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Volcán albo

FAS hirió el amor propio de Alianza, que resolvió el juegoen siete minutos. La semifinal se definirá en el Óscar Quiteño.


Publicada 4 de diciembre de 2006, El Diario de Hoy

En la altura. Néstor Ayala es estorbado por Julio Castro. Carrillo los observa. Foto: EDH

Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Despertaron al monstruo de la capital. Alianza recibía una herida en su amor propio y salvó en siete minutos un juego que se le escapaba de las manos.

No es quien juegue mejor, sino quien aproveche las oportunidades y las concrete. La fatiga por el partido del jueves hizo mella en los albos, que ya no tenían piernas cuando Néstor Ayala abrió el marcador al minuto 74, después de conectar un cabezazo, en el que nada pudo hacer Dagoberto Portillo.

El volcán de la capital hizo erupción en el Cuscatlán. El gol en contra se tomó a pecho y como rayos cayeron los goles de Carlos Aparicio y Jorge Rodríguez, que transformaron la agonía en vida.

LOS GOLES

La tensión estuvo dividida. El partido se enredó en el mediocampo. Cada pelota se peleaba a muerte, sin importar la reacción del rival. Coraje y garra no faltó.

El primer tiempo fue cerrado y los protagonistas eran los defensores. Por Alianza, Víctor Velásquez sirvió de piedra de tropiezo para Néstor Ayala y Alejandro Bentos; y en FAS surgió un líder: Mardoqueo Henríquez (sustituyó a Marvin González en el 15’).

Patadas voladoras

La velocidad por los costados en FAS significó una migraña para Nelson Brizuela. Sus pupilos se vieron en la necesidad de meter pierna para cortar la inspiración y las genialidades de los santanecos. Las quejas desde el banquillo tigrillo hacia el árbitro Élmer Bonilla no se hicieron esperar. Ayala estuvo cerca de no concluir la primera mitad cuando recibió golpes en sus tobillos. Ya era “futbolito macho”.

Los porteros no sudaron mucho y hasta bostezaban. El mayor peligro albo se vivió en el 7’, después de que Francisco Álvarez envió un centro que encontró el “Zarco” Rodríguez, en el área grande. Su tiro llevaba colocación y ahogó el grito a gol, sino es por Marvin González.

FAS no encontraba libre a Néstor Ayala y recurrió a los tiros de larga distancia. Juan Carlos Moscoso, en una oportunidad; y Alfredo Pacheco, en tres. En una de estas arremetidas, Portillo rechazó de puños.

Plato fuerte

Mientras los equipos intentaban buscar su mejor fútbol, el ambiente estaba en las gradas. Por ciertos lapsos, la “Turba Roja” cambiaba sus cantos por mensajes teledirigidos hacia la “Ultra Blanca”. Y la barra alba no se quedó con los brazos cruzados y también lanzó rechiflas.

Aunque el empate a cero no satisfacía, el empuje nunca bajó. En el tiempo de complemento se pusieron las tortillas a tostar. Nada de amagos. FAS fue el primero en asustar. Cuando se corrían 20 segundos, Pacheco envió un tiro de esquina que pescó Ayala, pero perdió el equilibrio por la presencia de Carlos Carrillo. No pasó a más.

En una fórmula similar, Pacheco centró y Carlos Menjívar conectó de cabeza. El salvador fue Francisco Álvarez, que estaba cuidando el primer poste.

La tempestad santaneca se acrecentó y la presión tuvo efecto al 74’, cuando Ayala cabeceó a puerta, tras un tiro libre que ejecutó Pacheco por la izquierda. A partir de allí se vino la revolución. Nelson Brizuela envió a Carlos Aparicio a los 76’, quien cuatro minutos después anotó la paridad. En una jugada parecida, Arturo Albarrán, desde la derecha cobró el tiro libre, que pasó en medio de la nariz de los defensas de FAS. Aparicio ingresó como un jet y de derecha puso el 1-1.

El estadio tumbaba y la bulla de la afición de Alianza fue grande. Los occidentales intentaban contrarrestar con marcas individuales, pero no contaron con la velocidad del “Caballito” Álvarez, que interceptó un mal rechace de Tobar y corrió hacia el área grande y cruzó la pelota al “Zarco”, quien venció a Santos Rivera. Era el 2-1 de locura. No alcanzó más y Alianza se puso en ventaja en la semifinal.

Pero faltan 90 minutos, donde a FAS le bastará ganar 1-0 para clasificar, porque su mejor posición en el torneo le ayudará en caso de igualar en puntos y goles.


Los tigrillos se fueron en silencio

 

Presión. Alfredo Pacheco y Anel Canales forcejean por al esférico. Foto: EDH

Molestos por el arbitraje, por no mantener la victoria parcial y por el juego brusco del rival, en FAS no se tomó en gracia la derrota. Cayó como agua en ayuno.

Alfredo Pacheco, Rafael Tobar y Mardoqueo Henríquez Dubón, se marcharon en silencio al camerino. Con caras de pocos amigos y molestos por el arbitraje. Pacheco tuvo que recibir el freno de su compañero Juan Carlos Moscoso, para que no perdiera el tiempo en reprocharle al central Élmer Arturo Bonillani que se metiera con la barra rival porque perdieron de sus manos un resultado que les diera tranquilidad en la serie semifinal.

Voces en la cueva

El DT Julio Daniel Asad, por su parte, no se mantuvo callado porque fue abordado por los periodistas. Su primera respuesta fue: “No pasa nada señores. Calma, por favor (en referencia al revés de su equipo contra Alianza)... Aquí ha pasado lo siguiente: nos han pitado mucho en contra. Los que más deben preocuparse por juzgar al arbitraje son ustedes (los medios de comunicación), no yo. Pero creo que este arbitraje fue horrible o parcial, como se le quiera llamar”, dijo.

Uno de los pocos que quiso dar declaraciones fue el portero Santos Rivera, quien no le restó méritos al Alianza, pero confía en la reacción de su equipo en Santa Ana: “El problema fue que nos desconcentramos demasiado. Nos dejamos encimar al Alianza después que anotamos. Y a este equipo, que está pasando por un buen momento, no se le puede dar oportunidades. Pero falta que lleguen a Santa Ana. Allí debemos ganar”, acotó.

Por otra parte, la lesión de Marvin González es la preocupación del equipo. El jugador explicó que se le barrió a Anel Canales, en el minuto 9, pero se lastimó su rodilla izquierda.

“Espero nos ea grave la lesión. No tuve otra alternativa que pedir el cambio. El médico me dijo que puede ser una rotura, pero espero mañana (hoy) visitar al médico para que me realice una resonancia magnética. Confío en recuperarme a tiempo”, explicó González.

FAS abandonó cabizbajo el Cuscatlán, pero aún le queda el juego en su cueva (el Quiteño).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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