La
propuesta de Lacayo era superior a lo que la
Asamblea aprobó
La pelea por los
márgenes
Las petroleras rechazaron los
márgenes de comercialización que
les había ofrecido el Ministro de
Economía y decidieron jugarse su suerte
en la Asamblea. Pero allá les fue peor,
porque ésta los rebajó aún
más.
El Diario de
Hoy
Si hoy o mañana se reanudan las
conversaciones entre las petroleras y el
Gobierno, el punto central de discusión
será de nuevo el nivel de los
márgenes de intermediación,
aspecto en el cual el ministro de
Economía, Miguel Lacayo, ya les
había hecho una propuesta incluso
superior que aquella por la que finalmente se
decidió la Asamblea.
En el decreto aprobado por el legislativo en
la noche del pasado miércoles, se
señala en el artículo segundo:
"establécese el margen mínimo por
galón existente entre el Precio de
Paridad de Importación (PPI) y el Precio
Máximo del Mayorista (PMM) de las
gasolinas y el diesel, por un período de
tres años, contados a patir de la
vigencia del presente decreto en la siguiente
forma: gasolina especial 1.12 colones; regular,
1.0 colón y diesel 0.83 centavos"
Con esos márgenes, las petroleras no
sólo van a tener que reducir sus
ganancias, sino que sacrifican aún
más de lo que pensaban, cuando
finalizó el plazo de sus conversaciones
con Lacayo, sin acuerdo alguno.
En efecto, el Ministro les planteó
bajar de ¢1.85, margen aplicable al 15 de
agosto -último día de
negociaciones-, a un rango entre ¢1.05 y
¢1.20 para el caso de la gasolina especial.
Si por acogerse al mayor nivel posible, hubieran
aceptado los ¢1.20, habrían quedado
con ocho centavos por encima de lo que
finalmente la Asamblea les fijó.
En el caso de la gasolina regular, Lacayo
propuso un rango de entre ¢0.90 y
¢1.05. Este último es superior en
cinco centavos al colón que aprobó
el órgano legislativo.
Y en cuanto al diesel, al cual los diputados
le pusieron un límite de ¢0.83 en la
intermediación, el Ministerio de
Economía aceptaba llegar hasta los
¢0.85.
Las petroleras no quisieron aceptar los
términos propuestos por Lacayo y
decidieron jugar su suerte a lo que la Asamblea
decidiera.
A la Asamblea
En su carta a la Comisión de
Economía y Agricultura, en la que
informaba del resultado de las negociaciones, el
Ministro señaló que "en cada una
de las reuniones individuales sostenidas, la
respuesta verbal de los representantes fue
prácticamente unánime,
manifestando que con base a las consultas
realizadas con sus superiores en las respectivas
casas matrices en el exterior, no pueden otorgar
reducciones adicionales a los márgenes
actuales, así como su disposición
para que la Asamblea Legislativa decida al
respecto".
Lacayo aseguró haber intentado un
acuerdo hasta última hora. Empero, la
posición de las transnacionales fue
inflexible, siempre confiando en lo que aprobara
la Asamblea.
Por eso, Lacayo finalizó su
comunicación señalando que
"lamentablemente, nuestro objetivo de alcanzar
acuerdos para reducir los precios de los
combustibles en beneficio del consumidor, no
pudo lograrse".
Tras recibir la comunicación de
Lacayo, el diputado Orlando Arévalo,
presidente de la Comisión de
Economía de la Asamblea,
señaló que no habría nuevas
discusiones. "Les quisimos dar una segunda
oportunidad, no entendieron y es una
lástima. No entendieron el puente que les
tendimos para evitar que el caso llegara al
ámbito político", dijo.
Márgenes en reversa
Las petroleras se dieron cuenta de que las
aguas corrían en sentido contrario al que
esperaban, cuando conocieron el pasado martes
22, que la Comisión de Economía
tenía listo un anteproyecto en el que
rebajaba considerablemente los márgenes
de comercialización. De inmediato
señalaron que una ley en ese sentido, era
violatoria de las reglas del libre mercado.
Pero en la Asamblea pensaban diferente. La
base legal para adoptar su decisión,
según explicaron algunos de sus miembros,
era el Artículo 101 de la
Constitución, el cual indica que "el
orden económico debe responder
esencialmente a principios de justicia social,
que tiendan a asegurar a todos los habitantes
del país, una existencia digna del ser
humano y que defienda el interés de los
consumidores".
Acudieron además a la Ley de
Protección al Consumidor, cuyo primer
artículo expresa que "la ley tiene por
objeto salvaguardar el interés de los
consumidores, estableciendo normas que los
protejan del fraude o abuso dentro del
mercado".
Leobardo González, gerente de mercadeo
y ventas de Shell, dijo que la Asamblea
generaría un cambio en las reglas del
juego y "ese cambio significa un terremoto", que
detendría la inversión de las
petroleras en el país.
Kevin Wolahan, vicepresidente de Texaco,
añadió que además se
trataba de un cambio que lanzaría un
mensaje negativo para todo tipo de empresarios
interesados en el mercado
salvadoreño.
Manuel Rivera, gerente genetral de Esso, fue
más allá, al señalar que la
decisión de la Asamblea les
dejaría en una situación de altos
costos y márgenes poco atractivos, que no
justificarían el mantenimiento de la
operación en el país.
"Les ofrecimos más"
Lacayo advirtió lo que venía
ese mismo martes: "el margen que estipuló
la Asamblea es el menor que nosotros le
habíamos propuesto a las
compañías petroleras y que no
quisieron aceptar".
Con todo, el Ministro advirtió que los
márgenes seguriían siendo
atractivos para las transnacionales:
"actualmente tenemos márgenes que son el
doble de los que se tienen en Guatemala y
Honduras", explicó.
Luego de conocer la decisión de la
Asamblea -adoptada finalmente el
miércoles 23-, Lacayo aseguró que
la gasolina bajaría para el consumidor
final en ¢1.52 para el caso de la especial,
y en ¢1.75 para la regular.
Pero al mismo tiempo, las petroleras hicieron
público su deseo de que el Presidente
Francisco Flores vetara el decreto de la
Asamblea. Esso anunció que a partir del
viernes pasado suspendía sus inversiones
en El Salvador. Texaco dijo que una
inversión de ¢17 millones que
tenía en sus planes quedaba cancelada.
Shell, por su parte, expresó que
habría un efecto dañino en la
imagen internacional del país.
Las advertencias de las petroleras recibieron
eco en el partido oficialista Arena, que el
viernes ya no estaba seguro de haber actuado
correctamente. El Presidente de la
República, en cambio, advirtió
desde Guatemala, que firmaría el decreto
si las petroleras no reducían
voluntariamente sus precios.
El ministro de Economía afirmó
(ver página 24) estar dispuesto de nuevo
al diálogo si las petroleras lo aceptan.
Estas deben dar a conocer su respuesta hoy.