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| En la altura. Néstor Ayala es estorbado
por Julio Castro. Carrillo los observa. Foto:
EDH |
Víctor Zelada
Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Despertaron al monstruo de la capital. Alianza recibía una herida
en su amor propio y salvó en siete minutos un juego que se le escapaba
de las manos.
No es quien juegue mejor, sino quien aproveche las oportunidades y las
concrete. La fatiga por el partido del jueves hizo mella en los albos,
que ya no tenían piernas cuando Néstor Ayala abrió
el marcador al minuto 74, después de conectar un cabezazo, en el
que nada pudo hacer Dagoberto Portillo.
El volcán de la capital hizo erupción en el Cuscatlán.
El gol en contra se tomó a pecho y como rayos cayeron los goles
de Carlos Aparicio y Jorge Rodríguez, que transformaron la agonía
en vida.
LOS GOLES
La tensión estuvo dividida. El partido se enredó en el
mediocampo. Cada pelota se peleaba a muerte, sin importar la reacción
del rival. Coraje y garra no faltó.
El primer tiempo fue cerrado y los protagonistas eran los defensores.
Por Alianza, Víctor Velásquez sirvió de piedra de
tropiezo para Néstor Ayala y Alejandro Bentos; y en FAS surgió
un líder: Mardoqueo Henríquez (sustituyó a Marvin
González en el 15’).
Patadas voladoras
La velocidad por los costados en FAS significó una migraña
para Nelson Brizuela. Sus pupilos se vieron en la necesidad de meter pierna
para cortar la inspiración y las genialidades de los santanecos.
Las quejas desde el banquillo tigrillo hacia el árbitro Élmer
Bonilla no se hicieron esperar. Ayala estuvo cerca de no concluir la primera
mitad cuando recibió golpes en sus tobillos. Ya era “futbolito
macho”.
Los porteros no sudaron mucho y hasta bostezaban. El mayor peligro albo
se vivió en el 7’, después de que Francisco Álvarez
envió un centro que encontró el “Zarco” Rodríguez,
en el área grande. Su tiro llevaba colocación y ahogó
el grito a gol, sino es por Marvin González.
FAS no encontraba libre a Néstor Ayala y recurrió a los
tiros de larga distancia. Juan Carlos Moscoso, en una oportunidad; y Alfredo
Pacheco, en tres. En una de estas arremetidas, Portillo rechazó
de puños.
Plato fuerte
Mientras los equipos intentaban buscar su mejor fútbol, el ambiente
estaba en las gradas. Por ciertos lapsos, la “Turba Roja”
cambiaba sus cantos por mensajes teledirigidos hacia la “Ultra Blanca”.
Y la barra alba no se quedó con los brazos cruzados y también
lanzó rechiflas.
Aunque el empate a cero no satisfacía, el empuje nunca bajó.
En el tiempo de complemento se pusieron las tortillas a tostar. Nada de
amagos. FAS fue el primero en asustar. Cuando se corrían 20 segundos,
Pacheco envió un tiro de esquina que pescó Ayala, pero perdió
el equilibrio por la presencia de Carlos Carrillo. No pasó a más.
En una fórmula similar, Pacheco centró y Carlos Menjívar
conectó de cabeza. El salvador fue Francisco Álvarez, que
estaba cuidando el primer poste.
La tempestad santaneca se acrecentó y la presión tuvo efecto
al 74’, cuando Ayala cabeceó a puerta, tras un tiro libre
que ejecutó Pacheco por la izquierda. A partir de allí se
vino la revolución. Nelson Brizuela envió a Carlos Aparicio
a los 76’, quien cuatro minutos después anotó la paridad.
En una jugada parecida, Arturo Albarrán, desde la derecha cobró
el tiro libre, que pasó en medio de la nariz de los defensas de
FAS. Aparicio ingresó como un jet y de derecha puso el 1-1.
El estadio tumbaba y la bulla de la afición de Alianza fue grande.
Los occidentales intentaban contrarrestar con marcas individuales, pero
no contaron con la velocidad del “Caballito” Álvarez,
que interceptó un mal rechace de Tobar y corrió hacia el
área grande y cruzó la pelota al “Zarco”, quien
venció a Santos Rivera. Era el 2-1 de locura. No alcanzó
más y Alianza se puso en ventaja en la semifinal.
Pero faltan 90 minutos, donde a FAS le bastará ganar 1-0 para clasificar,
porque su mejor posición en el torneo le ayudará en caso
de igualar en puntos y goles.
Los tigrillos se fueron en silencio
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| Presión. Alfredo Pacheco y Anel Canales
forcejean por al esférico. Foto: EDH |
Molestos por el arbitraje, por no mantener la victoria parcial y por
el juego brusco del rival, en FAS no se tomó en gracia la derrota.
Cayó como agua en ayuno.
Alfredo Pacheco, Rafael Tobar y Mardoqueo Henríquez Dubón,
se marcharon en silencio al camerino. Con caras de pocos amigos y molestos
por el arbitraje. Pacheco tuvo que recibir el freno de su compañero
Juan Carlos Moscoso, para que no perdiera el tiempo en reprocharle al
central Élmer Arturo Bonillani que se metiera con la barra rival
porque perdieron de sus manos un resultado que les diera tranquilidad
en la serie semifinal.
Voces en la cueva
El DT Julio Daniel Asad, por su parte, no se mantuvo callado porque fue
abordado por los periodistas. Su primera respuesta fue: “No pasa
nada señores. Calma, por favor (en referencia al revés de
su equipo contra Alianza)... Aquí ha pasado lo siguiente: nos han
pitado mucho en contra. Los que más deben preocuparse por juzgar
al arbitraje son ustedes (los medios de comunicación), no yo. Pero
creo que este arbitraje fue horrible o parcial, como se le quiera llamar”,
dijo.
Uno de los pocos que quiso dar declaraciones fue el portero Santos Rivera,
quien no le restó méritos al Alianza, pero confía
en la reacción de su equipo en Santa Ana: “El problema fue
que nos desconcentramos demasiado. Nos dejamos encimar al Alianza después
que anotamos. Y a este equipo, que está pasando por un buen momento,
no se le puede dar oportunidades. Pero falta que lleguen a Santa Ana.
Allí debemos ganar”, acotó.
Por otra parte, la lesión de Marvin González es la preocupación
del equipo. El jugador explicó que se le barrió a Anel Canales,
en el minuto 9, pero se lastimó su rodilla izquierda.
“Espero nos ea grave la lesión. No tuve otra alternativa
que pedir el cambio. El médico me dijo que puede ser una rotura,
pero espero mañana (hoy) visitar al médico para que me realice
una resonancia magnética. Confío en recuperarme a tiempo”,
explicó González.
FAS abandonó cabizbajo el Cuscatlán, pero aún le
queda el juego en su cueva (el Quiteño).

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