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| En tratamiento. Kevin, de nueve años, recibe atención en el Bloom tras quemarse con un silbador que llevaba en la bolsa. Foto EDH |
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los gritos de Kevin Munguía, de nueve años, desgarran el silencio de la sala de Cirugía Plástica del Hospital Bloom. Son las 11:30 a.m. las enfermeras curan una parte muslo y los genitales, quemados al prender fuego un cohete que llevaba en el bolsillo. De eso hace ya dos semanas.
Esos minutos de dolor que sufre Kevin se convierten con el paso del tiempo en una vida con secuelas irreparables para un niño lesionado con la pólvora. Un dolor, muchas veces prevenible, que ha llevado a las representaciones de la OPS, OIT, Unicef e instituciones locales a plantear hoy al gobierno nuevas acciones para evitar nuevos casos como Kevin. Para ello plantean limitar la edad de uso de los cohetes, además de la presencia de niños en el proceso de fabricación y comercialización.
Eduardo Guerrero, director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el país, explicó ayer que la propuesta irá encaminada a que los niños no hagan uso de esos productos. Además, desde los 12 y a los 18 años, el uso de estos productos pirotécnicos sea gradual.
En 2004, Salud Pública registró 374 menores quemados por pólvora en las fiestas de Navidad. Un año después, 306.
En muchos casos, asevera el ministro de Salud, Guillermo Maza, el accidente se produce cuando el niño prende el cohete.
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| Oferta. Carolina Palacios atiende en la venta de cohetes Paty. Foto EDH |
Guerrero añadió que de acuerdo con estudios y encuestas de opinión, cerca del 65 por ciento de la población está a favor de este tipo de medidas preventivas para reducir el riesgo.
Los detalles de este trabajo, que llevó dos años, se conocerán hoy. El funcionario aclaró que la OPS no está en contra de la fabricación de estos materiales, pero la propuesta demanda más acciones para que el proceso sólo se haga en lugares con medidas de seguridad.
En el lanzamiento de la campaña para la prevencion de quemaduras en niños, Mirian de Figueroa, directora de la Unicef, destacó que el impacto de las lesiones va más allá del millón y medio de dólares que se invierten en el tratamiento de los afectados. Muchos de los pequeños, agregó de Figueroa, lidian con incapacidades físicas y daños sicológicos.
La representante de la Unicef asegura que también se debe hacer un trabajo que combine el marco legal con el escenario epidemiológico para generar un cambio en la cultura de la quema de artefactos. El proyecto tiene su base en tratados suscritos por el país como la Convención de los Derechos del Niño y el Convenio sobre las Peores formas del Trabajo Infantil.
Presentan la campaña preventiva en el Bloom
Decididas a no bajar la guardia en los festejos de Navidad y fin de año, las autoridades de Salud y la Secretaría Nacional de la Familia lanzaron ayer la “Campaña nacional de prevención de niños y adolescentes quemados por manejo de productos pirotécnicos”.
El esfuerzo, también acompañado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Unicef, comprende la difusión de anuncios televisivos, radiales y afiches con mensajes dirigidos a sensibilizar a los padres para que eviten accidentes con estos materiales.
El ministro de Salud, Guillermo Maza, en compañía de la Primera Dama de la República, Ana Ligia de Saca, explicó que el mayor número de personas quemadas se produce el 24, 25 y 31 de diciembre, así como el primer día del año.
El 80 por ciento de los afectados está entre los cinco y 39 años. Según externó, el 58% de los casos es por culpa de morteros y silbadores.
Esta temporada, el Hospital Bloom ha atendido cuatro casos; el último de ellos es Kevin.

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