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| Emblema. El dólar tiene más de
200 años y es el símbolo de la fortaleza económica
de EE.UU. Foto EDH |
Washington
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Acusados de violar la ley y de discriminar a los ciegos, los billetes
de dólares deberán cambiar su tamaño y su textura
para ser fácilmente reconocibles al tacto, según ha dictaminado
un juez de EstadosUnidos.
Al juez de distrito James Robertson no le tembló el pulso para
condenar al dólar (una divisa con más de dos siglos de antigüedad)
a una “cirugía estética” que lo convierta en
más apropiado para los tiempos que corren.
Y es que todos los billetes de esta moneda, desde el de un dólar
al de cien dólares, tienen la misma forma y la misma textura.
Eso vulnera, según Robertson, la sección 504 de la Ley de
Rehabilitación, que prohíbe la discriminación gubernamental
por razones de incapacidad.
El juez no ha dictaminado la forma en que los “bucks” (o ciervos,
como se les conoce) deberán rediseñarse, pero sí
ha obligado a que se adapten a los invidentes.
“De los más de 180 países que emiten dinero en papel,
tan sólo los billetes de Estados Unidos tienen un color y un tamaño
idénticos en todos sus formatos”, aseguró Robertson
en un fallo hecho público esta semana.
“Más de 100 de estas naciones varían el tamaño
de los billetes según su valor y todos los demás incluyen
algún tipo de distintivo que sirva a los invidentes”, dijo.
Los euros, por ejemplo, son fáciles de identificar: a mayor tamaño,
mayor valor del billete.
La lógica de la decisión parece aplastante, al menos tal
como se desprende del argumento del abogado del Consejo Americano de Ciegos
(ACB, en inglés), que interpuso la demanda.
“Es francamente injusto que las personas ciegas tengan que depender
de la buena fe de desconocidos para saber si se les ha dado el cambio
correcto en los comercios”, aseguró Jeffrey Lovitky a varios
medios locales.
El ACB ha propuesto diferentes opciones para cumplir con la orden judicial,
entre ellas la impresión de billetes de diferentes tamaños,
añadir puntos en relieve o utilizar tinta sobreimpresa.
La resolución judicial condena al dólar a pasar una vez
más por el bisturí, después de que en 1996 y en 2004
ya se introdujesen grandes novedades estéticas en los billetes
para evitar las falsificaciones. Y eso que el de hace diez años
fue el primer lavado de cara para los billetes por primera vez desde 1929.
Tras el fallo de Robertson, el Departamento del Tesoro deberá darle
un buen repaso al sistema de emisión de billetes, que seguramente
supondrá un importante costo para el erario público. <EFE>.
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