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| San Martín. Uno de los municipios donde
han disminuido los homicidios. Foto EDH |
Karen Molina
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un mayor protagonismo de las municipalidades en la prevención
del delito, así como el desarrollo de programas preventivos y fomento
de lugares de sano esparcimiento en las ciudades, son algunas de los planes
que podrían implementarse para el combate de la violencia en el
país.
La idea fue puesta sobre la mesa luego que Antanas Mockus, ex alcalde
de la ciudad de Bogotá, Colombia, explicara que la violencia no
sólo debe combatirse con represión, sino con otras actividades
preventivas desde las localidades.
La conferencia, promovida por el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Nacional para la Seguridad Ciudadana,
fue inaugurada por el presidente Antonio Saca y reunió a los principales
jefes de seguridad del país así como alcaldes del gran San
Salvador y otros funcionarios.
Todos coincidieron en que son los ediles quienes tienen la capacidad de
focalizar los principales problemas en los municipios y los que podrían
desarrollar programas de seguridad en coordinación con la Policía
Nacional Civil.
El Ministro de Gobernación, René Figueroa, citó que
el amplio reportaje de El Diario de Hoy, publicado el fin de semana, que
establece que la violencia se concentra en 15 municipios del país
y que éstos, además de tener los mayores índices
de homicidios, también son los más poblados y con más
factores de riesgo que otros.
Peter Grohmann, representante delPNUD, dijo que el 11.5 por ciento del
Producto Interno Bruto (PIB) del país que es utilizado para combatir
la violencia está afectando “alcanzar los Objetivos de Desarrollo
del Milenio”, programados por la ONU para el 2015.
La ponencia
Mockus cree que muchos de las acciones que implementó en la ciudad
de Bogotá hace casi una década, cuando se le consideraba
el país más violento, podrían comenzar a aplicarse
en el país.
Actividades como la restricción de alcohol hasta cierta hora de
la noche así como la prohibición de armas y la cooperación
de la Iglesia fueron de gran ayuda para que la ciudad recuperara su seguridad.
El respeto mutuo entre vecinos e, incluso, entre instituciones, pudieran
ayudar a las ciudades a ser menos violentas, asegura Mockus.
¿Qué pasa si trabajamos sobre el respeto?, preguntó
entre los invitados, quienes aprobaron sus palabras con un movimiento
de cabeza.
Sin embargo, el mismo director de la Policía Nacional Civil, Rodrigo
Ávila, cree que el país tiene problemas tan fundamentales
como el que en un espacio de más de 21 mil kilómetros cuadrados
haya 262 municipios difíciles de controlar.
“El modelo de Colombia es inaplicable para el país porque
hay muchos municipios”, dijo el director, quien tiene que a su cargo
más de 13 mil agentes de seguridad pública en todo el país.
“Lo ideal sería que hubiera cuatro policías por cada
mil habitantes”, dijo Ávila.
José María Tojeira, rector de la Universidad Centroamericana
y miembro de la Comisión Nacional para la Seguridad, coincidió
en que no es fácil plantear soluciones cuando en el país,
la polarización entre partidos alarga las discusiones y no se logran
concretizar planes.
El abogado Fidel Chávez Mena también cree que la polarización
y falta de consenso han impedido la creación de políticas
públicas de seguridad.
Coordinación
El ministro de Gobernación, René Figueroa, por su parte,
considera que son los alcaldes de cada ciudad quienes deben involucrarse
en la lucha contra la violencia pues son ellos quienes están cerca
de la población.
Localidades como San Martín e Ilopango, consideradas hace un año
como municipios violentos, han disminuido su nivel de criminalidad.
Según Figueroa, la efectividad ha sido producto del refuerzo que
se le dio a la PolicíaNacional Civil “pasaron de 40 a 100
policías”, dijo el ministro. No obstante, cree que es necesario
trabajar en el resto de localidades para no permitir que sus índices
de violencia aumenten.
El otro punto ha sido la coordinación entre los habitantes de las
municipalidades. “Hemos organizado a 190 municipios y ya hay 350
subcomités de seguridad ciudadana”.
“Debemos trabajar juntos”, dijo.
Recomendaciones desde colombia
Antanas Mockus dio algunos desafíos para el país
- Ponerle gerencia a la actividad de la Policía e institucionalizar
la rendición de cuentas.
- Información rigurosa y coincidente entre los diversas instituciones
que abordan el tema de seguridad.
- Formación de valores como el respeto mutuo y propio además
de una educación constante de la violencia y sus consecuencias.
- René Canjura
Alcalde de Nejapa
Desentralización es básica
“Yo creo que hay que ver si se puede desentralizar con responsabilidad,
pero tambien se tiene que trabajar en la inversión social,
la educación, la confianza y el respeto”
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- Milagro Navas
Alcaldesa Antiguo Cuscatlán
Debemos trabajar coordinados
“Lo más importante es la verdadera participación
de la gente, juntos. Incluso la empresa privada y nosotros ya
estamos trabajando coordinados”
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- Oscar Kattán
Diputado CD
Denuncias son importantes
“La seguridad pública es un involucramiento de todos.
