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Leonor Guirola de Llach, presidenta de Ayúdame a Vivir.

“Queremos que los niños tengan su oportunidad de vida”

La fundación tiene 27 años de trabajar de la mano con el Hospital Benjamín Bloom para brindar una atención integral a los niños con cáncer en el país.

Leonor de Llach fue una de la fundadoras de Ayúdame a Vivir al ver la necesidad que existía para mejorar la atención de los niños.

Por Xenia González Oliva

Feb 09, 2018- 07:25

“Jamás”, responde Leonor de Llach ante la pregunta de si alguna vez ha pensado en tirar la toalla durante los 27 años que se ha dedicado por la causa de los niños con cáncer en El Salvador.

“Al contrario. Siempre para adelante”, añade.

En 1990, la palabra “cáncer” era sinónimo de muerte en el país. No había estadística de sobrevivencia ni especialistas de oncología para los niños.

“No había nada de nada”, asegura de Llach, una de las fundadoras y actual presidenta de la Fundación Ayúdame a Vivir. Con el apoyo de cinco mujeres más, algunas que ya habían tenido que sufrir el impacto del cáncer en sus familias, se aventuraron en el desafío de mejorar la atención del cáncer infantil.

De Llach admite que en ese momento, en medio del ambiente de entusiasmo, quizá no se esperaban lo difícil que sería la tarea en la que se estaban embarcando. Pero el entusiasmo nunca ha disminuido, ha aumentado.

La fundación nació oficialmente el 15 de febrero de 1991 y desde entonces ha trabajado de la mano con el Hospital Benjamín Bloom.

Actualmente, más de dos décadas después, el servicio de Oncología y el programa de atención de la leucemia es considerado un modelo de atención del cáncer pediátrico, según publicó la revista médica The Lancet.


Casos nuevos de cáncer pediátricos atendidos por el Hospital Bloom entre 2014 y 2017


Ser parte de la fundación es vivir cada día con la esperanza de que los niños que son atendidos en el centro médico sigan vivan. Los logros han sido muchos, desde cada vida que se logra salvar hasta la mejora de la capacidad de los especialistas y el equipo para la atención de los niños.

Aunque son más las vidas que se salvan, la pérdida de un niño es un duro impacto, pero el duelo da paso a la decisión de continuar la lucha y de mejorar.

Otra tarea, que a veces se vuelve un desafío, es la de abogar por la solidaridad y el apoyo económico para la fundación. Pero De Llach y su equipo están decididos a conseguir el financiamiento que necesitan por todos los medios para poder brindar el mejor tratamiento posible a los pacientes.

“Son niños. El niño tiene derecho de jugar, de divertirse, de estudiar, de crecer, de vivir”. De Llach señala que son la única institución en el país que brinda ese tipo de atención para el cáncer pediátrico.

Cada mes, la Fundación Ayúdame a Vivir destina un promedio de $100,000 a la compra de medicamentos oncológicos. Al año, el centro médico brinda más de 16,051 quimioterapias.

Hay alrededor de 600 niños en tratamiento activo anualmente. Y se ha logrado que el 70 % tenga posibilidad de vida.

De Llach dice que es por los niños que necesitan todo el apoyo posible y no se cansarán de pedir ayuda, ya que siempre hay muchas necesidades.

No obstante, De Llach agradeció la constante solidaridad de la sociedad salvadoreña, que pese a los difíciles momentos económicos que se estén viviendo, siempre hay personas dispuestas a dar algo para los niños con cáncer.

“Ayúdame a Vivir existe para salvar a los niños, pero es gracias a las personas y a las empresas que se han unido a esta labor”, añadió Keny Morales, jefa de recaudación de fondos.

Morales y De Llach aseguraron que una persona, con tan solo dar $1 al mes, puede hacer mucho para los niños en tratamiento. La fundación cuenta con el programa padrino, en el cual una persona o empresa da voluntariamente una cuota mensual, que puede ser hasta de $3. El recolector de la fundación llega hasta el lugar donde la persona esté.

Además hay alcancías ubicadas en distintos establecimientos. “Damos la satisfacción que le queda a la persona de que los niños se salvan”, dijo Morales.

La solidaridad también la ven con el grupo de padres de niños que han pasado por su tratamiento y siguen llegando para apoyar de alguna forma a los padres de los nuevos pacientes.

Entre sus sueños, De Llach tiene que el Bloom y la fundación puedan recibir a los niños mayores de 12 años, pero los recursos con los que cuentan aún no lo permiten.

“Para mí, niños son hasta la mayoría de edad. (…) Sería maravilloso algún día, sí sería maravilloso”, reitera.

Las personas interesadas en poder donar a la fundación o unirse al plan padrino pueden llamar al teléfono 2264-6201. “De dólar en dólar podemos sumarle”, dijo Morales.

Tags Cáncer Hospital Bloom

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