Pedro
Fernández alma de mariachi
"Más que cambiar o pasar a otros
géneros, estoy mucho más dedicado
a enriquecer nuestro sonido para que siga
triunfando internacionalmente"
- Luis
Pardo Salabarría
- Especial
para Escenarios
El
récord establecido en su carrera
artística es impresionante, si tomamos en
cuenta que acaba de cumplir 30 años: 26
producciones discográficas, 25
películas, cuatro telenovelas y cientos
de conciertos alrededor del mundo. Así se
resume la trayectoria profesional del cantante y
actor mexicano Pedro Fernández, uno de
los más arraigados en el público
latino desde que debutara en la película
La niña de la mochila azul, hace
más de dos décadas.
"Tanto con la película como con el
tema musical, el público amablemente me
abrió las puertas de su corazón",
recuerda Pedro, cuyo reciente trabajo musical es
"Yo no fui" (Universal Music).
"El disco tiene los ingredientes suficientes
para gustar, pues es muy versátil. Tiene
diferentes ritmos, aunque conserva la esencia de
mi estilo".
El intérprete, casado con una ex reina
de belleza y padre de tres niñas,
reconoce que la música mexicana
tradicional ha sufrido una positiva
evolución sin dañar el alma del
mariachi.
"Más que cambiar o pasar a otros
géneros, estoy mucho más dedicado
a enriquecer nuestro sonido para que siga
triunfando internacionalmente", dice
Fernández, cuyo verdadero nombre es
José Martín Cuevas Lobos. Lo de
Pedro Fernández es un homenaje a dos
figuras imprescindibles del folclor mexicano,
Pedro Infante y Vicente Fernández.
No es competencia
Para él, la proliferación de
otros charros jóvenes en el pentagrama
mexicano, como Pablo Montero, Alejandro
Fernández o Pepe Aguilar, no es signo de
rivalidad; todo lo contrario, dicho incremento
beneficia la expansión del género
a niveles superiores.
"Para mí, el reto y la competencia son
mis propios logros", añade.
"Después de haber hecho un disco como El
aventurero, lo menos que puedo hacer es que mi
nuevo álbum sea igual o mejor que el
anterior. Esa realmente es mi competencia".
En cuanto a los momentos más
especiales de su carrera, Fernández no
puede olvidar un disco homenaje que grabó
hace unos años a su desaparecido
compatriota José Alfredo Jiménez,
uno de los más importantes cultores del
sentimiento ranchero.
"Fue
un tributo a una leyenda y un descubrimiento
para muchas personas que no conocían
algunas de sus composiciones", agrega el
artista, quien también confiesa que
debido a una actualmente limitada
producción de películas en
México, su trabajo en el cine no ha sido
más abundante.
"Independientemente de eso, yo he estado
más dedicado a mi música, a la
grabación de discos, aunque de la
televisión sí he recibido varias
ofertas".
El tema del Premio Grammy Latino, tampoco
pasa inadvertido para Fernández.
"Espero que lo bueno y lo malo sucedido
alrededor del Grammy sirva para mejorarlo y que
a los artistas nos den el lugar que realmente
tenemos".
Junto a su éxito profesional, en lo
personal Fernández es blanco de un
proceso de demandas por parte de algunos de sus
empleados.
"Hay que esperar a que termine todo el
proceso, porque el público merece una
explicación", dice. "Pero no será
hasta que el caso concluya. Por el momento, no
hay nada que decir".
Otro lunar en la vida personal del cantante
fue el deterioro que sufrió su
matrimonio, debido al exceso de compromisos con
las giras de conciertos, lo cual hacía
que Pedro permaneciera una parte considerable
del tiempo fuera de casa.
Pero, según él, "gracias a
Dios", luego de estar al borde de la
separación definitiva, las aguas tomaron
el cauce de nuevo.
"Todo está bien y espero que todo siga
bien", asegura.