acciones, por ejemplo: La micro y pequeña
empresa no accesa en su totalidad al
crédito, por preferir estar en el
anonimato, debido a que registrarse representa
altos costos, especialmente de orden fiscal. Es
importante señalar que este sector genera
un 80% del empleo a la población y un 20%
de PIB, darle un tratamiento especial, en el
actual ciclo económico, ayudaría
en la distribución del ingreso.
En conclusión, me inclinaría a
pronosticar buenos años para el
país, porque el esfuerzo que se
está haciendo es ordenado y
sistemático, no puede caer en saco roto.
Nuevamente insto a los protagonistas (Estado,
empresarios y fuerza laboral) a que seamos
perseverantes y trabajemos duro para sacar a
nuestro país adelante, procurando siempre
hacer el mejor uso de nuestros escasos recursos
y satisfacer de la mejor forma nuestras
necesidades.
*Lic. en Economía.