Es importante la denuncia porque se puede recupear la confianza
que hasta ahora se ha perdido hacia las autoridades”
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- Peter Grohmann
Representante PNUD
Trabajo compartido
“Se necesita una alianza entre gobierno local y el gobierno
central. Necesitamos una concertación y éste grave
problema no debería ser un problema de un partido o de
otro, sino de todos”.
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Diadema: La ciudad violenta que logró resurgir en Brasil
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| Propuestas. Regina Miki (izq.) habla con los
viceministros Silvia Aguilar y Ástor Escalante. Foto
EDH |
Diadema, una fabela (villa miseria) considerada hace cinco años
como la más violenta, pudo bajar sus índices de violencia
criminal a base de puro programa preventivo.
Según Regina Miki, secretaria de Defensa Nacional del municipio
de Diadema en Sao Paulo, Brasil, desde inicios del año 2000, se
implementaron programas como el desarme infantil, un proyecto en que se
decomisaron más de 15 armas de juguete a todos los niños
de la ciudad para prevenir su uso en el futuro.
Los policías fueron fundamentales pues eran ellos mismos quienes
impartían charlas contra la violencia a los ciudanos de Diadema.
“Los agentes policiales tienen que estar bien informados e informar”,
aseguró Miki.
Treinta cámaras de video de seguridad instaladas en la ciudad lograron
hacer de Diadema un “reality show”, en el que cada ciudadano
era grabado.
Para Jaime Martínez, Coordinador de la Oficina de la Justicia Juvenil
de la Corte Suprema de Justicia, son estos programas los soslayados por
las autoridades.
“El tema de la prevención siempre es marginado”, dijo.
Para Martínez, es necesario insistir en la prevención antes
que imponer acciones de castigo que no resuelven en nada el problema.
Según Miki, si una ciudad tiene un buen diagnóstico de
los problemas que enfrenta, será muy preciso en plantear las soluciones
necesarias para combatir el problema.
“Ser ciudadano es respetar al otro”
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| Positivo. Antanas Mockus apuesta por al liderazgo
en las municipalidades. Foto EDH |
Antanas Mockus, un ex alcalde colombiano le apuesta al respeto ciudadano
como una base para comenzar a eliminar la violencia.
Trabajó como alcalde de la ciudad de Bogotá, Colombia,
desde 1995 hasta 2003.
Durante su gestión, Mockus puso énfasis en la fomentación
de valores dentro de la ciudad y el protagonismo que deben tomar los ciudadanos
en el tema de seguridad.
¿Qué se puede hacer en un país donde se le
quiere dar protagonismo a las alcaldías, pero hay mucha polarización?
La alternancia es a veces una seña de democracia. A veces produce
la tentación de “usted no se meta con lo mío y yo
no me meto con lo suyo y donde se pierde mucha posibilidad de cooperación”.
Los mandatarios local y nacional están al servicio de la gente.
No basta con gestos. Yo creo que la misma comisión que se ha formado
es muy positiva, pero hay que pensar en eso y, puede haber uno que otro
proyecto en el que no coincidan.
¿El presidente Saca habló sobre la creación
de un nuevo ministerio. Debe ser este el que coordine las relaciones entre
los municipios?
Pues el caso colombiano, después de unos años, la Policía
aprendió mucho a colaborar con gobernantes de muy distinto signo.
Todos hemos aprendido que lo mejor para construir gobernantes es construir
sobre lo construido. Y más manos construyen mejor y más
que pocas manos.
A mí me parece que hay una relación digna entre el alcalde
y su equipo y una relación razonable con antecesores.
¿Y qué hay sobre la organización local y
la formación de comités?
Me parece interesante lo que señaló el ministro de Gobernación:
este esquema de cabildos abiertos alrededor de la seguridad y la gente
se dice sus verdades y se avanza en las denuncias.
¿Son viables los comités de ciudadanos o hay un
riesgo de que se conviertan en facciones?
En Bogotá organizamos frente de seguridad locales, pero básicamente
era instrucción de cómo manejar un sistema de alertas, una
alarma colectiva donde cada casa pueda hacer sonar la alarma y un árbol
telefónico donde la gente se llame, un responsable de canalizar
las quejas o preocupaciones a la policía, pero todo eso sin armas.
Todo es muy basado en el respeto. De algún modo el desarme es la
pieza fundamental del respeto al otro ser humano. Que la gente tenga su
arma, pero que no la lleve porque eso facilita el control de la policía.
Las armas en casa son un riesgo que atentan contra el respeto.
¿Cómo bajaron ustedes el índice de delitos?
No fue una sola cosa. Lo inicial fue tener información segura y
certera sobre los delitos. Se trabajó sobre tolerancia y el respeto
a la gente, pero también, factores de riesgo: alcohol, armas y
violencia intrafamiliar.

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