Lunes 11 de diciembre 2000


Pedro Fernández alma de mariachi

"Más que cambiar o pasar a otros géneros, estoy mucho más dedicado a enriquecer nuestro sonido para que siga triunfando internacionalmente"

Luis Pardo Salabarría
Especial para Escenarios

El récord establecido en su carrera artística es impresionante, si tomamos en cuenta que acaba de cumplir 30 años: 26 producciones discográficas, 25 películas, cuatro telenovelas y cientos de conciertos alrededor del mundo. Así se resume la trayectoria profesional del cantante y actor mexicano Pedro Fernández, uno de los más arraigados en el público latino desde que debutara en la película La niña de la mochila azul, hace más de dos décadas.

"Tanto con la película como con el tema musical, el público amablemente me abrió las puertas de su corazón", recuerda Pedro, cuyo reciente trabajo musical es "Yo no fui" (Universal Music).

"El disco tiene los ingredientes suficientes para gustar, pues es muy versátil. Tiene diferentes ritmos, aunque conserva la esencia de mi estilo".

El intérprete, casado con una ex reina de belleza y padre de tres niñas, reconoce que la música mexicana tradicional ha sufrido una positiva evolución sin dañar el alma del mariachi.

"Más que cambiar o pasar a otros géneros, estoy mucho más dedicado a enriquecer nuestro sonido para que siga triunfando internacionalmente", dice Fernández, cuyo verdadero nombre es José Martín Cuevas Lobos. Lo de Pedro Fernández es un homenaje a dos figuras imprescindibles del folclor mexicano, Pedro Infante y Vicente Fernández.

No es competencia

Para él, la proliferación de otros charros jóvenes en el pentagrama mexicano, como Pablo Montero, Alejandro Fernández o Pepe Aguilar, no es signo de rivalidad; todo lo contrario, dicho incremento beneficia la expansión del género a niveles superiores.

"Para mí, el reto y la competencia son mis propios logros", añade. "Después de haber hecho un disco como El aventurero, lo menos que puedo hacer es que mi nuevo álbum sea igual o mejor que el anterior. Esa realmente es mi competencia".

En cuanto a los momentos más especiales de su carrera, Fernández no puede olvidar un disco homenaje que grabó hace unos años a su desaparecido compatriota José Alfredo Jiménez, uno de los más importantes cultores del sentimiento ranchero.

"Fue un tributo a una leyenda y un descubrimiento para muchas personas que no conocían algunas de sus composiciones", agrega el artista, quien también confiesa que debido a una actualmente limitada producción de películas en México, su trabajo en el cine no ha sido más abundante.

"Independientemente de eso, yo he estado más dedicado a mi música, a la grabación de discos, aunque de la televisión sí he recibido varias ofertas".

El tema del Premio Grammy Latino, tampoco pasa inadvertido para Fernández.

"Espero que lo bueno y lo malo sucedido alrededor del Grammy sirva para mejorarlo y que a los artistas nos den el lugar que realmente tenemos".

Junto a su éxito profesional, en lo personal Fernández es blanco de un proceso de demandas por parte de algunos de sus empleados.

"Hay que esperar a que termine todo el proceso, porque el público merece una explicación", dice. "Pero no será hasta que el caso concluya. Por el momento, no hay nada que decir".

Otro lunar en la vida personal del cantante fue el deterioro que sufrió su matrimonio, debido al exceso de compromisos con las giras de conciertos, lo cual hacía que Pedro permaneciera una parte considerable del tiempo fuera de casa.

Pero, según él, "gracias a Dios", luego de estar al borde de la separación definitiva, las aguas tomaron el cauce de nuevo.

"Todo está bien y espero que todo siga bien", asegura.


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