Los tatuajes pesan
mucho
Claro que hay satisfacciones al
incorporarse a las "maras". Les creo a los
jóvenes que en ellas encuentran personas
que les comprenden, que hablan su idioma y les
dan el valor que solos no tienen.
Por Alonso
Rivera
Dudo
que muchos admitan que la tinta usada para
tatuarse la piel y la conciencia, pesa mucho.
Decir que el pasado tiene largas sombras, se
aplica a quienes en su adolescencia creen que
ampararse en una "MS" o "18" los hace más
hombres.
Cuando un miembro de pandillas recapacita,
supera la etapa rebelde y busca un futuro, lo
primero que quiere es separarse de sus
compañeros de relajos. Entonces
sentirá el peso de los tatuajes.
Imagínese en una entrevista de trabajo,
con un punto azul entre los dedos de la mano,
una lágrima del mismo color marcada en el
rostro, un "MS" o "18" en un antebrazo.
¿Tomaría en cuenta usted esos
detallitos al entrevistarlo? Cosas peores Wilber
Cerón fue de los que se arrepintieron de
pertenecer a las "maras" en San Miguel.
Los llamados de su madre lo convencieron de
cambiar su vida, se acompañó, tuvo
una niña y vivía como cualquier
otra persona, hasta que la sombra del pasado lo
alcanzó y dos pandilleros lo mataron a
balazos. ¡Eran los mismos que meses antes
fueron sus entrañables amigos, los
únicos que lo comprendían! No
estoy en contra de que los jóvenes se
unan en grupos, que crean en algo y defiendan
sus principios.
Pero sí de que se organicen para
agredir, usar la violencia o simplemente
desperdiciar los pocos años de juventud
en la vagancia, drogas y delincuencia. Claro. No
todos los "mareros" son violentos o
drogadictos.Pero abundan. Además, "el que
entre lobos anda..."
En una semana hemos tenido demasiadas
noticias de adolescentes que echaron a la basura
gran parte de su vida. En Usulután, hubo
un muerto y varios heridos en una riña de
pandillas. En Santa Ana, un joven de 17
años permanecerá siete en un
centro de readaptación por homicidio, y
otro de 14 vivirá cinco de libertad
asistida por violar a una menor.
En San Miguel, un joven de 19 años y
otro de 15 asaltaban con una pistola de juguete
y en Chalatenango, un menor de edad formaba
parte de un grupo de sujetos capturados por
violar a una mujer.
¿Culpables?
Cada vez que veo a un joven tatuado,
endrogado o lanzando piedras a otros, pienso en
sus padres. ¡Es admirable la forma en que
educaron a sus retoños¡ De seguro
sus papás los ignoran o maltratan a
diario. Sería la fórmula
lógica de
"acción-reacción".
Al fin de cuentas, los principales afectados
serán los mismos que tatúan su
piel sin pensar que aunque en el futuro decidan
cambiar para bien, el daño que causen a
otros dejará huellas imborrables.
Si un adolescente se siente con el derecho de
agredir, matar, ingerir drogas o robar,
también debe ser consciente de que la
delincuencia se castiga. Las autoridades deben
aplicar iguales leyes a todos. ¿O es menos
muerto el asesinado por un menor?
Sólo una vez se vive y es mejor pensar
que no toda la vida serán adolescentes.
Un día tendrán que asumir la
responsabilidad de sus actos.