Martes 15 de agosto


Productores pensaban sembrar más de 7 mil manzanas
Siembra de algodón cae 60%

La generación de empleos en el campo, los ingresos de los productores y la producción total de algodón, bajarán drásticamente por la reducción de las siembras. Aumentará la cantidad de tierras ociosas

Lourdes Méndez
El Diario de Hoy

La falta de financiamiento y de un apoyo decidido del Gobierno truncó las ambiciones de los algodoneros para la cosecha 2000/2001.

Así lo considera la Cooperativa de Algodoneros de El Salvador (COPAL), tras conocer que de las 7,000 manzanas que se esperaban, sólo se cultive el 60%.

Para lograr cultivar el 40% de algodón, que representa un rango de 2,500 a 3 mil manzanas, los productores se financiaron con fondos propios y con algunos créditos que lograron obtener de la banca privada y otras fuentes.

Las siembras, que iniciaron el 24 de julio pasado, finalizan oficialmente hoy, pero hasta el domingo 20 concluye el período óptimo de cultivo. Pasada esa fecha, los riesgos para el productor son mayores, aunque por la misma falta de dinero es bastante probable que ya no prosigan las intenciones.

Entre la siembra y la recolección del algodón deberán transcurrir cinco meses. Es decir que la nueva cosecha se empezará a recoger el 15 de diciembre para cerrar el 10 de marzo de 2001.

"Son 75 días los que dura la recolección. Lastimosamente, al denegarse el financiamiento también se impactó el volumen de la producción, la generación de empleos en el campo y los ingresos que perciben los productores", dijo José Ramiro Parada, presidente de la COPAL.

Falta de créditos

Aunque confiesan que no abandonarán la idea de seguir con el plan de reactivación del cultivo, la COPAL está decepcionada por la falta de apoyo financiero y técnico que provee el Gobierno.

"Hasta el momento, a la banca sólo se le adeuda el 2% de los créditos de avío otorgados para la cosecha 1999/2000. Está pendiente un monto aproximado de ¢300 mil, distribuido entre dos a tres productores", comentó Ramírez.

Pero aun cuando existe esa deuda, la COPAL cree que de todas las actividades agropecuarias productivas, el rubro del algodón es el más rentable.

"Todo el crédito algodonero estuviera saldado, pero los bancos decidieron, sin consultar con los 2 ó 3 clientes, aplicar pagos de la cuenta del algodón a otros créditos que los productores tenían, por ejemplo pago de intereses en la cuenta de caña de azúcar".

Y añadió: "De no haberlos tomado, esos productores ya habrían cancelado los créditos".

Pero más allá de esos casos, Ramírez explicó que la filosofía del sistema financiero, para no costear la nueva cosecha, es simple. "Cada banco les explicó a los solicitantes que le denegaban el financiamiento porque tenían cuentas pendientes con otros rubros agrícolas.

A su juicio, "de esa forma los bancos los amarraron y no les dejan opciones". Y se pregunta ¿cómo piensan que el productor honrará las deudas, si también le cierran la posibilidad de cultivar algo rentable, que tiene buen precio en el mercado internacional y que, a la vez, tiene una demanda interna insatisfecha? "Es ilógico", se respondió el dirigente gremial.

Asistencia técnica

Otro punto que ha incidido en la reducción de las áreas a sembrar (y que lastimosamente se suman a la lista de tierras ociosas y en abandono) "es la falta de definición estatal para las políticas agropecuarias", sostiene Ramírez.

"Ni la banca ni las aseguradoras le apuestan a la actividad, precisamente por la falta de señales claras del gobierno", apunta la COPAL.

Para la cosecha 2000/2001, "la asistencia técnica que brinda el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria (CENTA), fue reducida".

Ramírez explicó que la anomalía ha sido notificada al gobierno. Sin embargo, la carencia de la asistencia técnica oportuna también tendrá un severo impacto.

"La asistencia no es satisfactoria porque en el período de siembra se requiere de asesoría especializada, que recomiende la cantidad de semilla ideal para la siembra, o el distanciamiento entre surcos y plantas, entre otros aspectos", recalcó Ramírez.

Para la gremial, algunos productores redujeron el área de siembra y otros dejaron de cultivar, no por la falta de credibilidad en el algodón, sino porque el cultivo demanda una gran inversión, a la vez que requieren más asistencia técnica.


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