Productores
pensaban sembrar más de 7 mil
manzanas
Siembra de
algodón cae 60%
La generación de empleos en el
campo, los ingresos de los productores y la
producción total de algodón,
bajarán drásticamente por la
reducción de las siembras.
Aumentará la cantidad de tierras
ociosas
- Lourdes
Méndez
- El Diario
de Hoy
La falta de financiamiento y de un apoyo
decidido del Gobierno truncó las
ambiciones de los algodoneros para la cosecha
2000/2001.
Así lo considera la Cooperativa de
Algodoneros de El Salvador (COPAL), tras conocer
que de las 7,000 manzanas que se esperaban,
sólo se cultive el 60%.
Para lograr cultivar el 40% de
algodón, que representa un rango de 2,500
a 3 mil manzanas, los productores se financiaron
con fondos propios y con algunos créditos
que lograron obtener de la banca privada y otras
fuentes.
Las siembras, que iniciaron el 24 de julio
pasado, finalizan oficialmente hoy, pero hasta
el domingo 20 concluye el período
óptimo de cultivo. Pasada esa fecha, los
riesgos para el productor son mayores, aunque
por la misma falta de dinero es bastante
probable que ya no prosigan las intenciones.
Entre la siembra y la recolección del
algodón deberán transcurrir cinco
meses. Es decir que la nueva cosecha se
empezará a recoger el 15 de diciembre
para cerrar el 10 de marzo de 2001.
"Son 75 días los que dura la
recolección. Lastimosamente, al denegarse
el financiamiento también se
impactó el volumen de la
producción, la generación de
empleos en el campo y los ingresos que perciben
los productores", dijo José Ramiro
Parada, presidente de la COPAL.
Falta de créditos
Aunque confiesan que no abandonarán la
idea de seguir con el plan de
reactivación del cultivo, la COPAL
está decepcionada por la falta de apoyo
financiero y técnico que provee el
Gobierno.
"Hasta el momento, a la banca sólo se
le adeuda el 2% de los créditos de
avío otorgados para la cosecha 1999/2000.
Está pendiente un monto aproximado de
¢300 mil, distribuido entre dos a tres
productores", comentó Ramírez.
Pero aun cuando existe esa deuda, la COPAL
cree que de todas las actividades agropecuarias
productivas, el rubro del algodón es el
más rentable.
"Todo el crédito algodonero estuviera
saldado, pero los bancos decidieron, sin
consultar con los 2 ó 3 clientes, aplicar
pagos de la cuenta del algodón a otros
créditos que los productores
tenían, por ejemplo pago de intereses en
la cuenta de caña de azúcar".
Y añadió: "De no haberlos
tomado, esos productores ya habrían
cancelado los créditos".
Pero más allá de esos casos,
Ramírez explicó que la
filosofía del sistema financiero, para no
costear la nueva cosecha, es simple. "Cada banco
les explicó a los solicitantes que le
denegaban el financiamiento porque tenían
cuentas pendientes con otros rubros
agrícolas.
A su juicio, "de esa forma los bancos los
amarraron y no les dejan opciones". Y se
pregunta ¿cómo piensan que el
productor honrará las deudas, si
también le cierran la posibilidad de
cultivar algo rentable, que tiene buen precio en
el mercado internacional y que, a la vez, tiene
una demanda interna insatisfecha? "Es
ilógico", se respondió el
dirigente gremial.
Asistencia técnica
Otro punto que ha incidido en la
reducción de las áreas a sembrar
(y que lastimosamente se suman a la lista de
tierras ociosas y en abandono) "es la falta de
definición estatal para las
políticas agropecuarias", sostiene
Ramírez.
"Ni la banca ni las aseguradoras le apuestan
a la actividad, precisamente por la falta de
señales claras del gobierno", apunta la
COPAL.
Para la cosecha 2000/2001, "la asistencia
técnica que brinda el Ministerio de
Agricultura y Ganadería (MAG), a
través del Centro Nacional de
Tecnología Agropecuaria (CENTA), fue
reducida".
Ramírez explicó que la
anomalía ha sido notificada al gobierno.
Sin embargo, la carencia de la asistencia
técnica oportuna también
tendrá un severo impacto.
"La asistencia no es satisfactoria porque en
el período de siembra se requiere de
asesoría especializada, que recomiende la
cantidad de semilla ideal para la siembra, o el
distanciamiento entre surcos y plantas, entre
otros aspectos", recalcó
Ramírez.
Para la gremial, algunos productores
redujeron el área de siembra y otros
dejaron de cultivar, no por la falta de
credibilidad en el algodón, sino porque
el cultivo demanda una gran inversión, a
la vez que requieren más asistencia
técnica.