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| Estilos de vida. Algunas cubiertas de libros
hacen juego con los artículos de las tiendas. |
Amy Harmon
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Mientras las ventas de libros disminuyen en Estados Unidos, los editores
llevan sus libros a las carnicerías, los establecimientos de lavado
de autos, las tiendas de artículos de cocina, las tiendas de queso,
e incluso las boutiques de ropa elegante, en las que los títulos
literarios de alto nivel son utilizados para amplificar el estilo de vida
elegante que intentan proyectar.
Lo que comenzó como unos cuantos libros de cocina en tiendas de
cocinas y libros del tipo “hágalo usted mismo” en ferreterías
se ha convertido, en los últimos meses, en el componente de crecimiento
más acelerado en las estrategias de ventas al menudeo de muchas
grandes editoriales.
“Es una manera de que el negocio de la publicación de libros
se mantenga vivo”, explicó Abby Hoffman, vicepresidenta de
ventas y mercadotecnia de Chronicle Books, en San Francisco, que vende
cada la mayoría de sus títulos raros a sitios como grandes
tiendas de abarrotes, tiendas de ropa para niños y vinaterías.
Cuando Starbucks entró al negocio de los libros, el mes pasado,
adaptó su marca al inevitable éxito de ventas más
reciente de Mitch Albom, “Por Un Día Más”, ayudando
a impulsarlo a los primeros lugares de las listas. Sin embargo, el cambio
de negocio puede ser visto con más claridad en la venta de autores
de bajo perfil en ambientes de bajo perfil, donde el libro correcto en
la ubicación adecuada puede significar toda la diferencia para
un libro que, de otra forma, se hundiría sin dejar rastro.
Por ejemplo, Mike’s Deli, en Nueva York, ha vendido más de
4,500 ejemplares de “Arthur Avenue Cookbokk”, a 25 dólares
por ejemplar. Dicho libro solamente había vendido 8,000 ejemplares
en todo el país, según Nielsen BookScan, que lleva un registro
de las ventas en las grandes cadenas de libros, las librerías independientes
y otras, pero no en lugares como Mike’s. Sin embargo, se vendió
tan bien en Mike’s que David Greco, el dueño del lugar, comenzó
a hacer acopio de más títulos, incluyendo “”El
Libro de Cocina Italiano Estadounidense”, de John Mariani.
Greco asegura que debe tomar en consideración al menos un gasto
que las librerías no toman en cuenta: “Cuando trabajas con
salami y mozzarella, hay un poco de grasa. Así que mantenemos los
libros en bolsas de plástico”.
Simon & schuster, una de las mayores editoriales de la industria,
exhorta a sus representantes de ventas a que agreguen a sus visitas a
librerías la tarea improvisada de visitar comercios y mercados
que encuentren en su camino. De manera rutinaria, el Grupo Editorial Time
Warner cambia el color o el diseño de los forros de los libros
a petición de una tienda, para que los colores del libro estén
coordinados con la mercancía.
Variedad
En Penguin Books, los representantes de ventas comenzaron a acercarse
a zonas rurales que carecen de grandes librerías, vendiendo en
subastas de ganado, entre otros lugares.
En los últimos cuatro años, lo que se conoce como ventas
a mercados especiales por parte de Simon & Schuster aumentaron 50
por ciento, superando el total de ventas a librerías independientes,
indicó Jack Romanos, presidente y director ejecutivo de la casa
editorial.
Algunos sitios tienen sentido intuitivamente: los editores le venden un
libro para niños a una tienda de artículos para niños,
libros de cocina a tiendas de artículos para cocina, y relucientes
libros de moda a boutiques de ropa.
Las personas que compran libros en tiendas de artículos para granjas,
por ejemplo, son un gran mercado en potencia porque tal vez no haya librerías
en sus comunidades rurales, señaló Barbara O’Shea,
presidenta de ventas no comerciales de Penguin. “Nadie vende libros,
así que hemos ido a estos lugares a venderlos”.
El fenómeno es urbano y también suburbano.
Martin & Osa, una nueva tienda de ropa al menudeo dirigida a personas
de entre 25 y 40 años de edad, ofrece decenas de títulos
en sus cuatro tiendas y planea agregar más, incluyendo una “lista
de lecturas” de novelas gráficas, ficción y no ficción
para sus clientes.
Aunque el grueso de los libros vendidos en algunos de estos lugares son
títulos novedosos -como “El Libro Completo de la Carne de
Cerdo, de Bruce Adells”, publicado por Harper Collins, actualmente
en cientos de carnicerías -, en los últimos meses comenzó
a surgir también una lista más extensa de libros.
Staples, la cadena de artículos para oficina, comenzó a
ofrecer libros hace varios años, pero a últimas fechas agregó
nuevos títulos.
Asimismo, los editores han descubierto ventajas que con frecuencia surgen
con el territorio: fuera de una librería, un libro encuentra menos
competencia, un espacio de exhibición más atractivo y el
sello implícito de aprobación de la tienda.
“Entras en una tienda Restoration Hardware y quieres comprar el
sofá y la vasija y la cómoda, y luego quieres los dos libros
que están en la mesita de noche”, señaló Rosen.
“Los libros completan la historia”

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