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| Espera. En diferentes lugares, hay mujeres
que se prostituyen a todas horas. Foto: EDH
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El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Al fin. Según las autoridades de La Libertad, los dos únicos
burdeles que funcionaban en la ciudad portuaria fueron clausurados.
La municipalidad atendió las quejas de vecinos por los escándalos
que en esos sitios ocurrían con frecuencia.
Es la versión oficial y para mantener la situación así,
la vigilancia de centros en los que se vende licor, es continua.
Durante muchos años funcionaron dos burdeles en el acceso a la
ciudad. En julio anterior, la propietaria de uno de ellos fue ultimada
en el interior de un establecimiento. En esa ocasión también
pereció un niño de dos años.
Poco después un presunto marero fue ultimado en otro negocio situado
contiguo a este, por lo que también optaron por cerrarlo. Fue el
final de este tipo de negocios en el Puerto de La Libertad.
Cambios
El comercio sexual abierto en esta localidad se ha reducido y con ello,
aumenta la tranquilidad de vecinos que lamentaron muchas veces los escándalos
que se producían en esos sitios.
El alcalde Carlos Farabundo Molina admite que recibieron muchas protestas
por los desórdenes y por la presencia de antisociales en esos antros.
Pero a la fecha, hay ventas de bebidas embriagantes que también
tienen preocupados a los pobladores.
“En algunos hay comercio sexual”, expresó un poblador
que no quiso dar detalles sobre ello.
La PNC coincide con la alcaldía: No existe zona roja en la ciudad.
El sub inspector Ernesto Bonilla, jefe del puesto local expresa que “no
hay prostitución en comparación con otra ciudades portuarias
como Acajutla, en Sonsonate, donde hay un sector de la ciudad conocido
como zona roja.
Para evitar que se desarrolle de nuevo el comercio sexual, la PNC y alcaldía
mantienen especial vigilancia sobre negocios en los que se venden bebidas
embriagantes, especialmente los situados en la Primera Avenida Norte.
El alcalde explica que incluso fue erradicado el trabajo sexual callejero
de tres travestis en la ciudad. “A ellos se les ubicó en
trabajos formales desde mediados de año. Uno vende en el mercado,
otro labora en los baños públicos”, detalla.
La alcaldía emitió una ordenanza que prohibe a las prostitutas
permanecer en bares o sitios públicos.,
Aplicar la medida de manera radical les ha permitido cambiar la imagen
de la ciudad. “Vigilamos el parque para que no haya comercio sexual”,
expresa el edil.
Quezaltepeque sufre tolerancia y abusos
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| Riesgo. Sobre la Segunda Avenida Norte hay
varios de estos establecimientos. Foto: EDH
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Caminar en horas de la tarde en la zona urbana, cerca de la terminal
de buses de esta ciudad, es un riesgo.
La presencia de antisociales y ebrios es un malestar diario, especialmente
en la Segunda Avenida Norte. Ahí se encuentra un establecimiento
considerado bar, barra show o venta de licores.
Para muchos vecinos, la peligrosidad es sinónimo de este lugar.
Según las instituciones de socorro en este antro han resultado
personas lesionadas de bala.
Muy cerca se encuentra la parada de buses de la ruta que autobuses que
conduce a San Matías.
Pero no es el único problema. En la Octava Calle Poniente funciona
otro negocio de este tipo.
Lejos de disminuir, la situación se agrava. Recientemente la comuna
autorizó la apertura de un nuevo local o barra show donde funciona
un billar en la Sexta Calle Poniente.
La presencia de personas sospechosas y pandilleros hace de este lugar
un sitio peligroso no solo los que pasan por el lugar sino para quienes
viven cerca.
“En un tiroteo que podría ocurrir de día o de noche,
una bala perdida podría penetrar las casas”, dijo un habitante
del lugar que no quiso ser identificado.
En Quezaltepeque hay barrios en los que hay más ventas de bebidas
embriagantes que tiendas. La ciudad está plagada de cantinas y
negocios similares.
Para muestra, La Segunda Avenida Norte, y Primera Avenida Oriente, así
como la Segunda Calle Poniente y Tercera Calle Poniente. En todas estas
vías hay establecimientos con fachada de ventas de licores, en
los que trabajan mujeres de dudosa reputación.
Algunos residentes mencionan que las calles y avenidas de la ciudad centenaria
son frecuentadas por homosexuales y que llegan una discoteca.
Muchos habitantes se quejan de los desórdenes y piden a la municipalidad
que revise las ordenanzas para el funcionamiento de estos sitios.
Hay negocios registrados que son fachadas
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| Adversan. Vecinos no aceptan estos negocios.
Foto: EDH |
El alcalde de Quezaltepeque, Manuel Flores, enfatiza que en la ciudad
no existe lugares de prostitución declarados como tales.
Según él, en la oficina de catastro no hay registros de
burdeles, sólo como establecimientos en los que se vende licor
y hay otras diversiones. El alcalde Flores no puede definir como se les
llama a estos sitios.
A algunos los conocen como “night club” o “barra show”,
pero asegura que en estos lugares no se permite que se ejerza la prostitución.
El funcionario dijo que “en algunos lados”, que no especificó,
estos locales se convierten en fachadas, para actividades ilegales. Pero
les resulta muy difícil detectarlos por que nadie los denuncia.
Las discotecas están entre los negocios que más se vigilan,
debido a que allí se presume que consumen drogas.
Debido a la persistencia en el consumo de los estupefacientes, y venta
libre de licor a menores, la unidad de catastro procedió a cerrar
dos discotecas en la ciudad.
No se puede detectar si hay prostitución. Se presume que la gente
llega a bailar y a tomar licor.
El Cuerpo de Agentes Metropolitanos en conjunto con la PNC patrulla estos
y otros lugares.
Un negocio que aún no causa problemas
Hay un sólo sitio en el que aún las autoridades del Puerto
de La Libertad tratan de verificar si hay comercio sexual.
Es una “barra show” instalada en la entrada a la playa San
Diego. Pero a las autoridades no les preocupa mucho porque el movimiento
de clientes en el sitio no es mucho.
Ahí sólo trabajan cuatro mujeres y las autoridades permanecen
pendientes de cualquier desorden.
En caso de producirse o haber quejas formales de los vecinos por ello,
lo clausurarían de inmediato. La alcaldía trata de mantener
el control de estos negocios en todo el municipio así como de otros
que puedan llevar intranquilidad a los vecinos.
Por ello el alcalde explica que los miembros del Cuerpo de Agentes Metropolitanos
verifican que los establecimientos nocturnos cierren sus puertas a las
12:00 de la noche, hora máxima a la que se permite que atiendan
clientes. A la fecha no ha habido problemas.
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