Martes 12 de diciembre 2000


Morazán
La salud visitó a los olvidados

Por años permanecieron olvidados. Sufren de escasez en todos los sentidos. Su salud está a merced de la mala nutrición y parásitos. Salud Pública por fin llegó e inició acciones en esa región

Evelyn Granados
El Diario de Hoy

Al fin. Fueron 700 familias las que resultaron beneficiadas con una jornada médica organizada por el Destacamento Militar No. 4 de San Francisco Gotera.

Los salvadoreños residen en tierras aledañas a Honduras, conocidas como ex bolsones, en la jurisdicción de Perquín, Morazán.

Tres son las comunidades "Rancho Quemado", "Rancho Vivo" y "Llano el Muerto".

La gente en ese sector conoce muy poco de los beneficios que brindan los servicios básicos: agua potable, energía eléctrica, alcantarillado y asistencia médica.

"Gracias a Dios vinieron", expresó Alba Nolasco, una de las beneficiadas.

Los médicos militares y personal del Ministerio de Salud Pública ofrecieron consulta odontológica y de medicina general a todos los asistentes. Asimismo, se les otorgaron medicinas para sus males y artículos de primera necesidad para que sufraguen de alguna manera sus necesidades.

En la zona, hace algunos meses, empezó a funcionar una Unidad de Salud que no da abasto a la demanda existente en esa región.

Por tal razón, el DM 4 y Salud Pública decidieron efectuar la jornada médica.

Parásitos

La población en Perquín dedica su vida a recorrer los aserraderos en busca de trabajo. Allí laboran adultos e infantes.

Los niños no tienen oportunidad alguna de asistir a un centro educativo.

No importa qué tan complicado sea, ni que todo el tiempo estén vigilados por las autoridades hondureñas.

Como el agua potable escasea, los salvadoreños deben beber agua de los arroyos. Esto explica la razón de que un 60% de las 700 familias padece de parasitosis. Una cantidad similar sufre desnutrición.

Los casos más alarmantes son los de niños que enfrentan ambos males, según lo que comentó el Dr. Ever Francisco Recinos, director de la Unidad de Salud de Perquín.

Esta situación se vuelve preocupante, como lo manifestó el médico, porque más de la mitad de los habitantes de esa zona son menores de 10 años.

La realidad que viven se disipó entre juegos y gritos de alegría. Los visitantes dedicaron parte de la actividad a compartir con los niños una mañana alegre.

Hubo quiebra de piñatas, payasos y regalos.

Los asistentes tenían en sus rostros expresiones de gratitud para los médicos y militares.

La acción fue bien recibida por estos. Algunos daban gracias a Dios, porque, al fin, alguien se acordó de obsequiarles una mañana dedicada a la salud. Ellos esperan que se repita.


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