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| Arriba la “ensaladera”. Safin,
Tarpischev (capitán), Davydenko, Youhzny y Tursunov, el equipo
ruso que ganó la Copa Davis. Foto: AP |
El Diario
de Hoy
deportes@elsalvador.com
Rusia frustró ayer el sueño argentino de conquistar por
primera vez la Copa Davis al ganar por3-2 la final disputada en Moscú
y celebrar su segundo título en la competición más
importante del tenis por equipos.
“Cumplimos con la misión”, dijo un exultante Marat
Safin, héroe del título ruso con su victoria de 6-3, 3-6,
6-3 y 7-6 (7-5) sobre José Acasuso, que sustituyó a Juan
Chela en el último individual.
Tres horas antes del éxito de Safin, David Nalbandian había
dado vuelo a los sueños argentinos al derrotar al ruso Nikolai
Davydenko por 6-2, 6-2, 4-6 y 6-4 ante 11,000 espectadores en el estadio
olímpico de Moscú, que vivió más de seis horas
de pasión tenística, con decenas de banderas rusas intentando
contrarrestar a la reducida hinchada argentina comandada por Diego Maradona.
Safin, ex número uno del mundo, fue lanzado repetidas veces al
aire por sus compañeros en señal de festejo, antes de ser
abrazado por el ex presidente ruso Boris Yeltsin, “padrino”
del tenis local.
El sueño incumplido
Argentina sigue así sin poder cumplir con la última gran
asignatura pendiente de su deporte. La final de ayer llegó 25 años
después de la primera disputada por los sudamericanos, con derrota
de 3-1 ante Estados Unidos en Cincinnati.
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| Dolor argentino. Nalbandian consuela a Chucho
Acasuso, trasla derrota en el último punto. Foto:
AP |
Rusia sumó su segundo título en la Davis tras el éxito
de 2002 ante Francia en París, y quebró el “maleficio”
del estadio olímpico, donde había perdido las dos finales
que disputó en 1994 y 1995. Acasuso rompió a llorar tras
la derrota en dos horas y 50 minutos. El capitán argentino, Alberto
Mancini, fue a consolarlo, y enseguida Safin le dio un abrazo que repitieron
todos los integrantes del equipo argentino.
Pese a que Acasuso jugó un gran partido, moviendo a Safin por toda
la cancha y exhibiendo poderío en su servicio, la impresión
final fue que el resultado dependía más de lo que hiciera
el ruso que del rendimiento del argentino, que falló en un par
de momentos clave, sin dudas presionado por el potencial casi sin límites
del juego de su rival.
Final en Moscú. Tras dos horas y 50 minutos de partido, colofón
de tres días, cinco partidos y 18 sets jugados, la Davis regresaba
a Rusia, dejando a Argentina otra vez con el sueño sin concretar.
<DPA>

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