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Cerraron los prostíbulos

La Libertad. Alcaldías como la de la ciudad de La Libertad se esfuerzan por erradicar estos antros de tolerancia, mientras en otros municipios las autoridades los admiten.

Publicada 6 de diciembre de 2006, El Diario de Hoy

Espera. En diferentes lugares, hay mujeres que se prostituyen a todas horas. Foto: EDH

El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Al fin. Según las autoridades de La Libertad, los dos únicos burdeles que funcionaban en la ciudad portuaria fueron clausurados.

La municipalidad atendió las quejas de vecinos por los escándalos que en esos sitios ocurrían con frecuencia.

Es la versión oficial y para mantener la situación así, la vigilancia de centros en los que se vende licor, es continua.

Durante muchos años funcionaron dos burdeles en el acceso a la ciudad. En julio anterior, la propietaria de uno de ellos fue ultimada en el interior de un establecimiento. En esa ocasión también pereció un niño de dos años.

Poco después un presunto marero fue ultimado en otro negocio situado contiguo a este, por lo que también optaron por cerrarlo. Fue el final de este tipo de negocios en el Puerto de La Libertad.

Cambios

El comercio sexual abierto en esta localidad se ha reducido y con ello, aumenta la tranquilidad de vecinos que lamentaron muchas veces los escándalos que se producían en esos sitios.

El alcalde Carlos Farabundo Molina admite que recibieron muchas protestas por los desórdenes y por la presencia de antisociales en esos antros.

Pero a la fecha, hay ventas de bebidas embriagantes que también tienen preocupados a los pobladores.

“En algunos hay comercio sexual”, expresó un poblador que no quiso dar detalles sobre ello.

La PNC coincide con la alcaldía: No existe zona roja en la ciudad. El sub inspector Ernesto Bonilla, jefe del puesto local expresa que “no hay prostitución en comparación con otra ciudades portuarias como Acajutla, en Sonsonate, donde hay un sector de la ciudad conocido como zona roja.

Para evitar que se desarrolle de nuevo el comercio sexual, la PNC y alcaldía mantienen especial vigilancia sobre negocios en los que se venden bebidas embriagantes, especialmente los situados en la Primera Avenida Norte.

El alcalde explica que incluso fue erradicado el trabajo sexual callejero de tres travestis en la ciudad. “A ellos se les ubicó en trabajos formales desde mediados de año. Uno vende en el mercado, otro labora en los baños públicos”, detalla.

La alcaldía emitió una ordenanza que prohibe a las prostitutas permanecer en bares o sitios públicos.,

Aplicar la medida de manera radical les ha permitido cambiar la imagen de la ciudad. “Vigilamos el parque para que no haya comercio sexual”, expresa el edil.


Quezaltepeque sufre tolerancia y abusos

Riesgo. Sobre la Segunda Avenida Norte hay varios de estos establecimientos. Foto: EDH

Caminar en horas de la tarde en la zona urbana, cerca de la terminal de buses de esta ciudad, es un riesgo.

La presencia de antisociales y ebrios es un malestar diario, especialmente en la Segunda Avenida Norte. Ahí se encuentra un establecimiento considerado bar, barra show o venta de licores.

Para muchos vecinos, la peligrosidad es sinónimo de este lugar. Según las instituciones de socorro en este antro han resultado personas lesionadas de bala.

Muy cerca se encuentra la parada de buses de la ruta que autobuses que conduce a San Matías.

Pero no es el único problema. En la Octava Calle Poniente funciona otro negocio de este tipo.

Lejos de disminuir, la situación se agrava. Recientemente la comuna autorizó la apertura de un nuevo local o barra show donde funciona un billar en la Sexta Calle Poniente.

La presencia de personas sospechosas y pandilleros hace de este lugar un sitio peligroso no solo los que pasan por el lugar sino para quienes viven cerca.

“En un tiroteo que podría ocurrir de día o de noche, una bala perdida podría penetrar las casas”, dijo un habitante del lugar que no quiso ser identificado.

En Quezaltepeque hay barrios en los que hay más ventas de bebidas embriagantes que tiendas. La ciudad está plagada de cantinas y negocios similares.

Para muestra, La Segunda Avenida Norte, y Primera Avenida Oriente, así como la Segunda Calle Poniente y Tercera Calle Poniente. En todas estas vías hay establecimientos con fachada de ventas de licores, en los que trabajan mujeres de dudosa reputación.

Algunos residentes mencionan que las calles y avenidas de la ciudad centenaria son frecuentadas por homosexuales y que llegan una discoteca.

Muchos habitantes se quejan de los desórdenes y piden a la municipalidad que revise las ordenanzas para el funcionamiento de estos sitios.

Hay negocios registrados que son fachadas

Adversan. Vecinos no aceptan estos negocios. Foto: EDH

El alcalde de Quezaltepeque, Manuel Flores, enfatiza que en la ciudad no existe lugares de prostitución declarados como tales.

Según él, en la oficina de catastro no hay registros de burdeles, sólo como establecimientos en los que se vende licor y hay otras diversiones. El alcalde Flores no puede definir como se les llama a estos sitios.

A algunos los conocen como “night club” o “barra show”, pero asegura que en estos lugares no se permite que se ejerza la prostitución.

El funcionario dijo que “en algunos lados”, que no especificó, estos locales se convierten en fachadas, para actividades ilegales. Pero les resulta muy difícil detectarlos por que nadie los denuncia.

Las discotecas están entre los negocios que más se vigilan, debido a que allí se presume que consumen drogas.

Debido a la persistencia en el consumo de los estupefacientes, y venta libre de licor a menores, la unidad de catastro procedió a cerrar dos discotecas en la ciudad.

No se puede detectar si hay prostitución. Se presume que la gente llega a bailar y a tomar licor.

El Cuerpo de Agentes Metropolitanos en conjunto con la PNC patrulla estos y otros lugares.

Un negocio que aún no causa problemas

Hay un sólo sitio en el que aún las autoridades del Puerto de La Libertad tratan de verificar si hay comercio sexual.

Es una “barra show” instalada en la entrada a la playa San Diego. Pero a las autoridades no les preocupa mucho porque el movimiento de clientes en el sitio no es mucho.

Ahí sólo trabajan cuatro mujeres y las autoridades permanecen pendientes de cualquier desorden.

En caso de producirse o haber quejas formales de los vecinos por ello, lo clausurarían de inmediato. La alcaldía trata de mantener el control de estos negocios en todo el municipio así como de otros que puedan llevar intranquilidad a los vecinos.

Por ello el alcalde explica que los miembros del Cuerpo de Agentes Metropolitanos verifican que los establecimientos nocturnos cierren sus puertas a las 12:00 de la noche, hora máxima a la que se permite que atiendan clientes. A la fecha no ha habido problemas.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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