El admirador del
presidente
"Mirá mamá ahí esta
mi papá. Él me anda buscando y no
sabe que estoy viviendo aquí", fueron las
palabras que José Edgardo Flores, de seis
años, dijo al ver, por primera vez en la
televisión, al Presidente de la
República Francisco Flores.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Alex Sanabria
Desde que José Edgardo Flores, un
niño de tez morena, ojos achinados negros
y cabello liso, originario de Turín,
departamento de Ahuachapán,
observó por primera vez al presidente
Francisco Flores, inmediatamente lo
identificó como el padre que nunca ha
tenido.
Ninguna de las personas que se encargan de
cuidarlo en las Aldeas Infantiles S.O.S. de
Santa Ana sabe por qué el niño ha
dicho que el mandatario es su padre.
"Aquí nadie le ha dicho que el
licenciado Flores es su papá, por lo que
nos sorprendimos cuando empezó a recortar
sus fotografías y a soñar casi
todas las noches con él", afirma
María de los Ángeles Raimundo,
madre sustituta de las aldeas, que creía
que esa obsesión sería
pasajera.
Entre fotos y afiches
Fue a inicios de la pasada campaña
presidencial cuando José empezó a
coleccionar fotografías y notas
periodísticas del gobernante. Casi todos
los días escudriña pacientemente
las páginas de los periódicos para
recortar y pegar fotografías del
presidente en hojas de papel empaque.
"Guarda sus recortes como si fueran un
tesoro, ya que a nadie se los presta y
sólo pasa observándolos", dice
Raimundo.
En una de las fotos que José guarda se
ve al presidente Flores caminando en el campo,
mientras que en otras acaricia a un caballo.
"Aquí mi papá está
buscándome porque todavía no sabe
que estoy viviendo con otros niños en las
Aldeas; además él tiene un caballo
para llevarme a pasear todos los días",
dice José mientras sostiene en sus
pequeñas manos el retrato del licenciado
Flores.
Su obsesión por el mandatario ha
llegado al extremo de que se despierta contando
a sus amiguitos que ha soñado con su
papá, quien corre a su lado y le da
muchos besos y abrazos, además de que
siempre salen a pasear con los caballos.
Todos los domingos, cuando en la
televisión transmiten el acostumbrado
mensaje presidencial, José lo observa
detenidamente y no se cansa de comentarle a
otros niños que su papá lo
llegará a visitar
próximamente.
"Él puede pasar todo el tiempo
observando al licenciado Flores, e incluso hizo
que le comprara un par de anteojos igualitos a
los del presidente porque quiere parecerse a
él", señala Raimundo.
En busca del gobernante
A principios del año, en un acto
oficial que se llevaría a cabo cerca de
las Aldeas se iba a presentar el presidente de
la República, por lo que José
había solicitado a su mamá
sustituta que lo llevara al acto para verlo de
lejos.
"La emoción del niño fue tan
grande que sudaba y le temblaba el cuerpo.
Incluso lloró de emoción porque
iba a conocer a su (según él)
papá", afirma doña María.
Sin embargo, el sueño de José no
se hizo realidad, pues el mandatario no
asistió al evento.
Según los encargados de las Aldeas de
Santa Ana es la primera vez que un niño
del hogar considera que un personaje
público es el padre que nunca ha
tenido.
"Uno de mis sueños es conocer a mi
papá, pero no para pedirle ropa o
juguetes, sino que para darle un abrazo y un
beso bien grande y que si puede que me lleve a
montar a caballo", dice José Edgardo,
quien afirma que cuando sea grande quiere ser
como quien él cree es su padre: el
presidente Flores.
Una salud frágil
Los únicos datos que se tienen sobre
José Edgardo es que fue llevado a la
Aldea por una señora no identificada a la
edad de ocho meses. El niño
padecía de desnutrición severa y
de problemas en el aprendizaje.
En la actualidad, aún no se ha logrado
recuperar totalmente de la desnutrición y
padece de sinusitis crónica,
además de infecciones en la piel. A pesar
de sus dolencias, el infante asiste a kinder en
el centro de enseñanza que funciona en
las Aldeas S.O.S. El próximo año
estudiará primer grado.
Los números de la Oficina Nacional de
Coordinación de las Aldeas infantiles
S.O.S. en San Salvador es el 225-4366 y el
225-8411, a cargo de la licenciada Mirna
Prudencio Majano.