|
| Festejado. Michey Thomas compartió
el escenario durante la noche con varios de sus colegas invitados.
|
Carmen Molina Tamacas
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El anfiteatro de la Feria Internacional lucía triste y bastante
vacío. A las 8:00 de la noche, no estaba lleno ni a la mitad.
Pero las estrellas, como las de verdad, ingresaron sin aspavientos, en
fila india, muy formales a su cita.
Casi una hora después, la banda nacional Extremos Unidos subió
poco a poco los ánimos. Pese a los defectos del sonido, demostraron
bastante consistencia en la interpretación de clásicos de
los años 80, como Desire (U2), Never tear us apart (INXS) y Message
in a bottle (The Police).
Jorge García contagió con su energía, potenciada
por el timbaleo de Chepito Paiz. El grupo cerró su participación
con Play that funky music, que hizo bailar a la audiencia.
El viaje…
La transición hacia lo más esperado de la noche, la aparición
del ex vocalista de Starship, Mickey Thomas, fue tediosa. A las 10:00
de la noche, casi inadvertidos, los músicos estaban instalados,
el protocolo finiquitado y todos, a oscuras.
El preámbulo fue corto y comenzó la tortura para los fotógrafos:
el escenario fue una fiesta de neón púrpura y naranja que
se dispersaba aleatoriamente desde los cañones hasta el rostro
de cada espectador.
El viaje al pasado comenzó con Set the night to music, y Thomas
advirtió que estaba decidido a pasarla muy bien. Luego vinieron
Jane y la voz de Stephanie Calvert, que realzó de manera especial
la canción más querida de la noche: Sara.
Ella nunca suplantará las inflexiones vocales de Grace Slick, pero
su interpretación del clásico del rock sicodélico
The white rabbit (que se remonta a 1967 e inspirada en el consumo de LSD,
droga muy popular entre los jóvenes estadounidenses) asombró.
… los amigos…
Thomas viaja por el mundo con sus amigos haciendo lo que les gusta: música.
Y qué amigos. Se trata de algunas de las voces históricas
del rock de hace más de dos décadas.
El primero en comparecer ante los salvadoreños fue Jimi Jamison,
el enérgico vocalista de Survivor. Cantó las recordadas
High on you, Search, Baywatch y asustó a la seguridad cuando dio
un salto y se subió en los parlantes. No tenía que llamar
tanto la atención: ya todos estaban emocionados con la introducción
de The eye of the tiger.
“Es que siempre me gustó, es de los clásicos”,
contó Ricardo Cook, quien grabó ésta y otras canciones
en su teléfono celular.
Eso de que los viejos rockeros nunca mueren es cierto. La prueba de ello
es Mike Reno, el oriundo de British Columbia que protagonizó los
éxitos de Loverboy. The kid is hot tonight fue una de las más
coreadas por el público y la admirada Calvert invocó a Ann
Wilson (la vocalista de Heart) para recrear el tema de amor de la película
Footloose de 1984, Almost paradise. Reno cantó además Turn
me loose y Working for the weekend.
Y la fiesta
Y el alma de la fiesta llegó… al final. De saco y con la
coleta bien peinada, el veterano Alex Ligertwood subió al escenario
y su voz, añeja como el mejor güisqui escocés, fue
la chispa adecuada.
Al final de Winning, que creó con Carlos Santana para el álbum
Zebop, de 1981, la elegancia estaba demás. El público subió
tanto con Hold on que al llegar a Black magic woman y Oye cómo
va, la fiesta ya estaba desbordada.
Entre los más felices estaban Jorge Ramos y Chepito Paiz, de Extremos
unidos, ya que sus congas y timbales fueron invitados de honor en el escenario.
El público no aceptó la despedida. Las luces volvieron a
encenderse y We built this city fue alargada para hacer del postre lo
más esperado de la medianoche.
Thomas estaba cumpliendo exactamente 57 años y sus amigos, tanto
los viejos como los nuevos, le cantaron el Happy birthday. Sopló
la velita y posteriormente se chupó los dedos con el turrón
del pastel.

|