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Apuestan por liderazgo municipal anticrimen

Conferencia. Un ex alcalde colombiano presentó ayer los logros que tuvieron contra la criminalidad luego de tener un mayor protagonismo en las comunas. Ediles del país lo apoyan.


Publicada 5 de diciembre de 2006 , El Diario de Hoy

San Martín. Uno de los municipios donde han disminuido los homicidios. Foto EDH
Karen Molina
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Un mayor protagonismo de las municipalidades en la prevención del delito, así como el desarrollo de programas preventivos y fomento de lugares de sano esparcimiento en las ciudades, son algunas de los planes que podrían implementarse para el combate de la violencia en el país.

La idea fue puesta sobre la mesa luego que Antanas Mockus, ex alcalde de la ciudad de Bogotá, Colombia, explicara que la violencia no sólo debe combatirse con represión, sino con otras actividades preventivas desde las localidades.

La conferencia, promovida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Nacional para la Seguridad Ciudadana, fue inaugurada por el presidente Antonio Saca y reunió a los principales jefes de seguridad del país así como alcaldes del gran San Salvador y otros funcionarios.

Todos coincidieron en que son los ediles quienes tienen la capacidad de focalizar los principales problemas en los municipios y los que podrían desarrollar programas de seguridad en coordinación con la Policía Nacional Civil.

El Ministro de Gobernación, René Figueroa, citó que el amplio reportaje de El Diario de Hoy, publicado el fin de semana, que establece que la violencia se concentra en 15 municipios del país y que éstos, además de tener los mayores índices de homicidios, también son los más poblados y con más factores de riesgo que otros.

Peter Grohmann, representante delPNUD, dijo que el 11.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país que es utilizado para combatir la violencia está afectando “alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, programados por la ONU para el 2015.

La ponencia

Mockus cree que muchos de las acciones que implementó en la ciudad de Bogotá hace casi una década, cuando se le consideraba el país más violento, podrían comenzar a aplicarse en el país.

Actividades como la restricción de alcohol hasta cierta hora de la noche así como la prohibición de armas y la cooperación de la Iglesia fueron de gran ayuda para que la ciudad recuperara su seguridad.

El respeto mutuo entre vecinos e, incluso, entre instituciones, pudieran ayudar a las ciudades a ser menos violentas, asegura Mockus.

¿Qué pasa si trabajamos sobre el respeto?, preguntó entre los invitados, quienes aprobaron sus palabras con un movimiento de cabeza.

Sin embargo, el mismo director de la Policía Nacional Civil, Rodrigo Ávila, cree que el país tiene problemas tan fundamentales como el que en un espacio de más de 21 mil kilómetros cuadrados haya 262 municipios difíciles de controlar.

“El modelo de Colombia es inaplicable para el país porque hay muchos municipios”, dijo el director, quien tiene que a su cargo más de 13 mil agentes de seguridad pública en todo el país. “Lo ideal sería que hubiera cuatro policías por cada mil habitantes”, dijo Ávila.

José María Tojeira, rector de la Universidad Centroamericana y miembro de la Comisión Nacional para la Seguridad, coincidió en que no es fácil plantear soluciones cuando en el país, la polarización entre partidos alarga las discusiones y no se logran concretizar planes.

El abogado Fidel Chávez Mena también cree que la polarización y falta de consenso han impedido la creación de políticas públicas de seguridad.

Coordinación

El ministro de Gobernación, René Figueroa, por su parte, considera que son los alcaldes de cada ciudad quienes deben involucrarse en la lucha contra la violencia pues son ellos quienes están cerca de la población.

Localidades como San Martín e Ilopango, consideradas hace un año como municipios violentos, han disminuido su nivel de criminalidad.

Según Figueroa, la efectividad ha sido producto del refuerzo que se le dio a la PolicíaNacional Civil “pasaron de 40 a 100 policías”, dijo el ministro. No obstante, cree que es necesario trabajar en el resto de localidades para no permitir que sus índices de violencia aumenten.

El otro punto ha sido la coordinación entre los habitantes de las municipalidades. “Hemos organizado a 190 municipios y ya hay 350 subcomités de seguridad ciudadana”.
“Debemos trabajar juntos”, dijo.

Recomendaciones desde colombia
Antanas Mockus dio algunos desafíos para el país
- Ponerle gerencia a la actividad de la Policía e institucionalizar la rendición de cuentas.
- Información rigurosa y coincidente entre los diversas instituciones que abordan el tema de seguridad.
- Formación de valores como el respeto mutuo y propio además de una educación constante de la violencia y sus consecuencias.

