Lunes 28 de agosto


La propuesta de Lacayo era superior a lo que la Asamblea aprobó
La pelea por los márgenes

Las petroleras rechazaron los márgenes de comercialización que les había ofrecido el Ministro de Economía y decidieron jugarse su suerte en la Asamblea. Pero allá les fue peor, porque ésta los rebajó aún más.

El Diario de Hoy

Si hoy o mañana se reanudan las conversaciones entre las petroleras y el Gobierno, el punto central de discusión será de nuevo el nivel de los márgenes de intermediación, aspecto en el cual el ministro de Economía, Miguel Lacayo, ya les había hecho una propuesta incluso superior que aquella por la que finalmente se decidió la Asamblea.

En el decreto aprobado por el legislativo en la noche del pasado miércoles, se señala en el artículo segundo: "establécese el margen mínimo por galón existente entre el Precio de Paridad de Importación (PPI) y el Precio Máximo del Mayorista (PMM) de las gasolinas y el diesel, por un período de tres años, contados a patir de la vigencia del presente decreto en la siguiente forma: gasolina especial 1.12 colones; regular, 1.0 colón y diesel 0.83 centavos"

Con esos márgenes, las petroleras no sólo van a tener que reducir sus ganancias, sino que sacrifican aún más de lo que pensaban, cuando finalizó el plazo de sus conversaciones con Lacayo, sin acuerdo alguno.

En efecto, el Ministro les planteó bajar de ¢1.85, margen aplicable al 15 de agosto -último día de negociaciones-, a un rango entre ¢1.05 y ¢1.20 para el caso de la gasolina especial. Si por acogerse al mayor nivel posible, hubieran aceptado los ¢1.20, habrían quedado con ocho centavos por encima de lo que finalmente la Asamblea les fijó.

En el caso de la gasolina regular, Lacayo propuso un rango de entre ¢0.90 y ¢1.05. Este último es superior en cinco centavos al colón que aprobó el órgano legislativo.

Y en cuanto al diesel, al cual los diputados le pusieron un límite de ¢0.83 en la intermediación, el Ministerio de Economía aceptaba llegar hasta los ¢0.85.

Las petroleras no quisieron aceptar los términos propuestos por Lacayo y decidieron jugar su suerte a lo que la Asamblea decidiera.

A la Asamblea

En su carta a la Comisión de Economía y Agricultura, en la que informaba del resultado de las negociaciones, el Ministro señaló que "en cada una de las reuniones individuales sostenidas, la respuesta verbal de los representantes fue prácticamente unánime, manifestando que con base a las consultas realizadas con sus superiores en las respectivas casas matrices en el exterior, no pueden otorgar reducciones adicionales a los márgenes actuales, así como su disposición para que la Asamblea Legislativa decida al respecto".

Lacayo aseguró haber intentado un acuerdo hasta última hora. Empero, la posición de las transnacionales fue inflexible, siempre confiando en lo que aprobara la Asamblea.

Por eso, Lacayo finalizó su comunicación señalando que "lamentablemente, nuestro objetivo de alcanzar acuerdos para reducir los precios de los combustibles en beneficio del consumidor, no pudo lograrse".

Tras recibir la comunicación de Lacayo, el diputado Orlando Arévalo, presidente de la Comisión de Economía de la Asamblea, señaló que no habría nuevas discusiones. "Les quisimos dar una segunda oportunidad, no entendieron y es una lástima. No entendieron el puente que les tendimos para evitar que el caso llegara al ámbito político", dijo.

Márgenes en reversa

Las petroleras se dieron cuenta de que las aguas corrían en sentido contrario al que esperaban, cuando conocieron el pasado martes 22, que la Comisión de Economía tenía listo un anteproyecto en el que rebajaba considerablemente los márgenes de comercialización. De inmediato señalaron que una ley en ese sentido, era violatoria de las reglas del libre mercado.

Pero en la Asamblea pensaban diferente. La base legal para adoptar su decisión, según explicaron algunos de sus miembros, era el Artículo 101 de la Constitución, el cual indica que "el orden económico debe responder esencialmente a principios de justicia social, que tiendan a asegurar a todos los habitantes del país, una existencia digna del ser humano y que defienda el interés de los consumidores".

Acudieron además a la Ley de Protección al Consumidor, cuyo primer artículo expresa que "la ley tiene por objeto salvaguardar el interés de los consumidores, estableciendo normas que los protejan del fraude o abuso dentro del mercado".

Leobardo González, gerente de mercadeo y ventas de Shell, dijo que la Asamblea generaría un cambio en las reglas del juego y "ese cambio significa un terremoto", que detendría la inversión de las petroleras en el país.

Kevin Wolahan, vicepresidente de Texaco, añadió que además se trataba de un cambio que lanzaría un mensaje negativo para todo tipo de empresarios interesados en el mercado salvadoreño.

Manuel Rivera, gerente genetral de Esso, fue más allá, al señalar que la decisión de la Asamblea les dejaría en una situación de altos costos y márgenes poco atractivos, que no justificarían el mantenimiento de la operación en el país.

"Les ofrecimos más"

Lacayo advirtió lo que venía ese mismo martes: "el margen que estipuló la Asamblea es el menor que nosotros le habíamos propuesto a las compañías petroleras y que no quisieron aceptar".

Con todo, el Ministro advirtió que los márgenes seguriían siendo atractivos para las transnacionales: "actualmente tenemos márgenes que son el doble de los que se tienen en Guatemala y Honduras", explicó.

Luego de conocer la decisión de la Asamblea -adoptada finalmente el miércoles 23-, Lacayo aseguró que la gasolina bajaría para el consumidor final en ¢1.52 para el caso de la especial, y en ¢1.75 para la regular.

Pero al mismo tiempo, las petroleras hicieron público su deseo de que el Presidente Francisco Flores vetara el decreto de la Asamblea. Esso anunció que a partir del viernes pasado suspendía sus inversiones en El Salvador. Texaco dijo que una inversión de ¢17 millones que tenía en sus planes quedaba cancelada. Shell, por su parte, expresó que habría un efecto dañino en la imagen internacional del país.

Las advertencias de las petroleras recibieron eco en el partido oficialista Arena, que el viernes ya no estaba seguro de haber actuado correctamente. El Presidente de la República, en cambio, advirtió desde Guatemala, que firmaría el decreto si las petroleras no reducían voluntariamente sus precios.

El ministro de Economía afirmó (ver página 24) estar dispuesto de nuevo al diálogo si las petroleras lo aceptan. Estas deben dar a conocer su respuesta hoy.


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