Lunes 28 de agosto


La Nota del Día
 

27 de Agosto de 2000

Mucho se hizo haciendo poco

"...otro objetivo de su agenda (del candidato George Bush) hacia Hispanoamérica será defender la seguridad y estabilidad del Hemisfero Occidental contra las graves amenazas del crimen organizado, los traficantes de drogas y de los grupos terroristas.."

Servicios cablegráficos de EL DIARIO DE HOY

No es un sarcasmo decir que lo mejor que ha hecho el presidente Bill Clinton respecto a Iberoamérica es no hacer nada, recordando las catastróficas consecuencias de los programas tanto del difunto John Kennedy, como de Jimmy Carter. El paso del segundo por la presidencia estadounidense dejó a la región sumida en la guerra, regímenes socializantes y con más de cien mil muertos, provocando un retroceso de treinta y cinco años en nuestro desarrollo.

Hay que rectificar un tanto: Clinton no sólo llevó a su culminación la entrada de México en la zona de libre comercio de Norteamérica, sino que también puso en marcha la gradual incorporación de los países centroamericanos al TLC, abriendo el mercado de EE.UU. a las maquilas de tejidos. Además, el presidente siempre apoyó dar permisos de residencia a los ilegales salvadoreños, nicaragüenses y hondureños, los que, irónicamente, huyeron de los horrores causados por el carterismo.

En sus escuetos perfiles, lo anunciado respecto a Hispanoamérica por el candidato presidencial del Partido Republicano, George Bush, puede ser recibido con un optimismo cauteloso, sobre todo considerando los lazos familiares, políticos y culturales que él cultiva con México y el Hemisferio. Su hermano, el actual gobernador de la Florida, Jeb Bush, es casado con una mexicana, y se relaciona activamente con las distintas comunidades de hispanoparlantes en el país.

Muy clara, además, es la política del candidato con Cuba: mientras el dictador Castro no establezca reformas democráticas, se mantendrán las sanciones y el embargo. "Tengo fe en el avance de la libertad -dijo Bush- y ruego porque Elián González llegue a su edad adulta en una Cuba que por fin es libre".

Lo que falta reconocer, por desgracia, es que son las sanciones las que sostienen a Castro en el poder, al servirle en bandeja de plata la excusa por el desastre económico de su régimen y la perpetuación del estado de represión policial. Las sanciones son prácticamente inútiles, ya que Castro puede adquirir en Canadá, Europa y Asia lo que le haga falta. El régimen no dispone de medios de compra debido a la profunda pobreza generada por el socialismo.

Camino del desastre con la ayuda exterior

Hispanoamérica apenas se repone de los programas asistenciales y la llamada ayuda de Estados Unidos y Europa Occidental, que condicionaron el otorgamiento de créditos a la adopción de políticas de despojo, regulación y control económico. Recuérdese lo sucedido durante la década perdida en El Salvador, cuando éramos los beneficiarios de amplios programas de ayuda, que estaban hundiéndonos en la edad de piedra. La experiencia mundial al respecto es que el desarrollo de los países está en relación inversa a los montos de ayuda que recibe; en ningún caso, además, se debe confundir la "ayuda" con la inversión realizada por multinacionales y empresas.

La excelente intención y los aspectos positivos del plan Bush -como el fomento a la pequeña empresa- se deben atemperar y perfeccionar, para que en verdad nuestras naciones sean socias de progreso. Juntos y trabajando en armonía se pueden lograr grandes conquistas.


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