  • René Canjura
    Alcalde de Nejapa
    Desentralización es básica
    “Yo creo que hay que ver si se puede desentralizar con responsabilidad, pero tambien se tiene que trabajar en la inversión social, la educación, la confianza y el respeto”
  • Milagro Navas
    Alcaldesa Antiguo Cuscatlán
    Debemos trabajar coordinados
    “Lo más importante es la verdadera participación de la gente, juntos. Incluso la empresa privada y nosotros ya estamos trabajando coordinados”
  • Oscar Kattán
    Diputado CD
    Denuncias son importantes
    “La seguridad pública es un involucramiento de todos. Es importante la denuncia porque se puede recupear la confianza que hasta ahora se ha perdido hacia las autoridades”
  • Peter Grohmann
    Representante PNUD
    Trabajo compartido
    “Se necesita una alianza entre gobierno local y el gobierno central. Necesitamos una concertación y éste grave problema no debería ser un problema de un partido o de otro, sino de todos”.

Diadema: La ciudad violenta que logró resurgir en Brasil

Propuestas. Regina Miki (izq.) habla con los viceministros Silvia Aguilar y Ástor Escalante. Foto EDH

Diadema, una fabela (villa miseria) considerada hace cinco años como la más violenta, pudo bajar sus índices de violencia criminal a base de puro programa preventivo.

Según Regina Miki, secretaria de Defensa Nacional del municipio de Diadema en Sao Paulo, Brasil, desde inicios del año 2000, se implementaron programas como el desarme infantil, un proyecto en que se decomisaron más de 15 armas de juguete a todos los niños de la ciudad para prevenir su uso en el futuro.

Los policías fueron fundamentales pues eran ellos mismos quienes impartían charlas contra la violencia a los ciudanos de Diadema.

“Los agentes policiales tienen que estar bien informados e informar”, aseguró Miki.
Treinta cámaras de video de seguridad instaladas en la ciudad lograron hacer de Diadema un “reality show”, en el que cada ciudadano era grabado.

Para Jaime Martínez, Coordinador de la Oficina de la Justicia Juvenil de la Corte Suprema de Justicia, son estos programas los soslayados por las autoridades.

“El tema de la prevención siempre es marginado”, dijo. Para Martínez, es necesario insistir en la prevención antes que imponer acciones de castigo que no resuelven en nada el problema.

Según Miki, si una ciudad tiene un buen diagnóstico de los problemas que enfrenta, será muy preciso en plantear las soluciones necesarias para combatir el problema.


“Ser ciudadano es respetar al otro”

Positivo. Antanas Mockus apuesta por al liderazgo en las municipalidades. Foto EDH

Antanas Mockus, un ex alcalde colombiano le apuesta al respeto ciudadano como una base para comenzar a eliminar la violencia.

Trabajó como alcalde de la ciudad de Bogotá, Colombia, desde 1995 hasta 2003.
Durante su gestión, Mockus puso énfasis en la fomentación de valores dentro de la ciudad y el protagonismo que deben tomar los ciudadanos en el tema de seguridad.

¿Qué se puede hacer en un país donde se le quiere dar protagonismo a las alcaldías, pero hay mucha polarización?

La alternancia es a veces una seña de democracia. A veces produce la tentación de “usted no se meta con lo mío y yo no me meto con lo suyo y donde se pierde mucha posibilidad de cooperación”.

Los mandatarios local y nacional están al servicio de la gente. No basta con gestos. Yo creo que la misma comisión que se ha formado es muy positiva, pero hay que pensar en eso y, puede haber uno que otro proyecto en el que no coincidan.

¿El presidente Saca habló sobre la creación de un nuevo ministerio. Debe ser este el que coordine las relaciones entre los municipios?

Pues el caso colombiano, después de unos años, la Policía aprendió mucho a colaborar con gobernantes de muy distinto signo. Todos hemos aprendido que lo mejor para construir gobernantes es construir sobre lo construido. Y más manos construyen mejor y más que pocas manos.

A mí me parece que hay una relación digna entre el alcalde y su equipo y una relación razonable con antecesores.

¿Y qué hay sobre la organización local y la formación de comités?

Me parece interesante lo que señaló el ministro de Gobernación: este esquema de cabildos abiertos alrededor de la seguridad y la gente se dice sus verdades y se avanza en las denuncias.

¿Son viables los comités de ciudadanos o hay un riesgo de que se conviertan en facciones?

En Bogotá organizamos frente de seguridad locales, pero básicamente era instrucción de cómo manejar un sistema de alertas, una alarma colectiva donde cada casa pueda hacer sonar la alarma y un árbol telefónico donde la gente se llame, un responsable de canalizar las quejas o preocupaciones a la policía, pero todo eso sin armas. Todo es muy basado en el respeto. De algún modo el desarme es la pieza fundamental del respeto al otro ser humano. Que la gente tenga su arma, pero que no la lleve porque eso facilita el control de la policía.

Las armas en casa son un riesgo que atentan contra el respeto.

¿Cómo bajaron ustedes el índice de delitos?

No fue una sola cosa. Lo inicial fue tener información segura y certera sobre los delitos. Se trabajó sobre tolerancia y el respeto a la gente, pero también, factores de riesgo: alcohol, armas y violencia intrafamiliar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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